lunes, 6 de febrero de 2012

Soy una MONSTER HIGH divina de la muerte...

Llegamos como todos los días, o casi todos, a las 8:00 en punto de la mañana a la guardería. Y nos encontramos con un amigo, de un amigo, muy amigo nuestro...No doy más pistas...
"¿Cuchi? (fulanito) ¿Qué tal?" 
"Hombre, Yolanda. ¿Cómo estás?"
Mientras, Bruno se me escurre como una lagartija para el interior de la guardería sin darme tiempo a esperar al papá, amigo de un amigo, muy amigo nuestro. Bruno como siempre, a lo suyo. 
Dentro ya, espero a "fulanito" y le ayudo a abrir la puerta.
"¡Espera! ¡Espera! ¡Qué te ayudo!"
"¡Gracias! No te molestes." "¡Qué! Deprisa y corriendo. ¿No?
Me estaba matando esta conversación TAN... ¿INGENIOSA? Y ahora me temía...me temía...me...te...¡VOILÁ!
"¡Qué! Hace frío esta mañana.
¡Qué rápido es el cerebro! Mi mano se fue directamente a rascar mi cabeza. Gesto que suelo hacer cuando  dudo si decir o no, lo que realmente pienso por si alguien se siente ofendido. Una jilipollez en este caso pues la pregunta tampoco era nada del otro mundo. Así que con la ventaja de saber que no iba a interpretar mi microgesto de jodida, puñetera, falsa, mentirosa contesté lo que posiblemente quería oír: "Si. Hace "fresquete"..."Mientras, en mi subconsciente se quedó bailando la frase, durante tres-cuatro segundos, que me hubiera gustado decirle : "¡Anda ya, muchacho! Te van a salir golondrinos en la sobaquera de tan abrigado que vas."
En fin, -reseñas a parte, sobre comunicación no verbal-, después de este primer contacto tan "agudo" y "talentoso", tocaba, lógicamente, hablar de los renacuajos. ¡Cómo no! Sería absurdo continuar con el tema que hasta ahora nos mantenía tan entretenidos. Así que con la idea de buscar algo de que hablar y romper esos silencios incómodos cuando no sabes que decir ni hacer, recurro a..: "¿Has visto como Bruno va escopeteado para la guarde? Ya verás como el tuyo llegará a eso."
O-O. Error. Pero ya era tarde: había metido el dedo en la llaga. Se iniciaba la cascada de emociones expresadas a través de microexpresiones; tanto de mi parte, como por el que hoy protagoniza este post: el amigo, de un amigo, muy amigo nuestro.
El padre, a punto de usarme como paño de lágrimas, me advierte con una subida de hombros y con cara de incredulidad desesperada, un suspiro desahogado inconsolable : "AAAAyyyy. Es duro. Lleva dos semanas en la guarde y por ahora sólo ha salido indemne; ¡DOS DÍAS!!
"¿Qué hago?" Me pregunto. Mi expresión facial, arqueo de cejas y rascada de cabeza, estaba durando más de un segundo: señal de duda por miedo a lo que pueda pasar por decir la verdad. No podía permitir que mi microgesto se afianzara. He de ser sincera sin hacer escarnio de ello. Opto por que debe afrontar la realidad siendo fuerte lanzándole una bofetada de ánimo: "¡Muchacho! No te queda nada. Por lo menos, hasta los dos años...y pico, la cosa será igual: una semana bueno, otra malo, una bueno, otra malo.
 Así estuve yo el año pasado." ¿Dije sin hacer escarnio? Me equivoqué. 
Los vi. Si. Los vi. Sus ojos. La dilatación pupilar puede significar mucho. En este caso no era por algo agradable sino todo lo contrario. Su gesto subiendo un sólo hombro, me indicaba que no se sentía muy cómodo ni bien con el torpedo que le acaba de enviar.
"¡NOOOOO! Cada vez que dejo al niño en la guardería, tengo la impresión de dejarlo en un hospital de campaña. Cuando asomo el hocico y escucho toses, cada una de un tono diferente, veo esa fábrica de mocos andantes....Pienso: sólo falta que a alguno/a le corten, en vivo, una pierna con un serrucho." "Sin ir más lejos, esta mañana haciendo la mochila, mi mujer se ha encontrado una chupa que no era la del niño. Imagínate las palabras de mi mujer: "¿Espero que no se la hayan dado?"
Termina de decir la frase y me mira. "¡Joooder! Si es que me lo pones a huevo".
Como diría mi profesora de inglés: Alarm! Alarm! Tenía dos salidas: ¿Calmarlo? O ¿Seguir hurgando en la herida?......
 Al padre, la ansiedad le consumía, -mordiéndose los labios, tocándose la oreja la frecuencia respiratoria era cada vez más rápida-, mientras esperaba una respuesta. Me mira a los ojos y ve como mis párpados se cierran a la vez que mi cabeza hace un gesto de aprobación mientras mi boca entona el monosílabo: "SI."
Por su expresión asustada y del que se prepara para la huída, noto como un sudor frío le recorre el cuerpo paralizándolo al oír lo que ni él, ni su mujer quería escuchar ni imaginarse: "¿quién habrá chupado la chupa? ¿Únicamente tú hijo? ¿Dos? ¿Tres?....¿TOOOODOOSSSS?
"NOOOOOOO!!!! Mi mujer no se puede enterar de esto. Puede llegar a utilizar la chupa como instrumento mortal contra alguna de las educadoras...No. No..."
Era algo automático. No podía parar. A cada cosa que me preguntaba; mi respuesta era DEVASTADORA: verdades como puños, lo llaman. Su gesto, con su mano puesta sobre mi cara y su cabeza ladeada indicándome que detuviera mis informaciones, provocaba en mi un efecto de retro-alimentación. ¡Me había convertido en una MONSTER HIGN! Cruel y cínica, pero divina de la MUUUUUEEEERTE!!! KKKKK....kkkkkk...kkkkkk...

