viernes, 17 de febrero de 2012

Desoyendo a Pavarotti.

Hay que ser del género tonto. O al menos es lo que me planteo cada vez que me pasan determinadas cosas...y mi actuación es la misma...una y mil millones de veces. Nadie sabe mejor que una misma; el ridículo que puedes llegar a hacer. Intento, eso si, auto-convencerme, de que estas pequeñas crisis de necedad serán sólo unos años. Ese es mi consuelo. 
Por otro lado, en beneficio de mi polluelo, he de decir, que es una forma de ir dándole información, de lo risibles que somos los adultos en determinadas situaciones que para nosotros son calificadas de código rojo cuando a lo sumo se pueden tildar  de macarrónicamente caricaturescas.
De camino a casa, después de haber realizado unas compras y como siempre discutiendo si continuar o no, con la dictadura musical de Bruno son su idolatrado PEPE BENAVENTE !Qué ya está bien! Pues ha sido toda la Naviadad con el burrito sabanero. Ahora nos vemos abocados a una condena perpetua con este hombre. 
Total, distraídos con nuestra plática. Que si, si. Que si, no. Se oye de fondo. Pero, muy, muy, de fondo, fondo un eco, una resonancia, una repetición ilimitada imposible de oír por la cháchara entre mi queridísimo y yo. ¿Estábamos desoyendo, deliberadamente, a nuestro Pavarotti? Pues..., si
Para añadirle dramatismo a la historia, la aventura se desarrolló en una carretera de doble sentido de un polígono industrial: ¡Pobres de nosotros! Os podéis hacer una idea del tráfico y de lo difícil de la situación en el caso de que ocurriera cualquier improvisto. 
Pues eso. Se oye un hilo de voz. Imperceptible. Sin garra, ni brío. "Pipi. Pipí. Pi-pi..."
Nosotros, mientras: "bla, bla, bla, bla...¿Qué dice el niño? ¿Dice algo? ¿no? Parece que dice ¿Pipí?"
Mientras, en el asiento de atrás: "Pipi. Pi-pi. Pipí. PI-PI. PIPÍ..."
"Pues parece que... Parece que... Si.¿Cómo?" "!Qué!" "¡Para! ¡Para! ¡Para! ""!Dios! ¿Dónde co... paramos?" "Joder. Bruno. Te pregunté antes de salir de la tienda sí querías hacer PIPÍ." 
Mi queridísimo: "Me ca....jañjoqiepjajdfpqiwejaojdñjfañfjpieojadjfapoeirqpejfajfdsñfhjpoqweijaoijñl......."
Conseguimos aparcar. Abro la puerta del coche y al abrir: ¡PAFFFFFF! UN FRIIIIIIO. UNA CORRIENTE. Mi cara: UN POEMA. "¡Nooooo! ¡En plena corriente! ¡Verás! ¡Catarro que te crió!"
Abro la puerta de atrás. Bruno, sin rechistar me mira sorprendido. Por su expresión, diría que estaba pensando: "¿Qué está haciendo la histérica de mi madre?"
"A ver Bruno. Vamos. Rápido. ¡Qué hace frío! Te me vas a resfriar. "
"¡Mami! ¡Mami!"
"¡Rápido! ¡Rápido! ¡Rápido! No podemos esperar. Que estamos mal aparcados."
"Pero...Mami. Mami."
" A ver Bruno; ¿Qué pasa?"
"Mami: PI-PI. PI-PI. Los coches. PI-PI. La pita de los coches, Mami."


Lástima, pena, compasión. ¿Quién es el adulto en esta familia? 


