viernes, 25 de septiembre de 2015

Cuando Bruno llegó






Cuando Bruno llegó la ilusión se hizo latido, y el latido corazón. 

Cuando bruno llegó la inquietud golpeaba el nido llenando de culebrillas mi vientre, pero el tiempo sumaba vida y restaba ansiedad.

Cuando Bruno llegó hubo verbena, lluvia de flores, se inundaron los cauces de los ríos mientras al unísono todas las voces hablaron de amor.

Cuando Bruno llegó no quiso engañarme con una mitad o una cuarta parte de amor, no. Él lo hizo con la ceguera de los corazones nobles,  con la agonía del que quiere toda la felicidad para él. 

Cuando Bruno llegó se brindó en las tabernas, las luciérnagas volaron y las musas regalaron canciones.

Cuando Bruno llegó la emoción cuadró su rumbo; la cabeza entre los pliegues del amor rompió luz en un mes de Septiembre y el tic tac del mundo dió su aprobación para gritarle a la felicidad que construiría paraísos alrededor de tí. 

Cuando Bruno llegó se brindó en las tabernas, las luciérnagas volaron y las musas regalaron canciones.

Y la ilusión cumplió sus cuentas y se pasó del latido a la caricia, a la mirada que guarda la inocencia de todo lo que soy ahora , de todo lo que eres ahora en mi: ese atardecer donde dar reposo al corazón.

Cuando Bruno llegó hubo verbena, lluvia de flores, se inundaron los cauces de los ríos mientras al unísono todas las voces hablaron de amor.

Cuando Bruno llegó descubri tanto de mi que me siento dichosa por tenerte aquí por darme días de tanta alegría como los que a un devoto reserva Dios para sentirse bienaventurado, y suceda lo que suceda ya no puede decir que no ha gozado de los placeres, los más puros placeres, de este mundo. 

Cuando Bruno llegó se brindó en las tabernas, las luciérnagas volaron y las musas regalaron canciones.

Amor, Feliz Cumpleaños! Te Quiero!
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jueves, 16 de julio de 2015

EL COCHE DE ATRÁS


Salía del centro comercial, la Navidad estaba próxima y era mejor ser previsora evitando así esas grandes colas que todos los años, por la pereza que hoy había conseguido superar, se chupaba en las compras de Pascua. 

Con paso ligero, pensando en todo aquello que le faltaba por hacer, recorría el gran pasillo, que iba a dar al inmenso y abarrotado garaje, para recoger su coche y salir de allí como alma que lleva el diablo. Apurada. Aprisa. Al galope, recordando aquella filosófica frase del personaje de Lewis Carroll, el conejo blanco, en Alicia en el País de la Maravillas cuando le decía: "Si conocieras el tiempo tan bien como yo, no hablarías de perderlo". ¿¡Perder el tiempo!? Ella ignoraba qué era eso, a pesar de que siempre se quejaba de no tener ese tejado donde mirar las estrellas. Casa, hijos, cuidar de estados de ánimo ajenos, ¡es agotador! Pero en su vida era lo que le tocaba; no podía permitirse que el tiempo  se escapara como agua entre los dedos. 

De repente agitó su cuerpo de un latigazo intentando con ello espantar esos pensamientos que lo único que hacían era distraer la mente. Abrió la puerta del coche, lanzó las bolsas que llevaba al asiento trasero, y puso la llave en el contacto para iniciar la marcha. 

Ya en carretera, parada en un semáforo, dirige su mirada hacia el espejo retrovisor delantero y allí, en ese coche de atrás, apareció esa imagen, esa escena, ese cuadro salido de la mano de Hopper que le hizo, (retomando, de nuevo, esos pensamientos distraídos), preguntarse por esas caricias olvidadas,( pretéritas), y que a veces la vida nos retira, sin querer o queriendo, de aquellos momentos almibarados que antaño nos sonrojaba las mejillas. 

En aquel coche de atrás se respiraba amor: las miradas de sus ocupantes parecían estar coronadas por el cuarto movimiento de la Quinta de Malher. La ternura con la que se acariciaban, la delicadeza que destilaba aquella estrofa alegórica, parecía querer ser proyectada sin censura, (cual bandera que hondea al viento coronando un país, juzgando que también existe un tiempo donde la persona amada no es siempre intangible y ajena), para dar un paseo por la nubes en cualquier rincón o espacio del Planeta.  

