miércoles, 29 de enero de 2014

Cuando sea mayor, seré...


El canijo se me hace mayor. No sé si llorar o alegrarme. No sé si comenzar a comprar velas y encomendarme a la virgencita para que su futuro sea lo más próspero posible pues según nos va, la cosa pinta negra. Y no sé si echarme a temblar por lo resuelto y lo claro que tiene que él en casa hasta los 30, siendo muy optimista, nanai. ¿¿¡¡Cómo va a sellll eso!!??

"¡Mami! ¿Sabes qué?"

Ya estamos. Pensé. "Dime"

"Cuando sea mayor y tenga una casa....

Ñooooossshh...Precoz independencia la de éste niño.

"......cuando tenga una casa, la quiero con patio. ¿Sabes por qué?"

"No. ¿Por qué?"

"Por que quiero tener un gato y dos perros. Ya que nosotros no tenemos, por no tener patio y porque a papá le dan alergia, pues los tendré yo."

¡Toma castaña! Sorprendente que a sus cuatro años comience a trabajar las indirectas; con cinco, quizás, me haga una declaración jurada, firmada ante notario, para solicitarme no sé, ¿¡¡unos bonos del Estado!!?

Pienso: ¿El canijo intenta decirme algo como...Mamá, ¿¡¡ quiero animales en casa!!?? ¡Pero si soy incapaz de cuidar a un ser vivo! (-sálvese el que habla. Pero de eso tiene la culpa el instinto. Les juro que yo, no fui-). Lo intenté con las plantas, y de higos a brevas las regaba sino les echaba el agua sobrante que caía del depósito del agua, que no podía tener más cal. Por sobrevivir, no me han sobrevivido ni los cactus. Y mira que un cactus es duro de pelar. Pues puedo decir que, en mi historial de aprendiz de botánica, se me ha muerto un cactus. Además, no sé distinguir un geranio de una mala hierba. Entonces, ¿cómo voy a poner en riesgo la vida de un animal? Esto lógicamente, el canijo no lo entiende, o si, no sé, pero tengo la excusa perfecta con el papá, su "maravillosa alergia", -aunque a éste si que le gustan los bichos, tiene un ramalazo Felix Rodriguez de la Fuente, del que yo no dispongo-, entonces A=A. Alergia, pelos, colapso respiratorio, muere el padre e ipso facto, muere el animal. Por tanto, NA-DA DE A-NI-MA-LES; y plantas, de plástico.

"¡Ah! Me parece bien, canijo."

"Si, Mami. Y, ¿Sabes cómo se llamarán?"

"No. Dime."

"El gato, miau. Un perro, guau y el otro, guaus"

Asombrosa la originalidad del canijo para bautizar bichos (esto con cariño, eh?). ¡Hombre! Pensaba que iba a arriesgar más con algo de mayor sofisticación como un : "Bobie, nombre de toda la vida para un perro. O, Kunta, (- perro que tuvimos mi hermano y yo cuando éramos pequeños. Si. Tuve perro. Pero nunca le eché cuentas. Sin embargo, el resto de niños de mi familia si. Pero el pobre, era más toro que perro. Me explico. Resulta que el gran pastor alemán, de pura raza, en lugar de realizar las funciones de can al uso, (vigilar, atacar y ladrar), era más manso que un ganso. Actitud que aprovechaban los salvajes de mis primos para torearlo cual toro de Manolete. Pobre perro-), ....o....o....o...no se me ocurre ningún nombre para gato, salvo misifú o misico, que es así como los llaman en mi pueblo. Estoy dejando al descubierto mi amor por los animales, ¿verdad?

"¡Ah! Entonces, miau, guau y guaus. Pues está bien!

"Si. Mami. Y además, como me casaré con una chica..."

Aquí metí una cuña aclaratoria: aquella que siempre le hago y aquella que él siempre me deja claro a mi.

"....O chico"

"Mami, ¡jo! Chica, chica. ¿¿¡Cuántas veces te lo tengo que decir!!??"

"Vale, vale."

"Bueno, mejor no. No me casaré. Estaré solo."

Descarta el chico y escoge vivir sin problemas él, y de rebote yo como futura suegra.

"Y Bruno, para tener una casa tendrás que trabajar, ¿no? ¿Tú qué quieres ser de mayor?"