P.D: Eso pasa por preguntar. ¿Pá qué preguntas?

viernes, 20 de enero de 2012

De Robocop a Teletubbi.

¿Cuántas veces, cuando erais pequeños, habéis utilizado esta frase? "Mama, me duele la barriga. No quiero ir al colé." Yo, infinidad. Según mi madre: "¡Cuentítis! Era lo que tú tenías." Mi madre, tan maternal como siempre. 
Esta forma tan enérgica y tajante de quitarle hierro al asunto, (pensando que es un invento y un pretexto para no hacer algo que no deseas), hasta que no han pasado los años no la entendí. Ahora, más mayor, con 38 años de experiencia vivida junto a mi briosa madre, la justifico a través de una de sus frases más célebres con cierto ramalazo endémico-identitario. Vamos, que lo da la tierra. Y es la siguiente: "Es lo que tiene ser una chicarrona del norte: nada es dolor hasta que te anestesian, te amputan o te partes algo." Así que, visto, lo visto, un dolor de barriga, en la escala del umbral del dolor, de mi vetusta madre, debía de superar los 140 dB para que le doliera por ejemplo, el oído. A veces, pienso que mi madre no es Humana. 
Tras esta breve descripción sobre la tolerancia al dolor de mi incisiva mamá, he sido testigo de como su discurso que casi roza el PARADIGMA, se ha debilitado y se ha esfumado en cuestión de segundos cuando vio, escuchó y sintió a su dulce nieto reproducir la misma locución que su madre hiciera, años a, con la misma pena, melodrama, sentimiento, congoja y quebranto: "Maaaamiiii. Me duele la barriga."
Increíble esto de las abuelas. Rápidamente, sin darme lugar ni a decir; "mus". La diligente abuela estaba cogiendo al paciente entre sus brazos besándole y susurrándole en idioma indio Pawnee cursi: "¿Chi? ¡Qué le pacha a mi chol! ¿Qué chiene chuchita en la pansotita?"(Traduzco: ¿Si? ¡Qué le pasa a mi sol! ¿Qué tiene dolor de barriga? ) Casi me tienen que reanimar de la impresión. Mi madre, Robocop. Todo un mito del rigor, de la disciplina, de la fortaleza. Parecía ahora, un pegajoso, empalagoso, empachoso y meloso Teletubbi. "¡Mamá! ¿Esta no puedes ser tú?" La toqué varias veces la frente. La besé. Incluso la zarandeé para que saliera de ella Laaa-laaa, la teletubbi amarilla, ser estomagantemente indigesto donde los haya. Icluso me rondó la idea de echarle agua bendita, aunque claro, eso iba a ser más difícil. Intenté averiguar, a través de preguntas de descarte, si realmente estaba endemoniada, diciéndole: "Esto pasará. ¿te has dado algún golpe mientras dormías y no te has enterado? ¿Algún efecto secundario de la medicación?" "¿Viste algún dramón de Antena 3 anoche, que te dejó alelada?
"¡Qué no, nena! ¡Qué no! ¡Anda ya! ¡Qué estás boba! "
La Tata, ha sufrido una metamorfosis. Quizás, la próxima vez que la vea su cuerpo es totalmente redondo, con orejas grandes y con un tubo en la cabeza a modo de antena. ¡A Bruno le encantará tener a la primera abuela reencarnada en Teletabbi! Pero y ¿a mi padre? ¿a sus amigas? ¿a sus vecinos/as? ¿Vivir como un Teletabbi será difícil? ¿Será mejor seguir siendo Robocop? No lo creo. Estoy segura que el nuevo rol de mi madre es el mejor en el que se haya sentido jamás: LA TATA TELETABBIE!!!