Sentía cierta amargura, incluso cierto deseo honesto por la suerte de poder hacer público tanta pasión, tanto placer. Dos lágrimas recorrieron sus mejillas y un pensamiento: 


                       "Quizás el amor pasa con demasiada rapidez no siendo justo permitirlo 
                                     ¿ O a caso fue creado para existir sólo un instante ? 


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martes, 23 de junio de 2015

MINUTOS ANTES




Quedaba poco tiempo y allí seguía tumbada en aquella inmaculada y pálida cama. Nerviosa e intentando distraer al pensamiento con aquella extraordinaria imagen que sólo la naturaleza sabe dar: la serenidad de un mar gris provocado por una corriente de nubes lenticulares donde la presencia del sol se hacía notar rompiendo la espesa y lánguida masa plomiza dando reflejo, en forma de camino de plata, sobre la superficie del mar. Se agradecía la tibieza de esas lineas de luz ; daba la sensación de que querían templar el frío del momento.

Pero esta dulce melodía pronto se tornaría desafinada. Los momentos de paz son ligeros, son segundos en momentos de sobresalto. Frente a ella se presentaba la realidad, esa realidad de la que uno quisiera huir si le dejaran. Si pudiera. Pero debía de ser fuerte. No le quedaba otra salida. Esa despreocupación, sólo distraída durante un instante, no era del todo real. Un gesto de inspección a la sala donde se encontraba fue lo que le devolvió a su pensamiento la cordura, agitándole la mente con cosas olvidadas. Devolviéndole posición y estado. Alejando la evasión , el rehuir, el serpentear por aquello que hace daño, atemoriza o angustia. Intentaba dar aposento, haciendo frente, a aquel peligro que acechaba su ahora consciente mala salud: “ es menor un peligro real que un horror imaginario. Hay que saber ponderar el peligro si lo encajas en el sitio que le corresponde. Si le das forma. Si le pones nombre. Si utilizas el sentido común, será menor.”

Llegó el momento. Todo tenía un aspecto pavoroso, desagradable: luz estridente y chillona, paredes empapeladas con paneles metálicos, como si de neveras frigoríficas se trataran, el olor aséptico, el silencio y la inmovilidad de su cuerpo conseguían que su inseguridad fuera en aumento,  su terror agudo y su miedo desmedido. Todo era la señal del que por azar, por mala suerte o por genética quisiera volver a nacer con maquinaria nueva, sin la desdicha de sentirse defectuoso; con la aflicción y el abatimiento consciente de perder aquello que, por naturaleza, le corresponde a cada cual. Era sentirse desposeída de lo que legítimamente le pertenece: ojos, boca, manos, pies, nariz, corazón, cerebro, garganta. Es ese desconsuelo, con tratamiento de material o inmaterial, cuando arrancan de tú lado a persona, animal o cosa y sientes ese vacío profundo e insondable, imposible de reemplazar. Lo único que quieres es alejarte deprisa. El miedo se apodera de ti yendo derecho a posicionarse en una obsesión.  

Ahora estaba allí, en esa sala, con aquella soledad sin consuelo. En una situación tan propicia a la vulnerabilidad y la compasión. Pero no quedaba otra que rumiar la inquietud. Se llevó la mano al pecho, respiró hondo y sonó una música de fondo. Una música que la hizo caer en un sueño profundo y del que sólo quedarían como testimonio las cicatrices.




YOLANDA


miércoles, 17 de junio de 2015

I am forty two years old


La Mujerica
La Nena

18 de junio es el centésimo sexagésimo noveno día del año en el calendario gregoriano; es el  número 170 en los años bisiestos y, señoras y señores, ES MI CUMPLEAÑOS!!!