"Pues Mami, futbolista, (vamos bien, pensé), baloncestista, (ganan menos pasta y de altura, no anda muy bien), patinador, (¿¡¡patinador!!? Bruno con, ¿¿mallas??), policía, (¿¡¡policía patinador y con mallas!!?? Creo que le tengo que enseñar el video de los "Village People") y bombero, (ahí quería llegar yo.)

¡¡¡BOMBERO!!! Qué ganas tiene de hacerse mayor para convertirse en mito erótico de mujeres y, por que no decirlo, de hombres también.

Respuesta, previsible, del canijo ante este último y calenturiento pensamiento: "¡¡Mamiiiiiiiii!! de  chicas, deeeee chiiiiiiicas!!"



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miércoles, 15 de enero de 2014

Un secreto misterioso


No sé si lo que voy a contar me va a traer consecuencias en un futuro no muy próximo. Ya saben aquello de: "eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras", ¿verdad? Pues a pesar de intuir el peligro que quizás me condene a convertirme en fuego fatuo y me reprochen de por vida arriesgando a ganarme la condición de cotilla redomada y no de fiel, incondicional y leal madre, a mi esto de guardar secretos y más tratándose de quien me los cuenta, rompe cualquier tipo de confianza filial. Bueno, por ahora. Y puestos a justificar mi vil comportamiento he de decir que el juramento, por supuesto, no fue ante notario así que no se ha podido dar fe pública del hecho en sí. El juramento fue, ya saben, de esos fingidos en los que mientras, falsamente, te besuqueas el dedo pulgar  de la mano derecha, jurando y perjurando que el secreto confiado se irá contigo a la tumba, con la izquierda, apostada detrás de tú espalda, haces la cruz, con indice y anular, al más puro estilo Judas Iscariote. Método nada ortodoxo, pero seamos sinceros y honestos, practicados toda la vida, generación tras generación, entre padres e hijos, amigos de infancia e incluso con aquel novio....Ejem, eso es harina de otro costal... Así que la validez de la promesa toma la consistencia de... cero patatero. Y por tanto, la quema en el infierno por revelación de secreto de sumario, en principio, la tengo descartada. La mala conciencia!!?? Eso!!?? Eso ahora, no importa.

Dejando atrás justificaciones banales y entonando mi mea culpa, por adelantado, - el caso es que me da nosequé contarlo, pero las ganas me pueden-, ahí voy. De perdidos al río.

-¡¡Mami!!
- Dime, cariño.
- ¿Dónde voy a celebrar mi cumple cuando cumpla cinco años?
- Pues no sé, canijo. Todavía falta mucho para tú cumpleaños. ¿Dónde quieres celebrarlo?
- Pues Mami, quiero que sea en el mismo parque de bolas donde lo celebramos cuando cumplí cuatro.
- Bueno, ya veremos. A lo mejor lo podemos celebrar en otro sitio más chulo.

Seguimos camino a casa. Escuchando música. Cantando. Vamos, lo normal. Lo de todos los días. Has ta que...

- ¡¡Mami!!
- Diiiiime.
- Cuando tenga cuarenta años, también voy a celebrar mi cumpleaños en un parque de bolas.

¿¿¡¡Esto, es una afirmación!!?? No es una pregunta. Me sorprende y me asusta. No sé que fijación tiene el canijo con los cuarenta. Últimamente repite demasiado esa edad. Me pica que éste niño me oculta información.

- A ver, canijo, ojalá, ojalá y cuando tengas cuarenta años, ¡¡¡YA NO ESTARÁS EN CASA!!! Y lo celebrarás con tus colegas de marcha. O a lo mejor, tendrás novia o novio...

De repente, sobresaltado, me replica sin dejarme terminar la frase.

- ¡¡¡¡¡Mami!!! ¡¡¡Qué soy un niño!!! ¡¡Qué a mi me gustan las chicas!!! ¡¡AAAAyyyy Mami, qué despistada estás!!! ¿¡¡¡ No ves que yo soy guapo y le gusto a las chicas!!???

Marcando territorio e identidad.

Seguimos. De fondo la radio. Y de nuevo....

- ¡¡Mami!! ¿¿¡¡Sabes qué!!??

Bajo el volumen de la radio...