viernes, 10 de febrero de 2012

TOUCHÉ

Realmente te das cuenta que tu hijo maneja información, lenguaje y situaciones cuando en conversaciones en las que esperas contestaciones básicas, rudimentarias, de dos, tres frases a lo sumo, de repente te sorprende con algo que te deja tocada y fuera de combate.
El otro día, sin ir más lejos, el disfraz de carnavales fue nuestro particular duelo dialéctico. 
Bruno, ¿de qué te quieres disfrazar?
Haciendo alarde de su todavía precoz e inmadura imaginación, - o hasta ahora era lo que yo pensaba-, tuerce la boca mordiéndose el labio y con gesto dubitativo me responde:
"mmmmmmmm.....mmmmmm....mmm..."
La cosa se hacía esperar. No parecía mostrar demasiado interés. Petrificado. Con la mirada perdida. Manteniendo la intriga, el suspense y disimulo del momento. Pensativo durante unos segundos. Finalmente, se  olvida de MI y de la pregunta tan...tan...TRASCENDENTAL. En este caso para mí, no para él. 
Después de este falso marchar. Quitándole hierro al toque por oposición sufrido, intento reponerme. Sin acritud, lógicamente: ¡Debes ir entrenando esa MEMORIA DE PEZ. Bruno! Bueno. Cierto tonillo sarcástico, si que había. 
Le lanzo un contrapase.
Bruno, ¿de que te gustaría disfrazarte?
Rompe el juego con un salto adelante:
"Yo. Yo. Yo. Quiedo....mmmmm...mmmmmm....de Mickey Mouse, grande."
¡¡¡De rata peluda!!! Eso, por supuesto, que no se lo dije. Pero hice como la que no lo había oído. Dí un salto atrás y volví a tantear al opositor comprobando si disponía de más opciones o era simplemente una maniobra de distracción. Todos tenemos opciones, ¿porqué Bruno no? 
"Bruno. ¿Y de qué más?"
Le cuesta sobrellevar los golpes de espada: "¡Aaaaay! Mami." Esto era una forma "sutil" y maestra de decirme: "Cállate mamá y no seas pesada con la matraquilla del disfraz."A pesar de ello, sigo con mi vehemente estrategia e inapelable objetivo de conseguir información: "Venga, Bruno. ¿Dime de qué quieres? 
Lo tengo derrotado. Empieza a mostrar signos de debilidad. "De. De. De....Pidata. Pero sin tapar el ojo."
"Y de qué más." Yo en mis trece.
"De pantasma..."
"¿Y....? " 
"¡¡DE MONSTER HIGH!!!!!..." 
¡¡¡Touché!!! Su respuesta daba por finalizado el duelo. 

Miscelánea:

¿estoy insultando la inteligencia de mi hijo?
¿Cuando yo voy? ¿El viene?
¿Contestación involuntaria? ¿inconsciente? O por el contrario ¿llena de ánimo y apetencia?

 Y por último...¿Dónde encuentro unas plataformas de su tamaño?...

El año que viene, ni pregunto...


martes, 7 de febrero de 2012

Lacónica melancolía


Silencio. Transportada a otra dimensión. La mirada perdida en el horizonte. Caen unas cuantas gotas que quedan impresas en la ventana. Veo como toman rumbo en carrera hasta llegar al final de la hoja del cristal. Siento paz. Siento que este espacio de tiempo es mío, único, irrepetible. Cierro los ojos. Respiro; largo y profundo. Mantengo la posición unos segundos más; largo y profundo. Relajada. Abro los ojos. De nuevo la lluvia. El cielo pintado de gris, rugiente, con nubes negras que indican que no parará de llover de momento. En esta situación, pienso las veces que no he podido resistirme a sacar la mano por la ventana y dejar que se empape de agua de lluvia. Una costumbre tonta, pero que me hacía sentir bien.
Regresa el ruido. Creo volver de mi pequeño sueño, de mi país de las maravillas; del otro lado del espejo. Intento incorporarme. ¿No puedo? ¿No quiero? Comienzo a intuir un leve sonido alrededor mío. Le doy la espalda a mi ventana. A mi edén. Lentamente, como si hubiera despertado de un desmayo; mirando una y otra vez sin atreverme a hablar,...

¿Qué música Bruno?
Papí, mi música.
No puede ser siempre lo que tú quieras.
Si. No. Si...

Silencio. Nostalgia. Breve melancolía a través del cristal....



lunes, 6 de febrero de 2012

Soy una MONSTER HIGH divina de la muerte...