"¡Qué lista es!" Pensaréis algunos, sobre todo aquellos que me subestiman. "¿¡Habrá tenido la santa paciencia de ponerse a contar!?" Dirán otros, los que dudan de mi cuajo. Pues a unos y otros les digo que sigan dudando de mi y subestimándome porque aquí la que escribe ni peca de vanidad ni de crear sospechas e incertidumbres; es pura curiosidad que brota de forma natural en esta disparata cabeza que rezuma Géminis por los cuatro costados. Así que disipada la incógnita de mi desmesurada y desproporcionada inteligencia dedíquense, ahora, a preparar un extenso y preciosísta  alegato para felicitarme pues eso es lo que importa HOY!! En sus móviles de tercera, cuarta y quinta generación, en iPad y tabletas pongan alertas,- con el sonido más estridente y escandaloso que haya en la parrilla de ajustes de sonido-, y escriban tex-tu-al-men-te: ¡¡¡18 de Junio cumpleaños de "la Yoli"!!!! Concluiré este aviso/amenaza con una interjección,- seña de una amiga caraqueña-, que ejemplifica con mucho acierto cuando una decisión es irrevocable e inquebrantable salvo que alguien tenga la valentía y los santos arrestos de enfrentarse a una posible amputación de algún miembro de cierta relevancia corporal, dícese un dedo, -pie o mano, da igual-, u oreja si pía-  ¿¿¿¡¡¡OK!!!???

Si. Mañana es mi CUMPLEAÑOS!! Y si, me he atrevido a poner el testimonio gráfico de los años pasados y los años venideros: la de la Mujerica con 4 y la de los 42 años que son los que cumpliré como la Nena.

Cada cumpleaños es como abrir una caja de recuerdos. Hace unos días volvía a ponerme el anillo y los pendientes que con ocho años llevé en mi primera comunión,- si, aún puedo ponerme el anillo. Si, he sido una niña grande, bien desarrollada, a la que todo le luce, como decía mi madre y todas la féminas de mi familia, abuelas y tías. He sido " Yolanda la "mujerica" para mi nervuda abuela materna. Mientras que para una de mis tías paternas, -la del mote con nombre de ave-, soy aquella niña que cuando se pone frente a ella con su tierna sonrisa, sujetándome la cara con sus rechonchas manos, mirándome con sus dulces ojos me suelta un par de besos, de esos apretaos con sonido incluido y me dice con un chillón acento huevero: "¡¡qué hermoza, (hermosa se refiere a grande, a mujerona),  y  qué linda eres!!" Ése cariño con sabor y olor a pueblo me parece enternecedor. Pues como decía,- no sé si por nostalgia o por que inconscientemente, rumiaba en mi, la proximidad de mi cumpleaños-, me puse romántica trayendo a mi memoria éste recuerdo de niñez. Recuerdo que me hace pensar que cada minuto que vivo es un minuto que sumo a  ese baúl que cada 18 de Junio vuelvo abrir para afirmar que sigo manteniendo aquella esencia,- por la que mi abuela me llamaba "la Mujerica" o mi madre "la Nena"-,  de inquietud del ánimo hacia cualquier cosa que despierte en mi corazón la creatividad , la curiosidad o la alegría de ser Yo con 4 o con 42 años que cumpliré mañana. Es maravilloso sentirse así. Es maravilloso que como todos los años, mi chicarrona del norte, mi madre, me llamará y me cantará como el Bardo  Asuranceturix, desafinando como si no hubiera un mañana, aunque para mí suene a la scordatura del virtuosismo de un violín, cumpleaños feliz. Mi hijo, más ilusionado que la propia cumpleañera, que esto ya es decir, vendrá corriendo a mi cama para darme el beso más grande y más largo nunca jamás visto y oído; por que él también da besos apretaos, ¡qué digo, requeteapretaos! Y me dirá TE QUIERO cuarenta y dos veces o quizás más, un puñao, como él dice, hasta hartarme. Y mi habitación se convertirá en un improvisado escenario de Eurovisión pues me ha prometido cantarme el cumpleaños feliz en español, inglés, francés e italiano. (Lo que por otra parte me hace pensar que tiene un futuro prometedor como Eramus). Y por supuesto me regalará un dibujo quizás de fútbol, que ahora anda debatiéndose entre ser del Madrid o ser Blaugrana,- por mucho que le diga su tío Raúl, madridista de corazón, que hay que aprender a perder-, quizás de Mortadelo y Filemón, quizás de Asterix y Obelix o quizás sea un gigantesco corazón atravesado por una flecha en cuyo centro ponga : MAMÁ TE QUIERO!!

