miércoles, 26 de octubre de 2011

Adhesión a una causa: "lo mío es el ROCK."

Si, hoy es un buen día y esperemos que sea así durante mucho tiempo. Quiero contar algo que me pasó ayer y que me hizo mucha ilusión.
14:45 de la tarde. Salgo de casa disparada hacia la guardería. Llego al garaje. Abro el coche. Me siento. Abrocho el cinturón y busco poner algo que me anime el trayecto hasta el "cole". Dedico un par de minutos a ojear mi archivador de CD´s. Pienso: "Necesito algo cañero. No he de acostumbrar al oído a tanta canción infantil: estoy segura que acabará atrofiándome el tímpano estas melodías suaves y ñoñas." La elección no se hizo esperar. La banda sonora de mi particular "easy-raider" de 15 min fué: Skizzo. ¡Me encanta este grupo! Guitarras de la generación de los 80 y 90 doblándolas como Thin Lizzy o Judas Priest: Heavy-Metal del clásico. 
Continúo mi singular desplazamiento al son "metalero." Por extraño que parezca, es de las pocas veces que me alegré de estar en pleno atasco. Era un momento único. Con la ventanilla cerrada, el volumen medio-alto del reproductor y utilizando el volante como si fuera un instrumento de percusión, me monté, en mi propio coche, una performance de lo más potente y enérgica. Vamos, cualquiera que me viera pensaría: "¡Qué hace esta perturbada!" 
Llego a destino. Con el coche en marcha me dispongo, -aún a sabiendas de una censura segura y que en ningún caso busca enemistad o enfado con mi pequeño dictador musical sino, más bien, probar suerte-, a seguir, la vuelta del viaje como la ida, marchosa y heavy-heavy. Conecto y..."Mamí. No me gusta. Quiero mi música." Contesto: "Canijo. Nunca me dejas escuchar mi música. Esto es bonito. ¡Mira! El grupo se llama Skizzo." Mi pequeño censor de la SGAE insiste: "No, no, Mami. Mi música." 
Sabía que iba a suceder esto. Le pongo su música machacona, lenta, lacia, ñoña, sin sustancia. Mientras yo, triste, desconsolada. Resignada a sufrir mi castigo hasta llegar a casa. Cuando de repente: "¡Maaaaaaami! Gracias. Te dejo tú música." Me apresuro a decirle, con entusiasmo desmedido: "¿Cómo?" "Te dejo tú música..."
Es esto, o no, ¿una lección de solidaridad? Para mi si.

Mi pequeño y futuro peludo me mostró, aunque circunstancialmente, su adhesión a mi causa: que lo mío es el ROCK. Y cuando digo que lo mío es el rock estoy diciendo que me gusta la música viva. Estoy diciendo que soy joven y planeo serlo durante mucho tiempo. Y me siento joven porque el rock lo es y está en constante re-invención. El rock está hecho para sentirse libre y asombrarte. No para adormecerte con un par de pastillas y pensar que lo que pasó, pasó. 


Por esto y otras mil cosas más digo que,  lo mío es el ROCK :

jueves, 20 de octubre de 2011

¿A la velocidad de la luz? ¿O de los neutrinos?