Llegamos como todos los días, o casi todos, a las 8:00 en punto de la mañana a la guardería. Y nos encontramos con un amigo, de un amigo, muy amigo nuestro...No doy más pistas...
"¿Cuchi? (fulanito) ¿Qué tal?" 
"Hombre, Yolanda. ¿Cómo estás?"
Mientras, Bruno se me escurre como una lagartija para el interior de la guardería sin darme tiempo a esperar al papá, amigo de un amigo, muy amigo nuestro. Bruno como siempre, a lo suyo. 
Dentro ya, espero a "fulanito" y le ayudo a abrir la puerta.
"¡Espera! ¡Espera! ¡Qué te ayudo!"
"¡Gracias! No te molestes." "¡Qué! Deprisa y corriendo. ¿No?
Me estaba matando esta conversación TAN... ¿INGENIOSA? Y ahora me temía...me temía...me...te...¡VOILÁ!
"¡Qué! Hace frío esta mañana.
¡Qué rápido es el cerebro! Mi mano se fue directamente a rascar mi cabeza. Gesto que suelo hacer cuando  dudo si decir o no, lo que realmente pienso por si alguien se siente ofendido. Una jilipollez en este caso pues la pregunta tampoco era nada del otro mundo. Así que con la ventaja de saber que no iba a interpretar mi microgesto de jodida, puñetera, falsa, mentirosa contesté lo que posiblemente quería oír: "Si. Hace "fresquete"..."Mientras, en mi subconsciente se quedó bailando la frase, durante tres-cuatro segundos, que me hubiera gustado decirle : "¡Anda ya, muchacho! Te van a salir golondrinos en la sobaquera de tan abrigado que vas."
En fin, -reseñas a parte, sobre comunicación no verbal-, después de este primer contacto tan "agudo" y "talentoso", tocaba, lógicamente, hablar de los renacuajos. ¡Cómo no! Sería absurdo continuar con el tema que hasta ahora nos mantenía tan entretenidos. Así que con la idea de buscar algo de que hablar y romper esos silencios incómodos cuando no sabes que decir ni hacer, recurro a..: "¿Has visto como Bruno va escopeteado para la guarde? Ya verás como el tuyo llegará a eso."
O-O. Error. Pero ya era tarde: había metido el dedo en la llaga. Se iniciaba la cascada de emociones expresadas a través de microexpresiones; tanto de mi parte, como por el que hoy protagoniza este post: el amigo, de un amigo, muy amigo nuestro.
El padre, a punto de usarme como paño de lágrimas, me advierte con una subida de hombros y con cara de incredulidad desesperada, un suspiro desahogado inconsolable : "AAAAyyyy. Es duro. Lleva dos semanas en la guarde y por ahora sólo ha salido indemne; ¡DOS DÍAS!!
"¿Qué hago?" Me pregunto. Mi expresión facial, arqueo de cejas y rascada de cabeza, estaba durando más de un segundo: señal de duda por miedo a lo que pueda pasar por decir la verdad. No podía permitir que mi microgesto se afianzara. He de ser sincera sin hacer escarnio de ello. Opto por que debe afrontar la realidad siendo fuerte lanzándole una bofetada de ánimo: "¡Muchacho! No te queda nada. Por lo menos, hasta los dos años...y pico, la cosa será igual: una semana bueno, otra malo, una bueno, otra malo.
 Así estuve yo el año pasado." ¿Dije sin hacer escarnio? Me equivoqué. 
Los vi. Si. Los vi. Sus ojos. La dilatación pupilar puede significar mucho. En este caso no era por algo agradable sino todo lo contrario. Su gesto subiendo un sólo hombro, me indicaba que no se sentía muy cómodo ni bien con el torpedo que le acaba de enviar.
"¡NOOOOO! Cada vez que dejo al niño en la guardería, tengo la impresión de dejarlo en un hospital de campaña. Cuando asomo el hocico y escucho toses, cada una de un tono diferente, veo esa fábrica de mocos andantes....Pienso: sólo falta que a alguno/a le corten, en vivo, una pierna con un serrucho." "Sin ir más lejos, esta mañana haciendo la mochila, mi mujer se ha encontrado una chupa que no era la del niño. Imagínate las palabras de mi mujer: "¿Espero que no se la hayan dado?"
Termina de decir la frase y me mira. "¡Joooder! Si es que me lo pones a huevo".
Como diría mi profesora de inglés: Alarm! Alarm! Tenía dos salidas: ¿Calmarlo? O ¿Seguir hurgando en la herida?......
 Al padre, la ansiedad le consumía, -mordiéndose los labios, tocándose la oreja la frecuencia respiratoria era cada vez más rápida-, mientras esperaba una respuesta. Me mira a los ojos y ve como mis párpados se cierran a la vez que mi cabeza hace un gesto de aprobación mientras mi boca entona el monosílabo: "SI."
Por su expresión asustada y del que se prepara para la huída, noto como un sudor frío le recorre el cuerpo paralizándolo al oír lo que ni él, ni su mujer quería escuchar ni imaginarse: "¿quién habrá chupado la chupa? ¿Únicamente tú hijo? ¿Dos? ¿Tres?....¿TOOOODOOSSSS?
"NOOOOOOO!!!! Mi mujer no se puede enterar de esto. Puede llegar a utilizar la chupa como instrumento mortal contra alguna de las educadoras...No. No..."
Era algo automático. No podía parar. A cada cosa que me preguntaba; mi respuesta era DEVASTADORA: verdades como puños, lo llaman. Su gesto, con su mano puesta sobre mi cara y su cabeza ladeada indicándome que detuviera mis informaciones, provocaba en mi un efecto de retro-alimentación. ¡Me había convertido en una MONSTER HIGN! Cruel y cínica, pero divina de la MUUUUUEEEERTE!!! KKKKK....kkkkkk...kkkkkk...