jueves, 19 de enero de 2012

El cantar de Bruno el pequeño Cid.

No me caracterizo por ser metódica a la hora de escribir las historias sobre la vida y milagros de mi pichón. Al contrario. Cuando tengo alguna idea, o Bruno hace alguna de  las suyas, no necesariamente corro y la escribo. Pasan días hasta que decido plasmarla. Mi intención con la escritura de todas ellas es que me sirvan primero, como desahogo personal y segundo, como memoria histórica para dar fe y testimonio de este bucólico, imprevisible, entrañable, novato y a veces insufrible y experimental tiempo de rorro. Y así, bajo estos dos silogísmos: "Cuento, Narro= Desahogo" y "Cuento, Narro: Banco de recuerdos", he escrito los 42 post. Sin embargo, esta vez ha sido la premura y la palabra alivio, -buscando dar tranquilidad a mi conciencia por pensar que soy una mala madre-, la que me lleva a contar la última andanza de Bruno el Pequeño Cid pues como guerrero que sobresalía en el campo por acciones señaladas, Bruno en esta hazaña se ha hecho valer tanto de Cid como de Campeador. Mientras que esta humilde voz en off, -su madre-, le ha tocado interpreta, en este cantar, el personaje de Dª Urraca. Arpía y bruja arrancada de los cuentos de hadas. Perennemente vestida de negro con medias a rayas y en cuyo rostro destaca la nariz ganchuda. Que se apoyaba en un bastón con el que daba a cascoporro a cualquiera que se pusiera a tiro. ¡Vamos! Todo un personaje lleno de humanidad y bondad. En ella me convertí, la mañana de lucha armada, de guerra psicológica e incluso, de guerra fría. 
La peripecia comienza a las 12:45 de la madrugada. Mi aguerrido blandiblú, lleva unas noches, que espero que no se conviertan en costumbre, despertándose a las misma hora acompañando el desvelo con una "Tos Guadiana", que lo mismo viene, que se va. Parece tener vida propia, esa tos. Algunas noches, con suerte, se supera la "fase tos" sin daños colaterales. Esto es; sin tsunami, arrojos o trasbocados nocturnos.
Mientras me mantengo en guardia, a la espera que suceda cualquier catástrofe, natural o no. Mis uñas se hunden profundamente en el colchón. Mi respiración es casi imperceptible mientras mis paletas muerden, sin hacer sangre, mi labio inferior. Toda esta pose con la mirada puesta en el techo, como queriendo traspasarlo para alcanzar el tejado y liberar mi pensamiento hacia el cielo confiando que algún ser divino o esencia divina tenga piedad de mi para no tener que levantarme, a 100/h. para coger en volandas al gamusino esputador antes de que se suceda la hecatombe...Pero la madrugada de ayer, nada se pudo hacer: ¡¡¡¡ TSUNAAAAAMIIIII !!!!...
Después de recogerlo todo, mi noble hidalgo regresa a su lecho. 6:30 de la madrugada. "Show must go on:"
"cof, cof, cof...aaaaaayyyyyy..." "Te cogo Mami. Te cogo Mami." "Me pica. Me duele."
Intento que desista de su intención de asaltar nuestra cama. "¡¡¡Aaaaaaa dormir!!!""!Qué todavía es de noche."
