miércoles, 20 de julio de 2011

El cónclave del Parque. Pacto entre caballeros y otras reflexiones.

El parque que hay justo al lado de casa, bueno: la plaza con dos columpios, un caballito balancín y un amasijo de hierros, o aparato gimnástico, compuesto de dos grandes argollas de madera natural sujetas por dos correas de cuero y una barra fija. Resultan ser la composición lúdica que forma este "peculiar" "mini-mini-mini parque". 

No hace falta ser muy avispado/a para darse cuenta que en este "parque/plaza", los conflictos de juego por competencias de espacio son, y serán evidentemente palpables, visibles e inevitables. Pese a ser conscientes de tal hecho, nos arriesgamos a pasar un rato para complacer la martilleante tozudez-evitando con ello una severa cefalea- de Bruno por montar en los columpios.

Compartiendo espacio con niños/as de 5 a 6 años en el parque, Bruno, a pesar de ser un enano al lado de gigantes, y sin mostrar el mayor atisbo de miedo, susto o congoja se interesaba por los juguetes y juegos de los próceres del parque pues les resultaban ser más novedosos e interesantes que los propios. Deambulando de acá para allá. Curioseando y explorando todo. Pero, jugar, lo que se dice jugar con sus iguales, con otros niños de su edad, nada de nada. Con lo cual, os podéis hacer una idea de como Bruno se estaba convirtiendo en un elemento perturbador difícil de ignorar para el desarrollo del juego del cónclave infantil.

De repente, como si se tratara de un equipo de jugadores de baloncesto: reunión para planificar estrategia de juego. Objetivo: despistar y sortear al enano entrometido. Reunidos, emulando a la mesa mítica de Camelot, con sus brazos dispuestos en el hombro del contrario y sus cabezas gachas cuchilleando sibilinamente, como atajar y resolver con inteligencia colectiva, la intromisión en sus juegos del pequeño invasor. 
Finalizada la sesión extraordinaria del corrillo de nobles mortificados. El cabecilla del sarao, un moreno retaco de unos 6 años, fortachón, rechoncho, listillo y espabilado, se dispuso a manifestar las conclusiones y el fallo de la sentencia a la que habían llegado en la mini asamblea. Dando un paso adelante, gira su cabeza al lado derecho, localizando a Jose (padre de la criatura que iba a pasar a ser juzgada y condenada). "¡Señor!"Dice el morenito fortachón. "¿Si?" Contesta el Papá. -Mientras, yo, la madre del acusado, sigo la jugada desde la retaguardia. Impasible, perpleja, estupefacta, deseosa por saber cual sería el decretazo.- Continúa diciendo el regordete: "Verá. Querremos seguir jugando al fútbol. Pero como el parque es muy pequeño y el niño va por todos los lados. Lo que haremos será jugar con cuidado de no darle un pelotazo." El padre beligerante, y ansioso de socialización contesta: "Vale. No hay problema." Yo, no estando en absoluto de acuerdo con aquella propuesta, miré al padre con mirada asesina advirtiéndole que nada del pacto se iba a resolver con éxito pues cada niño/a tiene su tiempo para adquirir el sentido de colectividad, compromiso y ley distributiva. Sino al tiempo.
Efectivamente, al cabo de 5 minutos de juego Bruno iba a ser atropellado por el tsunami gordinflón pedante del parque. Lógicamente, el pacto entre caballeros lo rompí dando un soberano chillido. Conteniendo, eso si, cualquier tipo de blasfemia. "¡¡¡CUIDADO CON EL NIÑO!!!" Sin poder evitarlo, mi cabeza, al igual que Regan MacNeill (niña de la película "El Exorcista"), se volteó, dirigiendo mi mirada parricida hacia mi queridísimo, para soltarle: "Los niños/as, al igual que los políticos/as: NUNCA CUMPLEN SUS PROMESAS. Además, no entiendo el empeño por querer interactuar. ¡¡YA TENDRÁ TIEMPO!!"
A raíz de esta historieta surge una reflexión personal sobre la obsesión de muchos padres, la mayoría de las veces impuesta por nuestros familiares, o al menos este es mi caso, de la obligación de llevar a los niños pequeños a los parques con la idea de que es bueno que se relacionen con otros críos. Conclusión que no se de donde  la sacan. Además, para mí supone un reto: mi relación con los parques infantiles se asemeja a la de  Jesulín con Belén Estebán, IM-PO-SI-BLE. Por no ir a un parque infantil: ¡¡MA-TO!!. Los parques infantiles me suelen poner bastante nerviosa. Pero...no me queda otra.
Me pregunto por que los/as progenitores estamos empeñados en que nuestros hijos, desde bien temprano compartan, dejen,  presten y se relacionen si por lo general, en la mayoría de las ocasiones, lleva a la frustración, enfado o llanto del niño. Y si esto acaba así es de sentido común pensar que los niños a estas edades no están preparados para esta interacción social. Es tan simple como pensar; ¿los adultos compartimos, dejamos, prestamos?
Una observación. Una pareja llega al parque, con su hijo de 2 años, el cual lleva su juguete favorito, un coche. De repente otro niño reclama el juguete del pequeño. No es extraño  escuchar como los padres incitan al niño a compartir, a que se lo preste, a que se haga amiguito del otro niño. Y el pobre niño estalla en un llanto, seguro de rabia e impotencia. Pero, ¿dejaría su padre, o su madre, su bien más preciado a un desconocido? Por ejemplo, su ordenador portátil. O su magnífico coche. Seguro que no se lo prestaría a nadie, mucho menos a alguien a quien no conoce. Esperamos que los niños hagan cosas que nosotros como adultos jamás haríamos.
Creo que no hace falta que los padres hagamos nada, la socialización vendrá sola. Debemos aprender a RELAJARNOS. Llegará el día en que los niños/as vayan al parque y busquen a sus iguales, y será entonces cuando no les importe dejar su pelota, compartirla con otros niños para así jugar juntos, o intercambiar un juguete, porque definitivamente entenderán la ventaja del trueque. 
¿Y yo? ¿Superaré mi fobia a los parques infantiles? Quizás les tenga tanta aversión porque no tuve una  socialización temprana. ¿Soy demasiado individualista? O es que pretendo proteger a Bruno de posibles luchas y batallas sobre los derechos de propiedad de un coche, de un rastrillo, de una pala... ¿Excusas? Creo que esta labor se la voy a encomendar a mi queridísimo.