Todavía, a pesar de que ya son dos años, se repite la misma sensación,- que cuando mi canijo era un garbanzo,- de valor, vehemencia, de coger el toro por los cuernos; y de inquietud, contrariedad, tedio, pereza, extenuación, fatiga y a veces enfado, cada vez que se inaugura un periodo en la vida de, y con Bruno. La labor de observar, estimular y premiar,- como tu churumbel se hace mayor-, es tarea agotadora, ajetreada y con riesgo de ser decepcionante. Por lo cual se requiere de mucho entrenamiento y de  ánimo zen. También es verdad, que a cada peldaño que subes, en esa escalera hacia el cielo, significa un progreso más, una victoria de Bruno, de papá y de mamá. Un: "Por fin." Un: "Ya está." Un:"Lo conseguimos". Pero hasta que esto ocurre el estado anímico, físico y personal de la familia pasa del temporal más extremo, a una fase de pseudomemoria en la que es difícil determinar si son ciertos o no lo hechos pasados. Es increíble, pero cierto. No es que se trate de hechos traumáticos que se quieran olvidar. Pero al estar llenos de estrés rinde al más fuerte, física y psíquicamente. Con lo cual se sufre, con premeditación y alevosía, una amnesia parcial de lo acontecido. Colateralmente brota la lucha entre las debilidades y los deseos. El pensamiento de: "Quién me mandaría a mi" es una constante. Gira y gira durante la semana, o el mes que dura la prueba...
 Llega la noche. Rendida. Derrotada. El último aliento del día, aún, es para tu pequeño "Neutrino". Lo acaricias. Todavía preocupada lo tocas: "¿tiene frío?" Me digo: "¡Ya acabó el día!" "Deja la guardia." Replico."Él está bien." Me convenzo. Lo tapas. Lo besas. Por fin te acuestas a su lado para cerrar los ojos y dejar descansar a tú cuerpo cascado y fatigado. Aunque dedicas un último minuto, que es lo que gana el cansancio al pensamiento, a contemplar, en este tiempo de silencio y nostalgia ñoña, a tú gorrión: "el mundo de Bruno va demasiado deprisa y está bien. Pero pretende ir a la velocidad de los neutrinos. Y yo me conformo con ir tan deprisa como la luz. ¿Romperá mi neutrino el límite de velocidad de mi barrera cósmica?... 

lunes, 10 de octubre de 2011

¡Pronto! ¡Pronto! ¡Qué llegamos tarde!

Hace ya unos meses, tuve la oportunidad de ver el film documental "BEBÉS". Es una maravillosa visión sobre la crianza de cuatro bebés, en cuatro lugares distintos del mundo. Los niños son: Ponijao de Namibia; Mary Japón; Bayar Mongolia y Hattie de California. En el caso de Ponijao y Bayar, conviven con la naturaleza, sin necesidad de límites, de protocolos o artificios pedagógicos. Mientras que Mary y Hattie, viven rodeadas de hormigón, tecnología, límites, miedos, programas y modelos de psicopedagogía y psicomotricidad moderna. Personalmente, cuando vi el documental sentí una envidia enorme por la crianza de los niños de Namibia y Mongolia. La cámara recogía, en un año de sus vidas, juegos, necesidades fisiológicas, sorpresas, curiosidad, descubrimientos, el papel de las madres en la crianza sin miedos, sin angustia, con lo suficiente para ser felices. En definitiva, sin darle cabida al tiempo. Sin  programaciones, sin planes, sin diseños.
 ¿Por qué os cuento esto? Porque esta pequeña joya documental, a parte de ser carne de análisis sociológico, me ha hecho reflexionar sobre dos cosas: primera, como el ser humano está condicionado a un destino aún antes de su nacimiento, debido al entorno cultural y social en el que les toca nacer. Y segunda, y para mí la de mayor interés, el uso del tiempo cuando uno es padre o madre. ¿Nos condiciona la estructura, el entorno, en el uso del tiempo?...¿Qué buscamos cuando planificamos absolutamente todo en nuestras vidas? ¿Tiempo? ¿Creemos que por organizar ganamos más tiempo; ahorramos tiempo? O por el contrario ¿Es un efecto de contagio, de inercia, el control del tiempo? 
Sin ir más lejos un ejemplo de ello es el tema de la elección de colegio."Si quiere, desde que el niño/a está en la barriga puede hacer la preinscripción en el colegio." Así, de entrada. Me quedé sorprendida al oír con tanta vehemencia estas palabras que me parecieron tan exageradas. Pero parece ser que no son tan descabelladas pues se ha dado algún que otro caso, en esta premura de institucionalización temprana. No pude evitar imaginarme una agenda enorme dispuesta en un atril en el hall de cada casa, en la que se va anotando, de forma aleatoria e indiscriminada, toda la organización y programación,-el tiempo-, de cada una de las tareas futuras en la vida de los pequeños gorriones: inscripción en colegio "privado" bilingüe; inscripción en clases de violín; inscripción en el club de fútbol "X", inscripción en....De lo más cruel. 
Así que tras esta experiencia y las conversaciones que he mantenido con algunos padres y madres, -que no han sido muchas, para evitar intoxicaciones-, me llevaron a reflexionar sobre el uso del tiempo y nuestra obsesión por su estricta distribución. Y de cómo, poco a poco, nos vamos desprendiendo de la crianza sin tiempo, sin límites; inmaterial; cronológicamente feliz y natural. Actualmente vemos, o veo, o escucho, el uso de una crianza cómoda, egoísta. Acorde a las necesidades de los padres, no a lo que el niño pueda demandar,- la madre o padre prefiere ir a la ópera con su hij@, antes que ir al cumpleaños de su mejor amigo. ¿Desconocimiento de las necesidades de su hij@? ¿Egoísmo? O ¿realmente piensa que el niño será más inteligente por escuchar música clásica con dos años de edad?..
 Programamos sin conocer, sin análisis. Guiados por la falta de tiempo. O mejor, consumiendo el tiempo sin disfrutar lo que verdaderamente merece la pena: el tiempo de  nuestros hijos. Sin tomarnos el tiempo en observar, en el contacto para evitar el desastre: el desconocimiento de tu hij@.