"No quiero. Quiero bibi. Mami, levántate. Quiero bibi."
"Aaaarg. Me rindo."
Me cuelgo al marsupial y lo planto en le sillón bajo la amenaza de que si se mueve...En fin. Como si de un prisionero de guerra se tratara y siempre, bajo el amparo de la Convención de Ginebra, no quería ceder a este pulso por la conquista del poder. 
Preparo el bibi. Comienza la ingesta. Al cabo de 5 minutos se paraliza la toma. "No quiero más."
"Bruno, bébete el bibi." Este duelo, casi al sol, debía ganarlo. No sé si con ayuda de los expertos consejos de Super-Nani o de psicólogos de renombre. Eran casi las 7 de la mañana y mi cerebro aún no regía para tomar aire y pensar dos veces como actuar...Cuando vuelvo a escuchar "No quiero más." ¡Zas! A la mi...a la p..a pedagogía y psicología de los co..nes..Comienza el Duelo de Titanes."¡Bebe! ¡Toma!"
"No. No quiero." "Quiero los dibu." 
"¡Cómo! ¿Dibu? Nanai. ¡No! ¡No! 
Comienza el momentazo plañidera corre ve y dile acusador: "Buuuuuaaaaaa. Buuuaaaa. Mami no me deja, Papi."
"Bien. No quieres bibi, pues siéntate en el sillón y NO-TE-MU-E-VAS!!!" Me dolió decirle aquello; síntoma de que comenzaba a aflorar el sentimiento de culpa. "Jo. Creo que me estoy pasando. ¿Qué hago?" ¿Desaparezco? De repente. ¡OOoommmmm! ¡OOoommmm! ¡OOoommmm! "Vacía tu mente, se amorfa, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede golpear. Sé agua amiga mía..." De fondo, haciendo coros a mi momento mantra, mi disciplinado guerrero con la vehemencia que tanto le caracteriza y agarrado a mi pantalón como alma en pena, sigue en sus trece: "Buuuuaaaaa. Buaaaaaaa. Mami te cogo. Te cogo."
Lo llevo hasta el salón y lo siento. "Quieto aquí."
"Mamiiiiii. cof, cof, cof, cof, cofa, cof, cof...." "Bruuuuuuuunooooooo. Noooooooo!!!! " No había remedio, "TSUNAaaaaaaaaaaaaMIiiiii... II." 
Cuando dio por finalizado su acto me dirijo hacia mi muro de las blasfemias. ¡Ni mantra! ¡Ni Bruce Lee! ¡Ni monjes tibetanos! ¡Ni LECHES! Esta vez regurgité tal bufido, que en el caso de haber tenido un sonómetro lo hubiera reventado.  
Llegué como nueva. Con el mocho en la mano, limpio la escena del crimen. El ambiente era tenso en el campo de batalla. El silencio sepulcral lo rompía el sonido de unos: "sinf, snif, snif", que indicaban el final de la contienda. 
Cambio al virtuoso guerrero mientras comienza a desplegar una estrategia de acercamiento con el objetivo de volver a gozar de mi confianza: "Mami. Me duele la barriga. Me duele la tripa. ¿Me das un beso?"
Sin saber que hacer. Atónita, sorprendida, aturdida por la envestida. Pero llevada por la compasión y el sentimiento de culpa, le pregunto: "¿Qué te pasa? ¿Te duele la barriga? 
"Si mami. Si me das un beso en la barriga se me quita."
"Muac, Muac, Muac, ¿Se te quitó?"
"Si mami. Ya estoy curado."
En el AMOR  y en la GUERRA: ¿vale todo?

sábado, 7 de enero de 2012

Una extraña...¿mutación?