- A verrrr, diiiime.
- ¿Te cuento un SECRETO MISTERIOSO? Pero te lo cuento, si me prometes que no se lo vas a contar ni a Papá, ni a Tata, ni Abuelito, ni Abuela, ni a Abu.

A continuación: beso pulgar y cruzo dedos...

-Mami, cuando tenga "CUARENTA AÑOS" me voy a casar con Julia.....


¿Entienden ahora porqué he hecho público éste secreto misterioso? Porque en realidad esto de secreto, tiene más bien poco. Pero de misterioso, incierto y enigmático, mucho. ¡¡¡Esto es un drama!!! El reflejo de la realidad actual. Mi hijo, amenaza con quedarse en casa hasta que cumpla los cuarenta; continuar celebrando su cumpleaños en un parque de bolas hasta la edad de la jubilación, por lo que intuyo, y además, meterme a la nuera en casa. Si Rajoy no arregla esto, a ver quien carajo va a sacar el país adelante, ¿los superhéroes?



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viernes, 13 de diciembre de 2013

Rebota, rebota y en tú culo explota


"Quizás", y digo quizás, por aquello de no pillarme los dedos que luego ya se sabe que todo queda grabado en memoria, "quizás" subestimo al canijo. Me explico. Reconozco que tengo un "pequeño", entrecomillado, "defecto", reserva aún de mi anterior vida de mujer impulsiva que no reconocía la vergüenza en apostar por las claras, es decir, lo blanco es blanco y lo negro es negro; lo que a veces lleva aparejado complicaciones, o no pues a mi me resultaba, en determinados contextos, y por eso lo practicaba. Digo, "lo practicaba" porque ahora no es tan habitual: la prudencia y la moderación del verbo, desde que soy madre, se ha incorporado como un nuevo elemento discreto a veces, y otras tantas no, para qué engañarnos. Es decir, soy dura, exijo y exijo que las cosas se hagan con sentido común, primero, con autonomía, segundo, con firmeza, tercero y con agallas en último lugar. Pero esto de exigir tiene un precio. Y olvido lo más importante, que ahora tengo, a mi lado, a una persona de cuatro años que tiene, literalmente, día y noche, los cinco sentidos puestos en mi. Con lo cual, la auto-censura la llevo, en ocasiones, mal aunque sea, quitándole hierro, generalmente por despiste e inconsciencia. 

Llevo un tiempo queriendo hacerle entender al canijo, cosa difícil, que debe aprender a defenderse, a ser auto-suficiente en situaciones no de riesgo, pero sí de aquellas que pueden herir su delicada sensibilidad llámese burla, mofa e inclusive en aquellos leves encontronazos o agarradas infantiles de patio.

-"¡Canijo! Has de aprender a defenderte. Debes tener picardía y no ponerte a hacer pucheros en cuanto te dicen o hacen algo que a ti no te gusta.

Con los brazos cruzados, cabizbajo y cara de enfurruñado se queda mascullando la reprobación maternal, a lo que contesta.

- "¡Ya Mami! Pero es que G. y A. me dicen que no recojo bien. Y eso no me gusta.

Lo de las críticas, el Canijo, no las lleva muy bien, lo sé.  Y es cuando intento echar el freno y no ponerme en el papel de madre bestia sobrenatural que salvará a mi hijo de cualquier encontronazo de patio o parque. Sino de buscar, en todo momento, la conciliación y la mejor solución para salvar las distancias con resoluciones más drásticas y belicosas. Es decir, liarme a dar mamporros como panes. NO. Esa no es la solución. Así que respiro,  y fríamente pienso, (qué importante es la respiración en la toma de decisiones maternales. ¡Cuántas impulsivas y malas sensaciones evitamos! Ya saben aquello de: ¡Soy una mala madre!) tengo dos opciones: primero, utilizo pedagogía casera y empática, lo que viene siendo intuición maternal, básicamente, intentando tirar de memoria retrospectiva recordando qué hacía yo cuando era canija,-no. Eso mejor qué no-, o segundo, así como última opción, y de perdidos al río, tiro del pasa-palabra y lanzo el conflicto a las fronteras paternales. Maldad?? No. Riesgo? ¡Quizás! Llamémoslo, recuerdan aquello de: "en caso de despresurización de la cabina, tiren de la anilla"...Pues esta vez, yo tiré de la anilla; con la arriesgada apuesta de ver por donde salía el tiro... 

Entro a saco. 