Mañana es mi cumpleaños y a pesar de los años que han pasado sigo sintiendo mariposas en el estómago sin sentirme que desaparezco definitivamente.   

Quedan 196 días para finalizar el año seguiré soñando esta noche, toda la semana y el año entero hasta el próximo cumpleaños. 


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viernes, 12 de junio de 2015

GUADALUPE PLATA LOS FORAJIDOS DEL BLUES





Guadalupe Plata suena a rock subterráneo, a voz en el fango, a quejido coplero, a acordes sucios y polvorientos. Suena a cadencia de la psicodelia de los 70´con punteos y distorsión de los grandes como  John Mayal. Suena a blues gótico, incendiario, árido y crudo con graznidos sangrantes llenos de sorna con gatitos muertos y ratas malolientes. 




Los tres de Úbeda, son diabólicamente peligrosos. Salidos de un sótano donde crearon un sonido personal y donde idearon sus propias melodías del subsuelo. 



Guadalupe Plata y el sonido del subsuelo

Desde estar en una bar de mala muerte en el Far west, a escuchar el sonido del Fast Lane que cruza el viejo Oeste, pasando por mujeres rompecorazones y sin compasión como “Milana” ,(2013)que te noquean a la primera de cambio para después romperte en pedazos aullando de dolor con un sonido de bajos truculentos y con el despecho cínico, camorrísta y aberrante de letras que entran con la aspereza de una estaca como el mal olor del amor que “Huele a rata”. 

Obligan a rendirse a ese blues rencoroso, diabólico y despechado que persigue, con la voz de Pedro pareciendo maldecir a Satanás por ese rechazo infame,  la conquista de una chica que no ha querido caer rendida a los pies del trío del blues grasiento, desquitándose con ritmos asesinos, zapatos de punta, escusado y riff de guitarra eléctrico convirtiéndose en toda una tormenta de furia musical. 

Los ubetenses, afincados en Granada, despliegan en su último trabajo homónimo, “Guadalupe Plata” , garaje blues folclórico, lanzándose al más puro estilo Howlin´wolf . El concierto de ayer en el teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife fue como rescatar un blues sin aditivos, un nuevo sonido y color salido de la tumba de un bluesman del Mississippi. Una hora y media dedicados a tocar sin pausa, sin setlist, guiándose tan sólo con las indicaciones de un compás,- un, dos, tres-, para dar paso a la siguiente y turbadora canción. Sin los protocolos a los que nos tienen acostumbrados las bandas de mainstream; tocando una música adictiva que aún estando sentado te hace mover el esqueleto a base de bien.  

Una hora y media de música, incluido un bis, que se hizo fugaz con un blues que te posee irremediablemente ampliando, en éste disco homonónimo, a "Guadalupe Plata", con referencias y temas misturados llenos de diferentes estilos y sonidos que no dejan de perder la esencia misteriosa, oscura y profunda del Guadalupe Plata del 2009, 2011 y 2013. 

Guadalupe Plata engancha por su personalidad, por su música punzante, explosiva y ácidas letras, y por que es imposible dejar de mover la pierna y la cabeza (cómo mínimo) al ritmo que marcan con: “Calle 24” o “Serpientes negras”

Guadalupe Plata, los forajidos, los outsiders del panorama musical español, unos auténticos quebrantahuesos de las historias de desamor para dejarte Kao sin esperarlo. Un gran éxito el de ayer, un gran espectáculo, un disco como un buen aceite de pura oliva, de primera calidad jienense. 


Mientras unos escriben porque no saben llorar y hablar al mismo tiempo; Guadalupe Plata hace música para despertar el alma oscura  de bluesman que todos llevamos dentro.   





OTRA FORAJIDA,


 YOLANDA MÁRQUEZ DOMÍNGUEZ. 


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viernes, 29 de mayo de 2015

JUEGO POR EL TRONO DEL 24M




Si. Lo sé: el título les suena, les es familiar. Pero como diría aquel: “viene ni qué pintado” en éste mes de Mayo de contienda electoral. 