viernes, 24 de junio de 2011

Tratando el lenguaje retórico: "El señor moreno."

Comunicarse es un esfuerzo por transmitir la propia subjetividad, para lo cual la simple palabra no alcanza y por eso recurrimos a ironías, metáforas, eufemismos, disfemismos...etc. Los poetas lo hacen de manera sencilla y simple; nosotros...las madres y los padres como podemos. Por ejemplo, como nos ocurrió el otro día con nuestro pequeño parlante al ver a una persona de color, en concreto un africano. Asustado y huidizo corrió a esconderse entre mis piernas, (al igual que si hubiera vista al "Capitán Painty" personaje secundario y pirata real, en la serie de dibujos Bob Esponja, al que le tiene auténtico pavor). Rápidamente su padre y yo quisimos de una forma suave y decorosa trasmitirle un significado mucho menos malsonante y metafórico, que si hubiéramos dicho: "Es un negro", (que a pesar de que sería lo correcto, sin embargo no deja de ser una expresión "políticamente poco correcta o aceptable". Y más, si se corre el riesgo de sufrir daños colaterales o pedagógicamente paralizantes, terroríficos e incluso sobrecogedores para su posible desarrollo cognitivo derivando en algún tipo de fobia hacia la raza negra por relacionarlo con algo malo, desagradable u horripilante).
Así que bajo la intención de utilizar una expresión un tanto cómica. Tratando de sustituir la palabra "negro" por una menos peyorativa a los oídos de Bruno para que entendiera, que el hombre no era, el "Hombre del Saco"(¿Por qué esta acepción es masculina?; ¿Por qué no es la mujer del saco? ¿Os dais cuenta que también en este tipo de lenguaje se utiliza la categoría sexo para estereotipar roles? Deformación profesional a parte, sigo con la anécdota), ni "El Bute", ni "El monstruo de los ojos verdes"... Era más, un intento de desorientar hasta que entienda realmente que hay personas de diferentes razas y culturas. Con lo cual, lo único que se nos ocurrió fue utilizar un eufemismo lo más políticamente aceptable para evitar una realidad que aún es difícil entender para nuestro pequeñajo.
"Bruno, no te asustes." Dijo el padre. "Es "El señor Moreno", que quiere jugar contigo. Mira, trae un elefante, unas pulseras, jirafas..." Sin darnos cuenta, le estábamos describiendo al mismísimo rey Baltasar. ¿Será el rey Baltasar un futuro candidato a sufrir una discriminación por razón de raza por parte de mi retoño? No lo creo. En este caso, seguro que no le importa del color que sea, (aunque a casi tod@s nos gustaba más sentarnos en el regazo de Melchor o Gaspar; ¿por qué sería? ¿A caso, en esas edades todos/as los niños sufrimos algún episodio de miedo, extrañeza o simple curiosidad a la raza, o al diferente? Pues me da a mí que si. De hecho, a mi me sucedió cuando tenía 4 años. Aunque más que miedo, lo que me produjo fue admiración. De echo así se lo manifesté a mi madre: "Mamá, Mamá, mira, un !!NEGRO¡¡". No me corté ni un pelo. Es más, aún recuerdo el cogotazo que me lanzó mi madre por no ser POLÍTICAMENTE CORRECTA). 
En fin, comienza a abrirse todo un nuevo horizonte por explorar: "el mundo del lenguaje y la estructura del discurso". Donde poco a poco los eufemismos sobrarán para dar paso a las respuestas a preguntas  con contenido comprometido. Y que con el paso de los años irán subiendo de grado en cuanto a  las posibilidades de argumentación y recursos lingüísticos, o no. Empezando por la más pueril: ¿Quienes son los Reyes Magos? Para continuar con la más atrevida, pudorosa e incluso tabú para muchos padres y madres: ¿Cómo vienen los/as niños al mundo? ¿Qué es el pene?
Deseosa estoy por contestarlas a todas ellas. ¿Cuáles serán mis recursos?