- "¡Canijo! Cuéntale a papá lo que te ha pasado.

Se planta de cara al padre y muy, muy enfadado dice:

-"¡¡¡¡Pues que G. y A me dicen que no recojo bien. Y, me enfado!!!!"

Entonces, el papá sin pensarlo, sin ni tan siquiera rumiar lo que iba a decir, suelta:

- "Pues si te lo vuelven a decir les dices que les vas a tirar de la orejas."

El Canijo, se queda por unos segundos pensativo analizando, o eso creí, lo que su padre le acaba de decir. Mientras que yo presentía que el consejo, nada conciliador y pedagógico, iba a traer cola.

- ¡Ah! ¡Vale! ¡Cómo tú me haces a mi cuando me porto mal! ¡No, papá!!??

El padre, sigue sin pensar, -evito, mientras me muerdo el labio, sin hacerme mala sangre, no decirle: "Me temo que tus palabras te van a reventar en tus narices"-, y dice:

- ¡Eso! ¡Igual!

Un jueves de una semana de diciembre, Papá va a recoger al Canijo al colegio. Llegan a casa. Se abre la puerta y lo primero que escucho.

-¡Mamá! ¿Has visto lo que nos han puesto en la libreta de contactos del colegio?

Pienso, "uuufff, cuando se dirige a mí con "Mamá" intuyo que tiene que ver con alguna fechoría del Canijo. Damos paso a la operación: "Tengamos una charla"

- ¿¿¡¡No!!?? No he visto nada.

Mientras el Canijo se hace el distraído, el ciego, el sordo y el mudo, el papá me alarga la libreta: 

- Pues , ¡mira!  

Comienzo a leer: "Queridos padres. Desde hace una semana Bruno viene AMENAZANDO a sus compañeros que "SU PADRE VA A VENIR A TIRAR DE LAS OREJAS A TODO AQUEL QUE LE DIGA QUE NO RECOGE BIEN!!!!..... lo que ha provocado que algunos de ellos se pongan a llorar.  


"Rebota, rebota y en tú culo explota"...si ya lo decía yo!
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martes, 3 de diciembre de 2013

Mamá, ¡por favor!

Ya saben, que hay determinados temas, dentro del mundo de la paternidad, que muchos de nosotros preferimos que se alarguen en el tiempo. Y no me queda muy claro, en cuanto a buscarle una explicación lógica, si es por pudor, falta de ganas, tontería, ñoñería, tradición genética o simplemente por no reconocer tener los recursos gramaticales, imaginativos y naturales como para construir un discurso que alcance el nivel cognitivo de un niño de 4 años; lo que acarrea tirar de la fábula de la semillita que dejó papá en la "barriguita" de mamá o de la cigüeña que vino de Paris y no, agarrar la pregunta con valentía y arrestos, (eso sí, respirando profundamente y llenado los pulmones), para dar respuesta, con cierto sentido común, a:"mamá, papá, ¿de donde vienen los niños?"O: "Mami, ¿por qué tienes pelo "ahí"? (¿¿¿"Ahí"??? Si,"Ahí". Imaginen. No creo que haga falta dar más detalles) O: "Papi, ¿por qué mi pito no me hace caso?" 
Pues ahora les propongo hacerlo a la inversa. Quiero decir. Pónganse en el papel de sus hijos. Denle la vuelta a la tortilla. No les den tiempo a pasar por un aprieto de la curiosidad del tanteo. Adelántense ustedes. Eso es lo que practico yo. Y no me va mal: por ello, ¿soy cruel? ......(déjenme que lo piense)..........NO. Simplemente soy mayor que mi hijo, (biológica e intelectualmente), aunque a veces no lo parezca,  y lo principal, soy su madre lo que me da pie a aprovecharme de ésta condición al menos hasta que la emancipación, antes de los 30, sea un hecho en España. 

Últimamente, como ya conté días atrás, el canijo está rondando la lides de los amoríos. Y como el tema arrastra espinas para el Canijo, qué mejor excusa para resarcirme cuando él lo hace conmigo con aquellos de lo que no sé cómo salir airosa. ¿Recuerdan a esas dos hembras que lo tienen trastornado? Bueno más a mi que al pequeño Romeo; pues volví al ataque con el asunto por resarcirme, por metiche y por que básicamente soy una provocadora, es algo innato en mi. 