Ayer me tuve que reír. Cada día que pasa me sorprende más, mi pequeño elfo.
Al igual que todos los días, me dispongo, -una vez organizada y finalizada la rutina con Bruno: el bibi, vestirlo y preparar la mochila para la guarde-, a darme una ducha mientras mi ternero termina de tomar su desayuno disfrutando de Mickey Mouse o, la rata peluda, repelente y sabelotodo.
Cronómetro en marcha, salgo dispará para el baño matutino. Dejo abierta la puerta del baño y como si  fuera un miembro de la patrulla de superhéroes de los X men, -pues he desarrollado un poder en estos 27 meses con Bruno gracias a esas noches de insomnio en las que cualquier ruido que hiciera, a pesar de estar "dormida", lo escuchaba, sí o sí-, he sufrido una mutación y lo que para algunos sería de lo más normal darse una ducha, para mí supone metamorfosearme en BATWOMAN. Me explico. Soy capaz de oír las pisadas de un insecto al igual que un murciélago. Sí. Sorprendente. Esta "mutación" la he desarrollado desde que soy madre. Poseo un sistema auditivo muy avanzado, es como una especie de sonar que me permite escuchar a mi cachorro de quiróptero en cualquier lugar de mi batcueva. 
Total, pues resulta que esta vez hubo suerte y pude bañarme con la tranquilidad que te da saber que tienes al canijo solo; o sea, en cero coma. 
Termino mi fugaz remojón. Salgo de la tina en pelota picada y me encuentro delante mío a batbaby mirándome de arriba a bajo para decirme con descaro, inocencia y el salero al que me tiene tan acostumbrada: "¡Mami! ¿Mira tu pito?"... 
Estaba equivocada. Mi mutación no la había sufrido mi pabellón auditivo; Bruno lo dejó claro.

jueves, 15 de diciembre de 2011

¡Tú ganas!

Subiendo la rampa de salida hacia a la calle, de la guardería de Bruno. Íbamos discutiendo sobre la tarea que teníamos que hacer para esa tarde; que no era otra que la de ir a cortarse el pelo. Hecho, y nunca mejor dicho, que le pone LOS PELOS DE PUNTA al canijo de las foles y que por tal motivo hemos pospuesto desde Agosto. Así que sino atajábamos el tema hoy,  podía pasar por el primo-hermano del Oso Baloo del libro de la selva.
Así que le digo:
-Bruno. Hoy vamos a cortarte el pelo. Que lo tienes muy largo y me recuerdas a Justin Bieber. (Odio a este niño.)
- ¡No, mami! ¡Yo no quiero ir a cortarme el pelo!
-Si, Bruno. No te pasará nada. Será una cosquillita. Además, en la peluquería hay cuentos, pinturas, juguetes... ¡Verás que divertido!
-¡No, mami! ¡No quiero!
Mi paciencia comenzaba a agotarse. Pero se me ocurrió jugar al despiste intentando aturdirlo con un juego rápido de palabras para ver si así conseguía confundirle y ganar al No, por el Si. Y también, por que no decirlo, para divertirme un poco y reírme con él.
- ¡Cómo que no, Bruno! ¡Hay que ir! ¡Qué Papá Noel se pone triste si te ve con esos pelos! ( no sé muy bien por que acudí a este personaje. No sé si será por la fechas, o qué. Pero ahora el recurso para reprobar cualquier fechoría de mi pequeño Baloo es acudir a Papá Noel o los Reyes Magos. Pero he de ser sincera: a mi, no me funciona. Bruno se pasa a estos dos, por el forro...) Pero bueno, yo lo sigo intentando.
-¡Qué no! ¡Qué no!¡Mamiiiii!
Le contesto, ( y aquí comienza la guerra dialéctica): ¡Qué si!
Me dice: ¡Qué no!
Le digo de nuevo; ¡Qué si! ¡Qué si! ¡Qué si! -cada vez más rápido, e integro el No-. ¡Qué no! ¡Qué no! ¡Qué no! ¡Qué si, no! ¡Qué no, si!
Bruno sin saber que hacer y perdiendo, cada vez más la sincronización, empezaba a mostrar debilidad : ¡Qué no, mami! ¡Qué si, no! ¡Qué no, si! ¡Qué n-nn, s-ss-i!.....ME DA IGUAL!!!