martes, 21 de junio de 2011

Exquisito Espectador

Llevamos 15 días escuchando el mismo CD: "Canciones infantiles de toda la vida." !Quién me mandaría a mí! Tuve la "brillante idea" de llevarme el disco al coche, para que el canijo de las foles tuviera también la posibilidad de escuchar su música, y no someterlo a mi dictadura automovilística-musical (sólo se escucha R3). Además, intento, (junto con la sufrida tortura de escuchar más de 5 veces el mismo CD en un trayecto de 10 minutos) como cualquier otra madre mortal y sin estudios de canto, amenizar el trayecto cantando al compás de las "coplillas del cuaternario". Comenzamos con: "Mueve tu cuerpo"; "Pimpón es un mucheco"; "Los juguetes de nina"; "La pata Tomasa"; "El Sr, Don gato".; "Cucú cantaba la rana"...Y así, hasta llegar a la esperada y deseada tonadilla: "Los pollitos". Todas las mañanas Bruno, desde que ponemos el pié en el ascensor para ir al garaje, con una perseverancia machacona y cargante comienza: "mami, mami. La múcica. O pollitoooo. mami, o pollito. Mucica...."Si. Cuando escucha el primer acorde de esta canturria, la cara de mi pequeño es pura felicidad. Parece como si su boca fuera una rodaja de sandía. Se estira hasta llegar  de una oreja a la otra. Maravilloso. Y muy, muy cómico. Y lo más curioso, no se pone a berrear, ni a gritar. No, no. Al contrario: no he visto mayor bálsamo para calmar a la pequeña fierecilla. Lo único que hace es, gesticular la letra de la canción,   moviendo su boquita al unísono de cada una de las estrofas de la cancioncilla. Increíble.
Esa mañana, como otras, estábamos en el coche a punto de salir para el cole. Bruno me pide la música. Yo aún estaba en la fase de reseteo y por tanto, con pocas ganas de cánticos, canturreos, ni gaitas. Pero en un esfuerzo, y por qué no, llena de remordimiento, no había recorrido ni 100 metros cuándo comencé con el CONCIERTAZO MATUTINO. (Vamos, que tiemble la Amy Winehaouse. Si me llevara de corista, ya tendría una razón justificada para drogarse).Pues haciendo el esfuerzo, me puse a cantar. Aunque más me hubiera valido callarme. Justo a la altura de la última rotonda antes de llegar al cole. Justo cuando, mis cuerdas vocales estaban ya calientes y mi voz parecía no tanto el sonido de un motor cascado, sino de algo más parecido....¿ a un loro? Bruno, con una voz pausada aunque eso si, llena de reproche y hartazgo me dice, con todos sus pulmones: "MAAAAAMIIII, DUELE  CABEZA"...
Mi único espectador y me salió EXQUISITO...

domingo, 5 de junio de 2011

Bruno, ¿y mamá que hace?