P.D: Eso pasa por preguntar. ¿Pá qué preguntas?

viernes, 20 de enero de 2012

De Robocop a Teletubbi.

¿Cuántas veces, cuando erais pequeños, habéis utilizado esta frase? "Mama, me duele la barriga. No quiero ir al colé." Yo, infinidad. Según mi madre: "¡Cuentítis! Era lo que tú tenías." Mi madre, tan maternal como siempre. 
Esta forma tan enérgica y tajante de quitarle hierro al asunto, (pensando que es un invento y un pretexto para no hacer algo que no deseas), hasta que no han pasado los años no la entendí. Ahora, más mayor, con 38 años de experiencia vivida junto a mi briosa madre, la justifico a través de una de sus frases más célebres con cierto ramalazo endémico-identitario. Vamos, que lo da la tierra. Y es la siguiente: "Es lo que tiene ser una chicarrona del norte: nada es dolor hasta que te anestesian, te amputan o te partes algo." Así que, visto, lo visto, un dolor de barriga, en la escala del umbral del dolor, de mi vetusta madre, debía de superar los 140 dB para que le doliera por ejemplo, el oído. A veces, pienso que mi madre no es Humana. 
Tras esta breve descripción sobre la tolerancia al dolor de mi incisiva mamá, he sido testigo de como su discurso que casi roza el PARADIGMA, se ha debilitado y se ha esfumado en cuestión de segundos cuando vio, escuchó y sintió a su dulce nieto reproducir la misma locución que su madre hiciera, años a, con la misma pena, melodrama, sentimiento, congoja y quebranto: "Maaaamiiii. Me duele la barriga."
Increíble esto de las abuelas. Rápidamente, sin darme lugar ni a decir; "mus". La diligente abuela estaba cogiendo al paciente entre sus brazos besándole y susurrándole en idioma indio Pawnee cursi: "¿Chi? ¡Qué le pacha a mi chol! ¿Qué chiene chuchita en la pansotita?"(Traduzco: ¿Si? ¡Qué le pasa a mi sol! ¿Qué tiene dolor de barriga? ) Casi me tienen que reanimar de la impresión. Mi madre, Robocop. Todo un mito del rigor, de la disciplina, de la fortaleza. Parecía ahora, un pegajoso, empalagoso, empachoso y meloso Teletubbi. "¡Mamá! ¿Esta no puedes ser tú?" La toqué varias veces la frente. La besé. Incluso la zarandeé para que saliera de ella Laaa-laaa, la teletubbi amarilla, ser estomagantemente indigesto donde los haya. Icluso me rondó la idea de echarle agua bendita, aunque claro, eso iba a ser más difícil. Intenté averiguar, a través de preguntas de descarte, si realmente estaba endemoniada, diciéndole: "Esto pasará. ¿te has dado algún golpe mientras dormías y no te has enterado? ¿Algún efecto secundario de la medicación?" "¿Viste algún dramón de Antena 3 anoche, que te dejó alelada?
"¡Qué no, nena! ¡Qué no! ¡Anda ya! ¡Qué estás boba! "
La Tata, ha sufrido una metamorfosis. Quizás, la próxima vez que la vea su cuerpo es totalmente redondo, con orejas grandes y con un tubo en la cabeza a modo de antena. ¡A Bruno le encantará tener a la primera abuela reencarnada en Teletabbi! Pero y ¿a mi padre? ¿a sus amigas? ¿a sus vecinos/as? ¿Vivir como un Teletabbi será difícil? ¿Será mejor seguir siendo Robocop? No lo creo. Estoy segura que el nuevo rol de mi madre es el mejor en el que se haya sentido jamás: LA TATA TELETABBIE!!!

jueves, 19 de enero de 2012

El cantar de Bruno el pequeño Cid.