O lo que es igual: ¡Ganas tú!

A mi pequeño Napoleón,- vencido y resignado-, no le quedaba otra que cortarse el pelo.

martes, 13 de diciembre de 2011

CONCILIAR, ES LA CLAVE.

El pasado miércoles 7 de Diciembre saltó la noticia de un estudio sobre"El Trabajo no Remunerado y su impacto en la economía" desarrollado por la socióloga e investigadora del CSIC Mª Durán. Sobre dicho tema con el que estoy especialmente sensibilizada como mujer, madre y trabajadora, (a pesar de formar, actualmente, parte de esa nueva clase social denominada "clase desempleada"; término de gran impacto psicosocial e injusto significado desde una óptica de género), vemos como la grandes perjudicadas son las mujeres paradas o no, o con edades cercanas a la jubilación. 
En el estudio se analiza como el trabajo no remunerado se traslada al entorno doméstico y es desarrollado por las mujeres labores reproductivas y de cuidado de ancianos, niños y personas dependientes. Además, se denuncia que por él no se percibe ninguna compensación económica y no computa en las cuentas de la economía formal. 
Lo que me llamó la atención, de esta noticia, fue el subtítulo en el que rezaba: "La crisis económica, el envejecimiento demográfico y la creciente incorporación de la mujer al mercado laboral pueden hacer peligrar, en menos de medio siglo, los cuidados que ahora reciben ancianos, dependientes y niños en gran parte de manos de la población femenina..." 
ESCALOFRIANTE, ¿no? Como mujer trabajadora en el espacio privado, pues soy madre y ama de casa; y del público, cuando tengo oportunidad, pienso que editoriales como estos son escandalosamente retrógrados, misóginos y parciales; que inevitablemente condenan, cosifican y normalizan el rol de la mujer al desempeño de estas tareas. La memoria histórica deja patente que esto es debido a un concepto de trabajo configurado en torno al varón como sustento económico de la familia y al que la mujer se la  encasille en el rol reproductivo y afectivo. ¿Y la variable IGUALDAD de OPORTUNIDADES en el EMPLEO? ¿Dónde queda?
Existen otras variables y otras explicaciones. El desigual reparto de responsabilidades entre hombres y mujeres en la esfera privada, la perpetuación de la división del trabajo en función del género y un déficit de servicios comunitarios de apoyo afectan negativamente a la igualdad de oportunidades en el empleo, al equilibrio social, al entorno familiar, a la calidad de vida. La CONCILIACIÓN, ¿puede ayudarnos a resolver estos problemas? 
Por tanto, el debate no sólo se ha de centrar en el impacto económico; en el PIB que supondría registrar este tipo de Trabajo. Hay que trabajar en el desarrollo de POLÍTICAS PÚBLICAS que desmonten y destruyan estas variables, que den oportunidad, en igualdad de condiciones, al empoderamiento de ambos géneros, en la vida personal y profesional. LA CONCILIACIÓN ES LA CLAVE.  
En mi caso, cuando fui madre uno de los primeros debates internos que tuve estaba relacionado con mi desarrollo profesional y por tanto, remunerado. Era seguir, o renunciar a el. Seguir en él, implicaba buscar las estrategias para CONCILIAR favorablemente, en equidad y en igualdad, la vida profesional y personal. ¿Cómo? Primero con tu pareja, si es que te da la oportunidad y tienes suerte; o segundo, practicando la delegación temprana, práctica que coexiste junto a los discursos que exhortan a las madres a dedicarse personalmente al cuidado de sus hijos, esto es, al espacio privado, a las tareas reproductivas o de cuidado. En definitiva: al TRABAJO NO REMUNERADO o INVISIBLE.
Por tanto, mi pregunta es ¿Cómo resuelven las mujeres el desafío de decidir entre los requerimientos que le impone la maternidad y las condiciones laborales? ¿CONCILIACIÓN?
Sin duda nos encontramos ante un problema que tiene un fuerte impacto en  cómo se organiza el vínculo con la familia considerando que las madres, al no cumplir con las expectativas sociales del "amor materno", sienten que traicionan los mandatos de la naturaleza, por una parte. Y de otra, se siente, en la mayoría de los casos frustradas en oportunidades en el espacio público o Trabajo Visible. 
Así que mientras el trabajo se estructure en respuesta a los intereses y objetivos de un empleado varón dentro de una estructura familiar que responde a la división sexual del trabajo (el trabajo remunerado lo desarrolla el hombre, mientras que la mujer se mantiene en las tareas reproductivas y de sostenimiento del hogar consideradas como “no laborales” y, por tanto exentas de derechos económicos, jurídicos y sociales) los discursos sobre la incorporación de la mujer al trabajo y sus consecuencias (reducción de la tasa de natalidad, alteración del modelo clásico de familia, etc.) seguirá motivando este tipo de editoriales desiguales, parciales de contenido y contrapuestos a  la búsqueda de la CONCILIACIÓN  de la vida laboral y la vida familiar.