Aunque parezca mentira los/as niños comienzan a adquirir los estereotipos de género casi al mismo tiempo que toman conciencia de su identidad de género. Casi todas las niñas y niños, a los dos años y medio tres, tienen un cierto conocimiento de los estereotipos de género. En mi caso, el "canijo de las foles"está destacando precozmente en estas lides, estableciendo diferencias en el rol de género de papá y el de mamá. La otra mañana, sin ir más lejos, lo dejó bien claro.
Mi churumbel, cuando despierta, lo primero que hace, es lanzar,(al igual que Tarzán cuando llamaba a los animales en la selva para que acudieran en su búsqueda,- Bruno de los monos, le voy a llamar de aquí en adelante-), con una pose repanchingada: piernas en alto, intentando tocarse con las puntas de los dedos de sus manos la punta de sus pies y, por supuesto, el culo en pompa, (con esa postura: ¿quién es capaz de gritar a pleno pulmón? Antes se te escapa otra cosa. Y no precisamente un chillido. Y menos, por la boca), para soltar con toda la fuerza que la Naturaleza y la Genética le han dado: "Ma-maaaaa-aaaa", bajo la amenaza de comenzar un bis de su palabra predilecta: "Ma-maaaa-aaaa. Ma-maaaa-aaa..." -A una, no le queda más remedio que apresurarse a contestar sino quiere sufrir daños colaterales, físicos irreversibles...- Para cerrar su boquita, aproximadamente.....3 segundos. De los cuales, dos, los invierte en pensar: "¿Dónde estará Papi?" Y de nuevo, comienzan los berridos: "Paaaaaapiiiiii. Papaaa-aaa."
Repuesta del susto y comprobando una posible minusvalía en el tímpano, le digo al Niño "Aullido": "Papi. A trabajar". Lo curioso de soltar esta tipo de frases a tú hijo de 20 meses es comprobar su reacción de lo expresado con el interés claro de camuflar "se fue", por "trabajar", bajo el que no se esconde ningún interés, al menos consciente, de estereotipar el papel del padre. Simplemente se trata de una estrategia de disimulo para que el niño no monte el numerito a las 7:00 de la mañana por que Papi se marchó y no se despidió. ¿¿Llorará?? ¿¿Gritará hasta desgañitarse buscando a Papá?? ¿Lo ignorará? La reacción de Bruno, pacífica, inerme e inocua. Indiferente ante tal cuestión de tan enorme calado social: "Papi no eeeetá. E fue a tabajaaa".
Comienzo a vestirlo. No conforme, de nuevo pregunta: (ahora estamos en la fase: todo se repite y todo se pregunta. ) "¿Y Papi?" Le contesto: "A trabajaaar".
De repente, me pica la curiosidad y decido preguntarle: "Bruno, ¿y mami que hace?" No podía creer lo que estaba oyendo. -Las teorías sobre Psicología evolutiva y construcción  de roles de género estaban empezando a reflejarse.- Empecé por notar un sudor frío. Mis globos oculares comenzaba a tomar relieve y salirse de las órbitas. La vena del cuello se iba hinchando. El color de mi cara, rojo encarnado. Todo un poema. Mis manos, en la cabeza al compás de un chillido reprobando mi asombro, estupor, pasmo e impresión por lo que mi Rey de la Selva acababa de soltar por su párvula boca con total rotundidad: "¿!!!Mami, mamita¡¡?? A tendé, baré y fegá..." 
Ya las tragedias griegas lo advertían: el fondo común de lo trágico siempre estriba en la lucha contra un destino inexorable. En definitiva, ¿es inevitable la construcción de la identidad de género bajo los estereotipos tradicionales del género? 