No me caracterizo por ser metódica a la hora de escribir las historias sobre la vida y milagros de mi pichón. Al contrario. Cuando tengo alguna idea, o Bruno hace alguna de  las suyas, no necesariamente corro y la escribo. Pasan días hasta que decido plasmarla. Mi intención con la escritura de todas ellas es que me sirvan primero, como desahogo personal y segundo, como memoria histórica para dar fe y testimonio de este bucólico, imprevisible, entrañable, novato y a veces insufrible y experimental tiempo de rorro. Y así, bajo estos dos silogísmos: "Cuento, Narro= Desahogo" y "Cuento, Narro: Banco de recuerdos", he escrito los 42 post. Sin embargo, esta vez ha sido la premura y la palabra alivio, -buscando dar tranquilidad a mi conciencia por pensar que soy una mala madre-, la que me lleva a contar la última andanza de Bruno el Pequeño Cid pues como guerrero que sobresalía en el campo por acciones señaladas, Bruno en esta hazaña se ha hecho valer tanto de Cid como de Campeador. Mientras que esta humilde voz en off, -su madre-, le ha tocado interpreta, en este cantar, el personaje de Dª Urraca. Arpía y bruja arrancada de los cuentos de hadas. Perennemente vestida de negro con medias a rayas y en cuyo rostro destaca la nariz ganchuda. Que se apoyaba en un bastón con el que daba a cascoporro a cualquiera que se pusiera a tiro. ¡Vamos! Todo un personaje lleno de humanidad y bondad. En ella me convertí, la mañana de lucha armada, de guerra psicológica e incluso, de guerra fría. 
La peripecia comienza a las 12:45 de la madrugada. Mi aguerrido blandiblú, lleva unas noches, que espero que no se conviertan en costumbre, despertándose a las misma hora acompañando el desvelo con una "Tos Guadiana", que lo mismo viene, que se va. Parece tener vida propia, esa tos. Algunas noches, con suerte, se supera la "fase tos" sin daños colaterales. Esto es; sin tsunami, arrojos o trasbocados nocturnos.
Mientras me mantengo en guardia, a la espera que suceda cualquier catástrofe, natural o no. Mis uñas se hunden profundamente en el colchón. Mi respiración es casi imperceptible mientras mis paletas muerden, sin hacer sangre, mi labio inferior. Toda esta pose con la mirada puesta en el techo, como queriendo traspasarlo para alcanzar el tejado y liberar mi pensamiento hacia el cielo confiando que algún ser divino o esencia divina tenga piedad de mi para no tener que levantarme, a 100/h. para coger en volandas al gamusino esputador antes de que se suceda la hecatombe...Pero la madrugada de ayer, nada se pudo hacer: ¡¡¡¡ TSUNAAAAAMIIIII !!!!...
Después de recogerlo todo, mi noble hidalgo regresa a su lecho. 6:30 de la madrugada. "Show must go on:"
"cof, cof, cof...aaaaaayyyyyy..." "Te cogo Mami. Te cogo Mami." "Me pica. Me duele."
Intento que desista de su intención de asaltar nuestra cama. "¡¡¡Aaaaaaa dormir!!!""!Qué todavía es de noche."
"No quiero. Quiero bibi. Mami, levántate. Quiero bibi."
"Aaaarg. Me rindo."
Me cuelgo al marsupial y lo planto en le sillón bajo la amenaza de que si se mueve...En fin. Como si de un prisionero de guerra se tratara y siempre, bajo el amparo de la Convención de Ginebra, no quería ceder a este pulso por la conquista del poder. 
Preparo el bibi. Comienza la ingesta. Al cabo de 5 minutos se paraliza la toma. "No quiero más."
"Bruno, bébete el bibi." Este duelo, casi al sol, debía ganarlo. No sé si con ayuda de los expertos consejos de Super-Nani o de psicólogos de renombre. Eran casi las 7 de la mañana y mi cerebro aún no regía para tomar aire y pensar dos veces como actuar...Cuando vuelvo a escuchar "No quiero más." ¡Zas! A la mi...a la p..a pedagogía y psicología de los co..nes..Comienza el Duelo de Titanes."¡Bebe! ¡Toma!"
"No. No quiero." "Quiero los dibu." 
"¡Cómo! ¿Dibu? Nanai. ¡No! ¡No! 
Comienza el momentazo plañidera corre ve y dile acusador: "Buuuuuaaaaaa. Buuuaaaa. Mami no me deja, Papi."
"Bien. No quieres bibi, pues siéntate en el sillón y NO-TE-MU-E-VAS!!!" Me dolió decirle aquello; síntoma de que comenzaba a aflorar el sentimiento de culpa. "Jo. Creo que me estoy pasando. ¿Qué hago?" ¿Desaparezco? De repente. ¡OOoommmmm! ¡OOoommmm! ¡OOoommmm! "Vacía tu mente, se amorfa, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede golpear. Sé agua amiga mía..." De fondo, haciendo coros a mi momento mantra, mi disciplinado guerrero con la vehemencia que tanto le caracteriza y agarrado a mi pantalón como alma en pena, sigue en sus trece: "Buuuuaaaaa. Buaaaaaaa. Mami te cogo. Te cogo."
Lo llevo hasta el salón y lo siento. "Quieto aquí."
"Mamiiiiii. cof, cof, cof, cof, cofa, cof, cof...." "Bruuuuuuuunooooooo. Noooooooo!!!! " No había remedio, "TSUNAaaaaaaaaaaaaMIiiiii... II." 
Cuando dio por finalizado su acto me dirijo hacia mi muro de las blasfemias. ¡Ni mantra! ¡Ni Bruce Lee! ¡Ni monjes tibetanos! ¡Ni LECHES! Esta vez regurgité tal bufido, que en el caso de haber tenido un sonómetro lo hubiera reventado.  
Llegué como nueva. Con el mocho en la mano, limpio la escena del crimen. El ambiente era tenso en el campo de batalla. El silencio sepulcral lo rompía el sonido de unos: "sinf, snif, snif", que indicaban el final de la contienda. 
Cambio al virtuoso guerrero mientras comienza a desplegar una estrategia de acercamiento con el objetivo de volver a gozar de mi confianza: "Mami. Me duele la barriga. Me duele la tripa. ¿Me das un beso?"
Sin saber que hacer. Atónita, sorprendida, aturdida por la envestida. Pero llevada por la compasión y el sentimiento de culpa, le pregunto: "¿Qué te pasa? ¿Te duele la barriga? 
"Si mami. Si me das un beso en la barriga se me quita."
"Muac, Muac, Muac, ¿Se te quitó?"
"Si mami. Ya estoy curado."
En el AMOR  y en la GUERRA: ¿vale todo?