La trama de la serie, -basada en los libros de George R.R. Martin, (confieso no ser una enardecida fan), pero en mi humilde opinión,(permítanme una observación como vulgar espectadora de la serie y como lectora, adepta, del Bardo de Avon, Shakespeare), Juego de Tronos es muy Shakespeare, del que reconozco ser más hincha, algunos episodios parecen auténticas tragedias: desde el despecho de Lady Macbeth a la venganza de Hamlet trazan un paralelismo entre Juego de tronos y las luchas dinásticas del siglo XV por el trono del Reino Unido: se decapitaban cabezas, se cortaban manos, se tomaban vidas impunemente...etc,. Juego de tronos es muy Shakespeare, sí-, pues, como decía, maneja elementos que describen a la perfección lo que hoy se cuece en el panorama político español en la pugna por el trono de hierro y la conquista de Desembarco del Rey. 

El juego sucio, uno de los imprescindibles, un must en las malas artes de la política de combate, y claro ejemplo del que está haciendo uso la candidata a la alcaldía madrileña, “Espe-rpento”, Aguirre versus Manuela Carmena. Aguirre, -la reina madre, actualmente, como Cercey Lannister-, que utiliza asuntos familiares para enturbiar la candidatura de la política, sin etiquetas, manipulando los detalles de la historia. 

Las luchas por el trono, y uniones impensables, a través de futuras alianzas o pactos; jugando alternativamente a izquierda, derecha, centro y de nuevo, tiro por que me toca como Pdro Snchz, Stannis Baratheon,- éste podría ser su alter ego español, que  intenta resurgir de sus cenizas, pese a los escasos apoyos de su partido , existiendo un claro favoritismo hacia la hechicera Melisandre, la verdadera gobernanta, dueña y candidata dentro de las filas socialistas hacia la conquista del trono,   Susana Díaz-,  manifestando primero que con “Podemos” nanai; que él con el “Populismo” nada que ver. Y medio año después, dice que es el único capaz de pactar con Podemos, Ciudadanos o IU. Algo similar ocurre en Andalucía: Susana Díaz niega los pactos: “Gobernaré sola”. Sin embargo en el debate de investidura la cosa no queda tan clara, y donde dije digo, digo Diego, dejando abiertas la puertas a futuros lazos entre PP, Podemos y Ciudadanos aunque ya van dos vueltas y “el surrealismo político”, calificado así por ella, sigue un rumbo sin determinar lazos, matrimonio o boda con los contendientes una vez rotas las conversaciones con Podemos hasta después del 24M con el objetivo  claro que en tercera votación, Dios mediante, confirmar la investidura a la espera de unas reuniones in extremis con Ciudadanos y PP que anuncian otro no. 

Y  así imaginando llegamos a las amenazas que se ciernen sobre el Trono de Hierro y que cada vez van adquiriendo mayor protagonismo. Albert Rivera y Pablo Iglesias: Tyrion Lannister y Khaleesi; los emergentes, -claves de pactos postelectorales en el próximo 24M, tal y como lo expresan las encuestas, herramienta que está convirtiendo a la democracia en “sondeocracia”, según lamentaba el líder de IU, Cayo Lara-, los que poco a poco van sumando fuerzas y aliados para hacerse con el poder. 

En ésta última semana de contienda electoral la indecisión y el voto oculto reina sobre el futuro collage con el que se presenta el mapa electoral autonómico. Visión que lleva a los partidos a luchar , más que nunca, por el voto útil; apelando, como el PP, a promesas electorales,- “Trabajar, hacer, crecer”-, que esconden la inexpugnable estabilidad a cambio de todo, hasta de la propia dignidad ciudadana, sin hablarnos del rescate, del paro o los desahucios. En la dinámica de un mitin electoral se puede perder el discurso pero el paro afecta a 5 millones y pico de personas y parece que no sea un tema que preocupe para el gobierno el empleo precario; da la sensación de ser un tema insustancial a pesar de tener una de las tasas más alta de desempleo de la Unión Europea.

A cuatro días de la elecciones del 24M se me eriza el bello pensando en lo peligroso de esto, de éste populismo de brocha gorda que practica la oligarquía política de éste país. Y me da más miedo que, en el juego por el trono, el domingo les funcione.