domingo, 29 de mayo de 2011

De trajes regionales, de comidas y nacionalización

"El próximo 29 de Mayo tendrá lugar una pequeña celebración por el Día de Canarias en la guardería. Todo aquel que quiera podrá traer vestido al niño con "EL TRAJE DE MAGO". También se podrá traer "COMIDA TÍPICA CANARIA"  para compartir con el resto de los padres y madres…"

Esta fue la nota, "sorpresa", que encontré en la mochila de Bruno, y tal fue el shock que tuve que leer la circular dos, e incluso tres veces para cerciorarme de lo que en esa nota se nos estaba solicitando: testimoniar el fervor patriótico de la quimérica "Nación Canaria" o lo que otros, con mayor fervor  independentista llaman, "La Fiesta Nacional de la República de Canarias". Denominación, -me van a permitir una arriesgada observación-, que forma parte del ideario político del nacionalismo más recalcitrante, terco y rancio; mientras que para otros, no encierra más que un día de vacaciones para disfrutar del folclore y hacer el paripé confraternizador bajo el espejismo de la identidad canaria.

Este hecho, y después de siete años, en los que he vivido en la más profunda ignorancia en cuanto a festejos de índole tradicional y popular canario, me hicieron reflexionar y aventurarme en el reto de comprobar cuanto me queda de vernácula y cuánto tengo de asimilada. O, cuánto me queda de forastera y cuánto tengo de nativa. Esto último, si se lo preguntara a Antonio Cubillo me daría la extradición en menos de decir amén.

Primer exámen: Trajes Regionales.

Miércoles 25 de Mayo. 10:00 de la mañana. Estoy en la La Laguna. Me dirijo a la búsqueda del traje de mago para Bruno sin tener nada clara la idea de que indumentaria comprarle pues a pesar de que en todas las islas se atavían de igual manera en lo básico, existen pequeñas diferencias que permiten distinguir a los habitantes de unas islas de los de otras e incluso entre una localidad o una comarca. Así que ya os podéis hacer una idea del lío en el que me podría meter si, - y agravemos más el tema, para una necia "goda"-, la elección de la vestimenta no era correcta y con ellos evitar posibles comentarios hirientes, irónicos e incluso burlones que pudieran crear algún tipo de conflicto o debate, socio-regional o socio-histórico, dentro del cónclave de la guardería.

Nota aclaratoria: "He de decir que me llevé alguna que otra grata sorpresa con algunas madres, canarias, que también estaban en la misma situación que yo en cuanto al desconocimiento de encontrar la vestimenta tradicional de la isla hecho que me consoló bastante, todo hay que decirlo."

Recorrido de una hora y media. Cuatro tiendas visitadas. Noto que se va incrementando exponencialmente mi ansiedad de forma agónica si el desenlace de este entuerto no llega a buen puerto. Pienso: "las decisiones más cruciales de la vida se reducen a una cuestión de confianza." Y me repito: "Voy a encontrar el puñetero traje. Voy a encontrar el pu-ñe-te-ri-to tra-je-ci-to..." Por fin, me decido por una tienda pero del traje, nada de nada. Vuelvo a mirar. Cojo el que la mayoría de las mamás pondrán a sus hijos por ser el más barato y lo más acertado e inteligente de hacer:"Total es para un rato y el año que viene no le va a servir". Es lo que en el argot familiar se denomina: MIRAR POR LA ECONOMÍA FAMILIAR. Pero, cual no sería mi cara, entre espantada y acojonada, que la dependienta se me acercó para darme asesoramiento, -para ser franca, por lástima-, seguramente pensaría: "la pobre godita. Esta hecha un lio. Nadie le hace caso. Voy hacer la buena acción del día que seguro que la virgen de Candelaria me lo agradecerá." Mientras, yo, más despistada que un mono en una feria, sujetaba en una mano un sombrero de ala, de color negro, junto con el traje "barato"; en la otra, SIN SABERLO, REPITO, SIN SABERLO, llevaba unas prendas sueltas que resultaron ser la vestimenta de Gran Canaria, -así me lo confirmaría, poco después, Mi  inestimable Personal Chopper nativa-, pantalón beis, chaleco de rayas marrón y beis, fajín marrón, camisa beis y sombrero, esta vez de paja. Con la indecisión en la cara y con la firme, bueno, casi firme convicción de que ya tenía elegido el traje y resuelto el entuerto, continuaba con pensamiento dubitativo, vacilante, balanceando de un brazo a otro mi elección entre un traje u otro: "Este, o este. Este, o este..." Hasta que "MI PERSONAL SHOPPER" me dijo: "El más bonito es el de Gran Canaria. Le puedes poner el fajín que quieras. Y el sombreo puede ser tanto de paja, como de fieltro. A mi me gusta más este que el de Tenerife." Pensé: "¿¡Me estarán haciendo una cámara oculta!? ¿¡Me estarán poniendo a prueba!?¿¡Cómo voy a vestir a Bruno de canarión!? ¡¡Estamos en territorio hostil!! Es exponerlo a una "apartheid infantil" premeditado simplemente por que a su madre le gusta más la estética de Mago de la ISLA DE ENFRENTE que el de donde tendrá su proyecto de vida. Pero mi decisión no se hizo esperar. Cerrando bien los puños, procurando contener las lágrimas, ahogando los gemidos y repitiendome a mi misma: "Esto no traerá daños colaterales", puse, con las manos temblorosas, en el mostrador "el traje" para a continuación decirle al dependiente: "ME LLEVO EL DE CANARIÓN…"

