martes, 29 de mayo de 2012

El "BRUNO-CONSEJO"...


"Bruno-consejo"
Ser madre es complicado. Lo es. Y es complicado porque querer tener tiempo para todo, es imposible, impensable, agotador, frustrante... Pero voy más allá. Es más complicado, aún, porque vas dejando cosas aparcadas; porque se acumulan, se amontonan, se olvidan, se desordenan, aburren, irritan, entristecen, abochornan...Pero a veces intentas innovar, retomar antiguos hábitos, antiguas costumbres. Con poco éxito. Pero lo has intentado. Y ese éxito, fugaz, lo has conseguido a través de tres fórmulas bajo el firme propósito de no olvidar lo que fuiste y darte el ánimo suficiente para seguir resistiendo y continuar con aquello que dejaste, como la depilación, por ejemplo:
La primera, auto-jalearte al menos tres veces al día. Por rutina. Igual que si le estuvieras dando el inseparable amigo de tú hijo, durante los dos primeros años de su vida, el jodido ANTIBIÓTICO: por la mañana decirte: "¡Muchacha! Vete a un Spa. Por la tarde gritarte: ¡Muchacha! Sal aunque sea a comprar tabaco. ¡Pero si no fumo! Por la noche chillarte: ¡Muchacha! Recuerda esos maravillosos viernes almuerzo/merienda/ noche/ madrugada,- voy a parar que vomito-, que terminaban  en un antro vociferando: "¡Jefe! Pónganos la penúltima que invita aquella cretina que está vomitando."
O la segunda, empapelar el pasillo de tú casa, que va del salón a la puerta de la calle, de post-it recordándote como dirigirte hacia la puerta de salida y comprobar que hay vida en el exterior. Algo así como un GPS, más rudimentario y casero, eso sí: "a dos pasos gire a la izquierda" "a un paso cuidado con la silla " "siga recto" "frente a usted, un armazón de madera puesto en el quicio y asegurada por una cerradura para impedir la entrada y salida: la puerta." "¡Hala! ¡A la puta calle!
La tercera fórmula en la búsqueda por retomar lo dejado es, que tú hijo te recuerde a Kristian Pielhoff (presentador de Bricomanía) dándote un "Brico-consejo", pues a estas alturas de la película yo ya no necesito consejos de estética ortodoxa, ¡no! Lo mío, roza el Bricolaje: paleta y brocha de pintura para conseguir algo parecido a un milagro. Claro está, que este "Bruno-consejo" fue alimentado tras un desafortunado comentario que hice tras ver un anuncio de una crema "anti-celulítica" y qué, ingenua de mí, no creí que mi hijo, DE DOS AÑOS Y MEDIO, pudiera, o mejor, se le ocurriera, tener el cinismo, la inquina y la mala voluntad, de utilizarlo como arma de destrucción masiva hacia su insegura, abandonada e iluminada anti-deportísta Ma-mi. Pues me equivoqué. Como siempre, lo subestimé...
"...¡Mamá! Te tienes que comprar la crema, ¡Qué te pones gorda!!"

De nuevo, las dudas: dieta o gimnasio....este niño, ¿por qué no se meterá en sus asuntos? Le debería preocupar más si Bob Esponja definitivamente consigue adivinar lo que es "explotación laboral", que mis adiposas caderas...

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