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miércoles, 27 de mayo de 2015

UN RECUERDO PASADO


“Al principio, el tiempo había sido bueno, 
sereno, hasta que del Este un viento frío y penetrante 
irrumpió en sus entrañas y todo quedó en silencio.” 
A. Chéjov.

Laia quería simplificar el drama de todo lo sucedido la noche anterior en casa; ocurrió de forma tan inesperada que fue, casi, como recibir un inoportuno beso o una mezquina puñalada. Necesitaba salir a dar una vuelta para estirar las piernas y respirar un poco de aire fresco, estaba convencida de que eso le sentaría bien, le ayudaría a ordenar las ideas y a serenar sus destemplados nervios. Llegó hasta la avenida que, (sombrío y melancólico paseo poblado de enormes árboles plataneros que daban una hermosa sombra en verano y eran distintivo de ésta calurosa ciudad del mediterráneo), hay justo a dos manzanas de su edificio. Fatigada cae rendida en uno de los robustos bancos, de cantera de granito vigués del XIX, que formaban parte del atrezzo urbano del bulevar. Se sentía como el que está condenado a una holganza continua donde el tiempo y la incuria arruinan cualquier atisbo de historia alentadora. Pensaba en todos aquellos personajes de la literatura rusa que leyó en su juventud y con los que ahora se identificaba por destino o infortunio: Ana Karenina,Vladimir Petrovitch  en la obra de Turguénev “Primer Amor”, o Dmitri Dmitrich Gurov cuando quedó prendado de la  “Señora del perrito” de Chéjov. Todos ellos llenos de fatalidad romántica y que han padecido los penares del amargo dolor del corazón. Allí sentada, susurraba alguna de las frases de aquellos libros de apoteósica exaltación dramática en busca de no se sabe qué; quizás auto-terapia para liberarse del luto o quizás darse cuenta de que el dramatismo no lleva a nada sino más que a lo no destrucción del pasado. Bailaron frases de Hamblet y de Anton Chéjov infectadas de los sentimientos más miserables del desamor : 

“¡qué hacen los seres como yo reptando entre el cielo y la tierra!”; 
“¡Cuánto dolor añorando caricias pretéritas! 
Pensaba con ardor, apretándose el corazón con la manos”. 

Laia lloraba. Lloraba desconsoladamente. 

Las hojas crujían melancólicas entre sus pies. Yacía el crepúsculo. Entre los árboles se posaba el claro oscuro y se acurrucaban las sombras. Soplaba el viento tibio. Laia no hacía más que pensar en que debería arrancarse del pecho el corazón que tanta pesadumbre le causaba; que de tan grande, es demencial. Pensaba en la escena de cómo terminó todo: él abrió la puerta de la habitación donde Laia estaba desnudándose, para darse una ducha antes de cenar, se detuvo en el umbral de la puerta y se quedó observándola unos minutos inmóvil, sin decir nada. Ella notó su presencia girando la cabeza rápidamente para decirle: “¿¡Qué haces ahí parado!?” Él alzó sus hombros añadiendo un enigmático: “Nada. ¡Mirándote!” A Laia le resultó raro el gesto, nada habitual en él, e incluso la respuesta tampoco era propia sino que le sonó más bien a la de alguien que no siente la necesidad de réplica a preguntas ajenas. Después de esto cada cual siguió realizando sus tareas de organización para el trabajo del día siguiente. Al cabo de unos diez minutos él la llamó para que fuera hasta el salón, y una vez allí le dijo: “¡Siéntate Laia, tenemos que hablar!” Sucedió lo que ella se temía, el adiós estaba próximo. Hierática, con los ojos helados y el corazón machacado, oyó aquella civilizada forma estúpida, miserable, cobarde y poco creíble, o al menos en ese momento para Laia, de  romper con alguien: “ Yo te quiero mucho pero no como antes. Lo siento. Seamos amigos”. Ésa fue la manera de concluir aquella conversación, dramática para ella, a pesar de sonar, como otras tantas veces anteriores a esta, a propósito imposible. Pero no, ésta vez ella sabía que era diferente. Cayó desplomada en la silla al igual que una marioneta, como si le cortaran los hilos que sujetaban su enjuto esqueleto: “¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Cómo demonios he llegado hasta aquí?” Parecía decir por la expresión de su cuerpo. El asombro y el impacto de la noticia la llevó a dirigir sus manos sobre la nuca para esconder la cabeza entre sus muslos,- quizás buscando evitar la hiperventilación-, pero aún así sentía como el oxígeno no alcanzaba sus pulmones: mareo, rigidez física, entumecimiento motriz: era como si el cuerpo perdiera dopamina de forma vertiginosa y sin control. Laia quedó pálida y herida de muerte. 