-¡Canijo! ¿Qué tal con I. y C.?

El Canijo, estratégicamente, se hace el loco. Evita la pregunta. Es normal, (¿ven la similitud cuando ellos lo hacen con nosotros?), cuando él las lanza, a quema ropa, también intento hacerme la despistada. Así que insisto.

- "¡Canijo! ¿I. sigue dándote galletitas?"

-¡Mamá, por favor!-  Me resopla con cara de, ya esta bien con el temita PE SA DA...Pero aún así, a regañadientes, me contesta:

- "No, Mami. I. siempre me está diciendo: "Eso no, Bruno. Eso no, Bruno." Y me cansé de ella." 

Pensé, a I. la descartamos porque me la imagino dentro de 20 años obligando al Canijo a quitarse los zapatos ,en el umbral de la puerta, para calzarse dos trapitos en los pies evitando así manchar el suelo de su nidito de amor. Así que I, esta vez le doy la razón al Canijo. Con todo el dolor de mi corazoncito de inconsolable suegra  he de decirte que, no estás seleccionada. 

Una vez asumida la pérdida, tiro por la otra partener, la rubia: 

- "¿Y, C?"
- "Bueno, juego con ella. Pero no me hace mucho caso." 
- "Y entonces, ¿con qué niñas juegas?"
- "Con J." 

O-O. Entra en juego una tercera. Pensé: "el mal de amores le dura cero coma." No está mal. Y de repente, ya saben como es el desparpajo del Canijo que cuando le lanzas anzuelo él lo atrapa y comienza a largar carrete de forma desprendida, al contrario que yo cuando me hace esas preguntas comprometidas, a pesar de que algunas veces consigo desenvolverme o.....PASO PALABRA! 

- "¿Sabes, Mami?"

Veo que se dibuja en su cara una tímida sonrisa y sus mofletes se sonrojan. Lo que me indica que lo que me va a decir tiene miga romántica.

-"¡Qué, cariño!

La curiosidad me mataba mientras que el canijo se moría de la vergüenza, y por que no decirlo, de la risa, igual que yo, claro.

- "El otro día, M. me dio un beso. Un beso ¡ENORME!"

-"¿Y qué hiciste?"

- "Mamá, ¡Por favor! Pues nada, le dije: "M., ¿¡¡qué haces!!? ¡Qué tú no eres mi NOVIA!"


Así que, a preguntas incómodas, respuestas CLARAS Y CONCISAS. YOLANDA, POR FAVOR!!


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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Mamá se convierte en La Cenicienta


Son las 6:30 de la mañana. Oigo, desde mi cama, unos diminutos y sigilosos pasos que se aproximan desde el pasillo hasta mi cuarto. Disimulo estar aún dormida, manteniendo mi posición de espaldas a la puerta, con la malintencionada idea de comprobar cual será la sorpresa que me espera. De repente, en el umbral de la habitación, se oye un cauteloso, suave y remiso hablar quedo: "Mami...Mami." Mantengo la espera. "Mami...Mami." Continúo con el silencio. "Mami...Mami." Me sorprende el cuidado y la delicadeza del susurrar del canijo. "Mami... Mami." Sin decir nada, pues sabía lo que venía buscando el pequeño noctámbulo, me giro echando hacia atrás sábana y manta lo que le indica el permiso para "conquistar" la cama ajena.
Enseñando su canija dentadura, al consentir, con el ademán de aprobación, el ultraje del lecho, de un respingo se introduce entre los cálidos lienzos paternales. Pegado como un sello a mi. La cara dispuesta a dos centímetros de la mía; lo que favorece tragarme el aliento de su respirar bucal. Su mano derecha, reposando sobre mi mejilla izquierda, además de su pierna, como si de un grillete se tratara, rodeando mi cintura, de tal guisa, cierra lo ojos con un dulce bisbiseo: "Aaaayyy maaami."
Una hora después, mi cama era como un tablero de tres en raya: el canijo, y todo su esqueleto, haciendo linea horizontal, vertical y diagonal en un espacio de 1,35m. Pienso: "Si el aprovechado bucanero todavía no controla el trazo vertical (competencia no adquirida, aún), - véase que intento darle algún tipo de justificación, un tanto absurda, a ese descontrol corporal-, ¿cómo pretendo que lo mantenga en mi cama?"
Diez minutos después, como si de un androide se tratara, abre los ojos de forma brusca y mecánica cómo si de repente se hubiera acordado de algo demasiado importante que no puede esperar:

"Mami...Mami. ¿Sabes qué?"
 "¡Qué cariño!" Pensé que iba a continuar con su almibarado parloteo, pero :

"¡ Ayer estuve viendo la Cenicienta!"
"¿Si? ¿Y te gustó?"
"Si." Afirmaba mientras asentía también con la cabeza.