Segundo examen: Cocinando Garbanzas.

Soy rebelde por naturaleza, que le voy hacer. A pesar de mi suicidio por llevar a Bruno con el traje de canarión quise, en pro de buscar la reconquista, (utilizar esta palabra en boca de una "goda" resulta un poco suicida pero es la que me viene a la cabeza y no puedo encontrar otro sinónimo), la confianza y reconciliación con el cónclave educador de la guardería, decido hacer unas Garbanzas, comida típica dentro de la cultura insular. El MUST de la tradición insular. Hacer unas garbanzas, "buenas",  te puede asegurar la nacionalidad canaria y hasta me atrevo a decir, el título de hija predilecta. Es como superar a una madre en la tarea de hacer unas buenas croquetas o una apetitosa y esponjosa tortilla de papas: (la palabra patatas aquí está prohibida. Te hundirás en la miseria más profunda del "godísmo").

Intentando buscar la mejor fuente para recoger la receta y llevarme de calle a todos los que asistirán al festín caigo en la cuenta que tengo a la persona ideal, la nativa perfecta. Una persona, oriunda, autóctona y natural del Valle de las Mercedes. ¡¡Qué más se puede pedir!! Recurro pues a su ayuda y le explico mi desasosiego y angustia por mi desconocimiento en la elaboración de platos canarios. Sin más, la primera receta que sale de su boca es : "¡¡¡Haz unas Garbanzas!!!". "Hala, qué confianza me tiene!!", pensé yo. Anda que me dice, lleva un poco de Gofio o un bizcochón. He de reconocer que pensé en llevar un bote de Ketchup Libby´s o un par de botellas de appletise o de cliper de fresa, pero la vergüenza me pudo. Total, qué decido hacer las garbanzas. Compro todos los ingredientes y decido hacerlas el día de antes para probarlas y que mi queridísimo, como nativo, hiciera de jurado al más puro estilo "Mater Chef", aunque en este caso lo bauticé como: "OPERACIÓN GANBANZA: EN BUSCA DE LA NACIONALIDAD Y LA SOCIALIZACIÓN PARENTAL Y MARENTAL EN EL DÍA DE CANARIAS."

Otra hora y media me llevaron la dichosas garbanzas. De los nervios estuve esa hora y media, tensa como una vara de cañizo. El suspense por que la vianda, el condumio, saliera exquisito, sobresaliente, espectacular, me tenía consumida consumida pensando que no fuera el futuro catalizador de un estrés postraumático en el caso de que no saliera triunfante de la misión GARBANZA.

Las garbanzas están listas, esperando a ser probadas por el paladar de mi autóctono cónyuge. Tres de la tarde. Llegó la hora. Todo está preparado. Nos sentamos. Levantamos nuestras cucharas y las introducimos en el plato… (SILENCIO. SSSSSSSSSHHHHH….) Sublime, colosal, maravilloso: "¡¡Ñoo... mi maaadre!! ¡¡Mi niña!! Son las mejores garabanzas que he probado en mi vida." Así lo anunciaba mi queridísimo, había triunfado. Pero claro, esto para mí no era una valoración objetiva, por amor y cariño todo se puede hacer así sepan a perros muertos. Inasequible al desaliento el reto lo veré superado cuando las prueben en la guardería.