Era una mujer de éxito, - periodista musical de profesión; carrera que le daba muchas alegrías y oportunidades de viajar para conocer lo que otros ni tan siquiera imaginan-, pero a pesar de todo se sentía desdichada a causa de su vaciedad no llenada de su saciedad mortal. Separada y fuera de armonía en tanto que los otros, familia, amigos, novios, ex, hasta su peculiar mascota, una tortuga vulgar que una amiga de infancia le regaló por aquello de superar las fobias animales, se fundían en el ser mas grande. Laia se sentía un bicho raro y sólo cuando creyó pertenecer a ese ser social que llaman hombres el mundo, su mundo, se desmoronó, se derrumbó ante ella, destruyéndolo todo sin dejar huella.

Imbuida en una maraña de dependes, quizás y tal vez, seguía envuelta, sentada en aquel banco, en soledad, con aquella flagelación emocional, sin percatarse del desgaste psíquico. Su cabeza iba a mil revoluciones por minuto: imágenes, pensamientos, sueños, pasado, presente y futuro que se entremezclaban sin sentido, sin secuencia lógica. Pensaba en lo pobre y triste que sería su vida a partir de ahora, sin adivinar que también llegará el día en que por un día de esta triste vida entregaría ella todos sus años fantásticos, y no ya a cambio de alegría o felicidad, pues no tendría preferencias en esa hora de tristeza, arrepentimientos y dolor sin obstáculos. Pero hasta que llegue ese momento amenazador para ella la vida es tormento, es angustia, es oscuridad. 

Desde aquel marco nocturno, miraba al cielo buscando dar justificación y consuelo a su dolor en la leyes de la física: “la tierra está en continuo movimiento y por tanto, los seres humanos nos adaptamos a las circunstancias, a las situaciones, sin remedio, con resignación y desde un caleidoscopio de dispar sensibilidad.” 

Desde aquella ventana del insomnio pensaba cómo dar norte a su vida pues sabía que era imprescindible deshacerse de las sombras a pesar de estar aterrada y turbada por el pánico. 

Agotada, y en cierta manera algo más aliviada, regresó a casa. Una vez allí fue hacia la cocina para abrir una botella de vino y tomar una copa en busca de serenidad. Conectó su iPop, dejó que saltaran las pistas de forma aleatoria, sin reparar en si era música clásica, rock, indie o heavy metal. De repente, pareció como si el destino la pusiera ahí para ella: “NON JE NE REGRETTE RIEN” de Edith Piaf . Quedó quieta. Pensativa. Y sin más, subió el volumen del equipo. A cada frase, la fuerza interior de Laia se hacía mayúscula, monumental, grandiosa:

No, no lamento nada
No! nada de nada,
No! no lamento nada
Ni el bien que me han hecho,
Ni el mal,
Todo eso me da igual!

No! nada de nada,
No! no lamento nada.
Está pagado, barrido, olvidado...
Me importa un bledo el pasado!

Con mis recuerdos
He encendido el fuego,
Mis penas, mis placeres…
Ya no los necesito!

Barridos los amores
Y todos sus temblores,
Barridos para siempre,
Vuelvo a empezar de cero.

No! nada de nada,
No! no lamento nada.
Ni el bien que me han hecho,
Ni el mal,
Todo eso me da igual!

No! nada de nada,
No! no lamento nada.
Porque mi vida,
Porque mis alegrías,
Hoy comienzan... !

Al instante, Laia se sintió serena, sin necesidad de buscar prostíbulo poético ni azúcar para las sosas e insufribles heridas, embargada por el encanto de un recuerdo entrañable y familiar, el de la esperanza de que las privaciones sufridas, la mala suerte y el hastío de la vida partirían....Y que cuando se ama, la ofensa no puede sostenerse mucho tiempo sino más que en un recuerdo pasado.


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