"¿Me la quieres contar?"
"Pues era una niña que estaba todo el día limpiando. Tenía unas hermanastras. Y había una señora que era muy mala. Luego quiso ir a una fiesta. Pero no podía porque tenía que limpiar. Pero un hada la ayudó. Llegó al palacio del príncipe. Lo vio y se enamoró de él. Fin del cuento."

Me quedé sorprendida con el escueto y claro resumen del cuento. Pero la cosa no quedó ahí. Cómo siempre, peco de ser demasiado curiosa y no me quedé muy conforme con tan breve descripción; sabía que en la cabeza del canijo debía reposar algo más que esta breve sinopsis.

" Y ya!!?? Ya está!!??"
"Claro, Mami." Me replica convencido. Y con gesto de tener las cosas muy claras continúa: "Siempre es igual. A todas las chicas les pasa ¿A ti no te pasó con Papá?"

No sé si reír, llorar o ponerme profunda. La cuestión es que algunos cuentos infantiles no escapan de esa realidad sometida, falta de imaginación y creatividad.

Por eso, no me resisto. Y si me toca ser Cenicienta, me pido ser una Cenicienta Punk.


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martes, 12 de noviembre de 2013

Debut como suegra



En cada madre, ¿hay una suegra en potencia? Habrá quien piense que sí con fe ciega, sin atisbo de duda. Y habrá quien piense que no, que eso es sólo producto de dichos que han tomado legitimidad por costumbre y que por tanto cada cual maneja ,erróneamente, a su antojo. En mi caso esta frase rezuma un regusto, como otras tantas, machista y nada positivo. Hagan la prueba sino. Pongan en la barra de búsqueda de google, "frases para suegras", y verán tooooda una retahíla de clasificaciones, que carecen de bondad por naturaleza, que espanta: malas, metiches, buenas (pocas), que te odian, celosas, envidiosas, de facebook (esto, ¿es bueno o malo?), hipócritas, falsas...Con estas descripciones, ¿quién quiere tener una suegra? Yo, desde luego, no. Me niego, me entristece, (bueno, no es que me fustigue por ello), pensar que mi destino como futura suegra, por que lo seré, arrastre esa connotación pérfida y malévola. De hecho, este deseo de NO convertirme en la madrastra de blancanieves tiene su sentido. Me explico. Hay una canija morenita con carita de ratoncita Minie, preciosa, dulce, con un salero que quita el sentido, que me anda rondando. Que me está camelando. Bueno, no sólo a mi, al canijo lo tiene como un príncipe. Como un príncipe de Beckelar. ¿Por qué? Por que lo infla a galletas de chocolate, de crema, maria, cereales. Cuando llego a buscarlo por la tarde, es rara la vez que no me lo encuentro con unos enorrrrrmes churretes de chocolate alrededor de su boca. 

Bruno, ¿y esa boca?
Mami, I. que me dio galletas.
¡Pero bueno! I. te cuida mucho, ¿no?
Si, mami. Siempre me da galletas hasta que tú no me traes la merienda. 

Mientras, al otro lado de la puerta se oye una dulce, seseante y diminuta voz.

-¡Mami! ¡Mami de Bruno!
- ¡Hola, mi amor! ¿Qué pasó?
- ¿¡Viste, le dí galletas a Bruno!?
-Si, cariño. Ya lo vi. ¡Muchas gracias!
- Es que yo cuido mucho a Bruno. (¡Zas! En toda la boca con cuatro años).
- Ya, cariño. Ya lo veo.

Mientras, con cara de esto no va conmigo me quiero ir a jugar con mis colegas por favor déjense de tanta ñoñería, el canijo tirando de mi pantalón y chillando como una cría de gorila me pide que deje ya el almíbar con mi futura nuera y tire para donde están los machos. 

- ¡Vamos, mami! ¡Deja a I. y vamos con D.!