sábado, 7 de enero de 2012

Una extraña...¿mutación?

Ayer me tuve que reír. Cada día que pasa me sorprende más, mi pequeño elfo.
Al igual que todos los días, me dispongo, -una vez organizada y finalizada la rutina con Bruno: el bibi, vestirlo y preparar la mochila para la guarde-, a darme una ducha mientras mi ternero termina de tomar su desayuno disfrutando de Mickey Mouse o, la rata peluda, repelente y sabelotodo.
Cronómetro en marcha, salgo dispará para el baño matutino. Dejo abierta la puerta del baño y como si  fuera un miembro de la patrulla de superhéroes de los X men, -pues he desarrollado un poder en estos 27 meses con Bruno gracias a esas noches de insomnio en las que cualquier ruido que hiciera, a pesar de estar "dormida", lo escuchaba, sí o sí-, he sufrido una mutación y lo que para algunos sería de lo más normal darse una ducha, para mí supone metamorfosearme en BATWOMAN. Me explico. Soy capaz de oír las pisadas de un insecto al igual que un murciélago. Sí. Sorprendente. Esta "mutación" la he desarrollado desde que soy madre. Poseo un sistema auditivo muy avanzado, es como una especie de sonar que me permite escuchar a mi cachorro de quiróptero en cualquier lugar de mi batcueva. 
Total, pues resulta que esta vez hubo suerte y pude bañarme con la tranquilidad que te da saber que tienes al canijo solo; o sea, en cero coma. 
Termino mi fugaz remojón. Salgo de la tina en pelota picada y me encuentro delante mío a batbaby mirándome de arriba a bajo para decirme con descaro, inocencia y el salero al que me tiene tan acostumbrada: "¡Mami! ¿Mira tu pito?"... 
Estaba equivocada. Mi mutación no la había sufrido mi pabellón auditivo; Bruno lo dejó claro.

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