Llegó el día. Con mis garabanzas en un tupper y con la moral bastante alta llego al porche donde están todos los padres y madres en una mesa llena de pasteles, bizcochones, tarta de chocolate, jugos y alguna cerveza, sin alcohol, (lo cual, no que desanimó, sino que paradójicamente, en cierto modo, me hizo sentirme más poderosa pese a sentirme la víctima), dejo como el que no quiere la cosa con la mayor discreción, de forma, diría, sibilina "LAS GARBANZAS". Me retiro. Voy en busca de mi churumbel y justo cuando estoy saliendo hacia el patio oigo: "Muchacha, ¿¡quien trajo las garbanzas!?". Me quedé helada, como un icerberg. Las piernas me temblaban, la boca se me quedó seca y como pude, con un hilo de voz, dije: "So-so-so-son mi-as".. La vi con un plato en el que había echado un poco de garbanzas y papas arrugás e incluso vi como le daba garbanzas a su hija,- creo que toda una temeridad sabiendo ahora quién era la cocinera, la mamá goda de Bruno-, "Muchaha, están buenísimas, ¿¡las has hecho tú?!". Claro, esta pregunta era imprescindible, entiendo la desconfianza patria: "Si", le contesté. "Pues prueba superada. Me llamo Rita. Y ¿tú?" Por fin, LLEGÓ LA HORA, la operación Garbanza se había resuelto positivamente...En mi pensamiento sólo retumbaba una frase, gracias a las Garbanzas: "Rita, presiento que este es el comienzo de una gran amistad."

Tercer examen: Adquiriendo la nacionalidad.

Cada vez está más cerca mi sueño de nacionalizarme. Ya me veo con Manuel Artiles, en una ceremonia protocolaria, con la bandera de canarias a su derecha la foto de Paulino Rivero a su izquierda y en el centro una foto conmemorativa de "Pancho" el mero difunto de la isla del Hierro, y enfrente yo, jurando devoción a la patria canaria. Escalofríos me dan nada más que de pensarlo sobre todo por compartir escenario con Manuel Artiles: ¡¡Ese sex simbol!! Después de Bermúdez, claro.

Esta historia ha sacado lo mejor de mi; ha puesto de relieve mis recovecos más insólitos e insospechados en cuanto a historia, tradiciones y arte culinario canario.

Desde aquí reivindico mi nacionalidad, mi nueva identidad, mi nuevo D.N.I, EL CANARIO. A las pruebas me remito.

lunes, 23 de mayo de 2011

Operación XXS

¿Sabéis esos días en los que te pruebas ropa y más ropa, y nada? ¡¡Pero nada!! Todo lo que tienes en el armario te queda horripilante, espantoso, espeluznante. Pues ese día ha llegado para mi. Es como las estaciones: Otoño, Invierno, Primavera, Verano y "CRISIS DE IMAGEN". Lo que me da más rabia es que casi siempre se manifiesta, al igual que un espíritu maligno, y llamadlo coincidencia si queréis, a finales de Primavera y principios de Verano con la frase más sexista, más manida y de más mal gusto que he escuchado en todo mi tiempo de existencia: "OPERACIÓN BIKINI".  ¿Por qué no, operación bañadores reducidos a la mínima expresión con corte de slip pensados para hombres orgullosos de su cuerpo y anatomía varonil? Digo yo. Seguro que a este tipo de tíos, (poco hechos, o cruditos de seso) no les importaría nada que se les utilice para dar nombre a la campaña suicida de verano por tener el mejor cuerpo, el mejor bronceado, el mejor músculo definido al milímetro, el hinchado de winstrol estilo abeja maya o tipo "Bob", personaje de los dibujos animados "Los Increíbles"...La pregunta es: ¿por qué se emplea una prenda femenina con nombre de atolón y de emparedado mixto, por cierto, para alertar que la llegada del verano requiere de un castigo impúdico, totalmente normalizado para muchas mujeres que se martirizan, sacrifican e incluso se inmolan, por tener el CUERPO 10?  El cuerpo lo fue Bo Derek. Conocida por poseer dicho título. Dejémosla sobrevivir a su etiqueta, a su credencial. El cuerpo, es el cuerpo de bomberos. Dejémosles que sigan haciendo calendarios que enciendan la pasión de muchos y muchas...
Pues a pesar de esta crónica picajosa sobre estos días, críticos, incómodos y un tanto depresivos de aspecto, apariencia y efigie. Y de que el tiempo pasa y haya cosas que quedan marcadas por el paso de los años: las arrugas o las canas. Confieso que he decidido hacerme un cambio de imagen radical. Y he comenzado con un corte de pelo total, drástico. ME SIENTO BIEN. Y me siento fuerte para sobreponerme a la próxima crisis, futura e inmediata de este verano: OPERACIÓN XXS: XOLA, XIRINGUITO Y SOL. 