martes, 22 de noviembre de 2011

Mini-Yo


Quizás para el Doctor Maligno tener una réplica exacta a él: "lo llenaba de orgullo y satisfacción" pero en mi caso, no es así. "El canijo de la foles" es: "MY PERSONAL MINI-ME". Sinceramente es HO-RRO-RO-SO tener PER-MA-NEN-TE-MEN-TE al enano detrás mío repitiendo e imitando todo, todo, pero absolutamente todo lo que hago y encima con recochineo: "Maaaamiiii. Te persigooo. Estoy detrás tuuuuyaaa."
Dentro de esta "ATRACCIÓN FATAL" se ha tomado "la licencia" de apropiarse de mi único recurso lingüístico para poder desahogarme en situaciones calificadas de alto estrés: "¡HOSTIA!"
Casualidad o no, hemos observado que por lo general utiliza la interjección para denotar asombro, sorpresa y admiración cuando vamos a comprar a algún supermercado: imagino que para él, eso de ir de compras, será como para nosotros un día de descanso, que ahora son pocos y no os podéis hacer una idea de lo¡¡¡emocinante!!! que resulta y lo que se puede llegar a ¡¡¡¡desear!!!!!!
El pequeño "Latre" el otro día repitió hasta la saciedad mi maravilloso y socorrido taco con una naturalidad y soltura humorístico-festiva que haría pensar, a cualquier académico de la lengua, que la palabra está totalmente integrada en su vocabulario. Y lo más, de lo más, es que lo suele acompañar,- pues se trata de un espectáculo completísimo-, con la canción de los payasos, ( de título redundante y tildada de esconder un mensaje "gay"), "Hola D. Pepito. Hola D. José."
Es gracioso...Una vez, dos, tres y hasta cuatro, si me apuras. Pero la quinta te quedan dos opciones: primera, dejar al niño "DEL CORO" en la zona de frutería con una lata vacía, para depositar los donativos, y un cartel colgado al cuello en el que rezaría: "LO TERMINARÁS HACIENDO" o segunda, y menos drástica, cambiar de supermercado, quizás...¿Hiper-Dino? Estoy segura que también sería zona CALIENTE de inspiración musical y otras OBSESIONES. No hay otra cosa PEOR, en el UNIVERSO de las repeticiones de un niño, que le pille cariño a un personaje de ficción llámese Dino, Sportacus, Bob Esponja, Caillou...etc,. Te puede llegar a pedir ver, al machango, entre 1000 y un millón de veces en menos de minuto y medio lo que por otra parte supone un infierno en vida para ti y un deseo "machacón" para tú retaco a pesar de que finalmente acabas cediendo y como Aladino: "sus deseos son ¡ORDENES!"... Pero eso es otro tema.
Me veo de tournée por los supermercados canarios con mi Mini-Yo y el MUSICAL: "¡Hostia D. Pepito ¡Hostia D. José." ¡¡TRUNFO, SEGURO!!
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