Como si se tratara de una despedida entre dos amantes, reconozco que me costó decirle adiós a ese bombón, el canijo tiraba de mí mientras yo giraba mi cabeza y alzaba mi mano diciéndole, atropelladamente, adiós a I.

- ¡Hasta mañana, mi niña!
- ¡Adiós, Mami de Bruno! ¡Adiós, Bruno!

El canijo volaba. Corría como alma que lleva el demonio. Impaciente por el encuentro con el resto de crías de homínido. Mientras que yo, (me faltó correrlo a cocotazos) le reprobaba su falta de tacto y galantería: ni un beso volado se digno a echarle a mi futura. Hombres, pensé.

Pero es que la cosa no queda ahí. Mi preciosa ratita presumida todos, todos, todísimos los días, si no me doy cuenta, llama mi atención para saludarme, para darme los días, para dedicarme una sonrisa. Es una auténtica ricura. Y yo no me puedo resistir. No. Cuando la veo alzando su mano, buscándome para sentirse correspondida con mi gesto de cortesía para con ella, su cara se ilumina. La sonrisa, modo rodaja de sandía, explosiona en toda la superficie que rodea al colegio. Y a mi, se me cae la baba.

Así que por mi parte, ésta niña me tiene en su redes. He caído, indefectiblemente, en sus manos. Y creo, que  yo he caído en las de ella. Ha surgido la conexión. El buen rollito: suegra-nuera. Lo que no me queda tan claro es si por la parte del canijo la cosa es tan intensa ya que sé, como futura madre de conquistador, que hay otra hermosura, menos cameladora, eso sí, que anda rondando los huesos del canijo. Así que, ni corta ni perezosa le lanzo: 

-Canijo, ¿quién es más guapa, I o C?  
- ¡Jo, Mami!
- A ver, ¡contesta!
- Pues C., Mami.

Mis oídos no podían creer lo que estaban oyendo. Pero lo más increíble de todo esto era mi actitud de posesa: I. había causado un efecto en mi de soberano hechizo. Pensaba: "¡Yolanda! ¡Esto es ridículo!, ¡Por el amor de dios, que sólo tienen cuatro años!" Pero, ¡oye! Tenía una picazón que no me dejaba existir con esa holgura de madre que no quiere interferir en afirmaciones primogénitas o sea, modo   "me la sopla". Y de nuevo, me asaltó la curiosidad y la necesidad de que me diera una razón, con FUNDAMENTO, del por qué C. era más guapa que I.

- ¿¡Cómo!?
- Si, mami, C.
- ¿Y, por qué?
- Pues muy sencillo, POR QUE ES RUBIA.

¿Qué hacer? Uno. Tragarme mis palabras y seguir, como corriente de agua, con mi nueva identidad de pusilánime suegra bajo el hechizo de mi adorada y cameladora morena conquistadora. O dos. Ser directa y manifestarle a la enamorada, (fíjate si soy buena suegra, que ni tiro para el canijo Don Juan), echando mano de un feminismo primitivo, defensivo, puritano, que la ruina de una mujer empieza inevitablemente cuando se enamora de un hombre.

Mientras lo pienso, dejaré el traje de suegra colgado y me dedicaré a lo mío...A ser una madre en potencia!!

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jueves, 24 de octubre de 2013

Batman Returns


El canijo sigue en su tónica de apasionado e incondicional fan de los superhéroes. Tal es su devoción, que se hace acompañar, todos los días, por uno de ellos. Pero ojo, ganarse el puesto de guardaespaldas/gorila super-estelar requiere, no en vano, pasar por una selección bajo un criterio definido por una serie de indicadores que le dan el rango suficiente para ser elegido y tener el honor de escoltar al canijo hasta el colegio, y que son: vigor, fuerza, valentía, super-poderes y por supuesto, aguantar sus envestidas, las del canijo, digo. (Ya verán porqué).   

Así, por ejemplo, los lunes el afortunado suele ser Spiderman. ¿Por qué? Se preguntaran. Pues no tengo la menor idea, pero es así. Quizás sea por aquello de que los lunes es más peligroso trabajar, el "Monday Effect" lo llaman, y sentirse protegido por el arácnido le da ese empuje físico que todos necesitamos para arrancar la semana. 