jueves, 5 de mayo de 2011

¿Dónde estás Morfeo?

Lo normal y deseable es acostarse por la noche y tardar entre 10 o 15 minutos en quedarse dormida para despertar unas siete horas después (dos horas arriba o abajo en función de la persona,la edad y las circunstancia) sintiéndose descansada. A partir de que esto no vaya bien podemos hablar de insomnio, o en mi caso lo que yo llamo, SINDROME DE MAMÁ CENTINELA. La etiología de este SÍNDROME es debido a esas dudas y miedos sinrazón, cuando mi churumbel está durmiendo plácidamente y como un angelito mientras tu en vez de dedicarte a dormir lo que haces es reclinarte, cada cinco minutos, hacia la cuna para cerciorarte, asegurarte, certificar e incluso corroborar o confirmar con una segunda opinión, la de tu consorte, de despertar al niño o no, porque de repente no lo has oído hacer "EL RUIDITO ESE QUE HACE ÉL", (que sólo tú reconoces, y que tú "MEDIA NARANJA",  lógicamente jamás ha oído porque tiene la gran suerte de DORMIR SIN DESVELO así tenga a un conjunto de mariachis cantándole, a pleno PULMÓN, cielito lindo), te dice en tono aplomado y nada condolente, sin levantar la cara de la almohada: "¡Eh!¡ ¿Quéee paaasa? ¡¡Quéee ruidiiito!! Al niño no le pasa naaada. Déjalo dormir." Fin de la historia y de la neurosis. Así es como zanja mi inquietud y desasosiego por perturbar el sueño de mi retoño. Así que decido, en soledad seguir vigilante por si se mueve, se destapa PORQUE TIENE CALOR, cosa que tu crees IMPOSIBLE, y lo tapas, y lo vuelves a tapar, y a retapar como unas quinientas mil veces en la noche. 
En fin, al borde del síncope. De padecer consecuencias devastadoras e irreversibles: fatiga, mal humor, lentitud de reacción,…Mi sistema inmunológico que también funciona mucho peor, de hecho en mi vida no había estado más veces resfriada. Así que desde ahora me rebautizo como: Yolanda la zombie. La que le gustaría ser pero no puede. La que quiere y no le dejan. Fatigada, extenuada, lacia. La que le darían cuchillazos y ni los sentiría...
A este SINDROME, también hay que unirle esos días en los que el canijo no le da la real gana de dormir. En esos días que tocan, y ahora más a menudo, la verdad es que no sé que hacer. He acudido incluso a la disparatada y delirante costumbre,-cuando la diosa Nix alcanza al dios Apolo- de encomendarme a todos/as los/as dioses, deidades, divinidades, ídolos, tótem que me puedan dar reposo y respiro en la batalla final del día con Bruno: "el abrazo de Morfeo".
En la mitología griega, Morfeo era el dios de los sueños. La leyenda cuenta que al tocar la frente de los hombres les permitía consumar el descanso. A Bruno, ni frente, ni ná. De lo que estoy segura es que Morfeo se deshizo de dar el sueño a los niños/as pasándole el testigo a los padres y madres, con la firme y malévola intención  de dar castigo y mortificación durante los tres primeros años de vida de nuestros cachorros. Sólo deseo que si alguna vez Morfeo se pasa por Tenerife lo haga pronto pues aquí la que escribe desde la súplica, implorando a todos/as los/as dioses/as del Olimpo, QUIERE DORMIR. Quiero que Morfero me recoja entre sus brazos y me cuente una mentira piadosa: "Yolanda, algún día volverás a ser persona. Dejarás de ser una muerta viviente, un alma en pena... Algún día...algún día...algún día..."
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