martes, 15 de marzo de 2011

¿Cuánto vale el trabajo doméstico?

No puedo dejar pasar sin hacer crítica  a la falta de políticas públicas que ayuden a transformar la creciente desigualdad del trabajo no remunerado (tareas del hogar o tareas reproductivas) de la mayoría de las mujeres de este país. Aunque lo parezca, no se trata de una película de ciencia ficción. En recientes estudios, en España se encontró que el trabajo doméstico no remunerado que hacen las mujeres aporta el 70% del PIB. Y para muestra un botón. La mayoría de nuestras madres, o al menos sí en el caso de la mía, son un ejemplo claro de esta discriminación en cuanto a la no cuantificación del trabajo doméstico no remunerado dentro de  los Presupuestos Públicos del Estado. 
La conversación con una conocida sobre la denegación de una ayuda de 400 euros fue lo que me motivó a escribir unas líneas sobre la invisibilidad del trabajo no remunerado dentro de la política económica de nuestro país. Para poder acceder a esta ayuda, como requisito, se exige que tu cónyuge no sobre pase el salario mínimo interprofesional. Un jubilado, por ejemplo, que cobra una pensión ridícula después de haber estado 40 años, o más, trabajando como autónomo  y su mujer que ni cobra, ni cobrará ninguna pensión pues no ha cotizado nunca; en esas circunstancias, (después de 40 y tantos años trabajando como costurera, vendimiadora, camarera, operaría de fábrica, donde trabajaba a destajo, y sacrificándose la otra mitad de su vida en los negocios familiares),  hoy, le impide cobrarla pues la pensión de su marido supera la franja del S.M.I en 20 euros, ( la pensión es de 500€). Así que, ella, se ve con una pensión del extranjero, (por sus años como emigrante de los 60'), y cuestionándose que los 20 años restantes en los que trabajó realizando otras labores, en el ámbito privado, son como si no hubieran existido, ficticios en términos económicos. Con este panorama: ¿cómo no se va a plantear solicitar una ayuda? Pero si las condiciones de solicitud incrementan la desigualdad a su acceso ante tal circunstancia, que posiciona a ambos en una situación desventajosa y de vulnerabilidad social y económica, una solución sería dar productividad y cuantificación a ese trabajo no remunerado.  ¿No creen?
En definitiva, me parece un atraso, en términos democráticos y de igualdad, que el  trabajo no remunerado de la mujer sea todavía invisible desde el punto de vista económico, y no digo ya desde el social. Y que aún, los criterios de las ayudas del mal llamado "Estado de Bienestar" se basen en políticas sociales ancladas a estereotipos machistas. Para muestra, lo dicho.
Hay que preguntarse por como devolverle a las mujeres el valor social y económico del trabajo no remunerado. Hasta el día de hoy Argentina es el único país que ha colocado en la agenda pública la necesidad de crear la Pensión Universal, con lo que se reconoce el aporte del trabajo doméstico no remunerado que realizan las mujeres, para el desarrollo de las naciones. En esta misma tónica, se encuentra Uruguay, Chile y República Dominicana. ¿Para cuando España?


  

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