Los martes, se los dedica a Iron-man. Pobre Iron-man, éste ya no lo cuenta más pues pasó a mejor vida. El pasado martes realizó su última misión. Ahora yacerá en el yermo terreno de lucha que hay justo al lado del colegio, más solo que la una. El canijo, con el ímpetu que le caracteriza y por ese afán de meterse en el papel de titán de tebeo, tiene una especial querencia por lanzar al aire, (les pongo en situación: con los brazos agitados y frenéticos, dando vueltas como si fuera un lanzador de martillo olímpico), a la saga de superhéroes hasta mandarlos a los límites de la estratosfera. ¿Y qué sucede entonces? Pues que el volátil machango uno, acaba despachurrado; dos, con suerte sale ileso o tres, desaparece del escenario del crimen. En el caso de Iroman, no hemos sabido más de él. Y ahora que lo recuerdo, también sufrió igual destino Donatelo, la torturga ninja de los miércoles. En éste caso, el canijo, movilizó a toda la sección de infantil buscando, rebuscando, inspeccionando cada rincón, milímetro a milímetro, para dar con el paradero del galápago mutante. Resultado, nota de la profesora explicando, con todo lujo de detalle y con tono de, "hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos", que habían inspeccionado, rastreado, desmantelado e incluso batido la zona infantil en busca del reptil testudo, y describiendo la pérdida de la tortuga antropomorfa como un hecho dramático para el canijo. Mi respuesta: "Agradezco tú preocupación y tú disposición. Pero tranquila, el luto por la pérdida de Donatelo pasará en un suspiro." 

Y mi adorado Hulk. Éste salía a escena los jueves. ¡El pobre! El "moco verde", perdió fuerza e interés para el canijo.  

Pero, una mancha de mora con otra mora se quita, ¿no? Las tres bajas, dos por lanzamiento estratosférico y uno, por no resultar atractivo vino a cubrirlas Batman, el cachas. A diferencia de los otros superhéroes, éste no posee superpoderes sino que utiliza el intelecto junto a aplicaciones científicas y tecnológicas para crear armas y herramientas con las cuales atrapar a los criminales. Puede que esto, valerse sólo de su fuerza física para combatir el mal, sea lo que le puede resultar interesante al canijo de cara a montarse las historietas de lucha de malos contra buenos. Tanto es así, que siempre en sus diálogos, cuando hay bronca entre unos y otros, Batman destaca con frases como: "Déjenme a mi, yo les daré una patada quetequetequete.... los mandaré muy lejos." Bueno, tampoco es que la frase contenga un mensaje intimidatorio y amenazante; es una frase light, básica, rudimentaria en el universo ficticio de los superhéroes porque una patada la doy hasta yo y no por eso soy una superheroína aunque el canijo se empeñe en decir que si. Pero esa condición de ser mortal y no mutante creo que le da un carácter más real en la mente del canijo y por tanto de poseer la condición de  supermachango. Hasta que......

-Mami, ¿has visto a Batman?
-No.
-Llevo días buscándolo y no lo encuentro.
-¿No lo has llevado al colegio?
-Si. Pero lo traje a casa. Lo tenía en la mochila.
- Pues no sé. ¿No lo habrás lanzado por ahí, como hiciste con los otros dos difuntos?
- No, Mami.

Se quedó algo triste y pensativo. No dejaba de pensar dónde estaría su adorado Batman. ¿Qué sería de él? ¿Estaría secuestrado en manos de el Joker? ¿Se habría quedado sin gasolina el batmovil y cómo no tiene dinero, y no puede robar porque es un superhéroe, no puede regresar a casa? ¿Estaba muerto o estaba de parranda? O peor, ¿habría sufrido el devastador final de sus dos anteriores compañeros Airoman y Donatelo?

Hasta que de repente, un día....

-¡Maaaami! ¡Maaaami!
-¡Qué paso!
-¡Batman! ¡Batman! ¡Batman ha vuelto!
- Cómo!!?? 
-¡Qué Batman ha vuelto! ¿¿¡¡Mira!!??
-¡Anda! 
-Mami, ahora que recuerdo, el otro día, cuando me puse a jugar con él,  de repente quise que volara y pommmmmm... lo tiré y desapareció. Y mira, ¡ha vuelto! ¡No como los otros! (Le faltó añadir: ¡Ingratos!)......

Batman Returns,  pero no sabemos por cuanto tiempo....



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