¿Vivimos a contrareloj con nuestro hijos/as? ¿Es nuestra vida como la del conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas? -Acelerada, impaciente, al trote, al galope.-:"¡Pronto! ¡Pronto! Qué llegamos tarde!.."
¿En qué se puede convertir nuestras vidas? Para contestar a esta pregunta, un pequeño extracto, -de uno de mis libros de infancia, MOMO-, del capítulo: "los hombres grises: ahorradores de tiempo."
"...Los ahorradores de tiempo viven mejor. Los ahorradores de tiempo son dueños del futuro. Cambia tu vida: ahorra tiempo.
El tiempo es precioso-no lo pierdas. El tiempo es oro-ahórralo.
...al norte de la ciudad se extendían ya inmensos barrios nuevos. Se alzaban allí, en filas interminables, las casas de vecindad de muchos pisos, que se parecían entre sí como un huevo a otro. Y como todas las casas eran iguales, también las calles eran iguales. Y estas calles monótonas crecían  crecían y se extendían hasta el horizonte: un desierto de monotonía. Del mismo modo discurría la vida de los hombres que vivían en ellas: derechas hasta el horizonte. Porque aquí, todo estaba calculado y planificado con exactitud, cada centímetro y cada instante.
Nadie se daba cuenta de que, al ahorrar tiempo, en realidad ahorraba otra cosa. Nadie quería darse cuenta de que su vida se volvía cada vez más pobre, más monótona y más fría.
Los que lo sentían con claridad eran los niños, pues para ellos nadie tenía tiempo. 
Pero el tiempo es vida, y la vida reside en el corazón. Y cuanto más ahorraba de esto la gente, menos tenía." (Momo. Michael Ende. Primera edición 1978.)

martes, 4 de octubre de 2011

Yes we can

La verdad, no sabía que para la celebración de los cumpleaños se necesitaba tal despliegue de medios. Incluso, he descubierto que existe un "protocolo", no oficial, a seguir por los padres y madres como si del diseño de un proyecto de investigación se tratara. La planificación de evento se organiza por fases, y en mi caso, con tres días de celebración. Vamos, se asemeja más a los preparativos de una boda real,-aunque los nuestros más sandungueros-, que a una simple fiesta de cumpleaños.
Fase preliminar: ¿A quién invitamos, Bruno?
Averiguar. Ese era nuestro objetivo. Sacar información, "veraz", a Bruno sobre qué niñ@s eran con los que más  juega en la guardería y con los que quería compartir su festín. Queríamos algo que no fuera ni tan multitudinario como la celebración de una "comunión gitana inglesa", -que hay que verlas para creer todo el despliegue que llevan a cabo para recibir la "hostia" (eucaristía)...bueno, eso es otra historia-, pero si, que al menos Bruno no quedara huérfano en su segundo cumpleaños. Por lo que consideramos que 10 sería una cifra estupenda. Al final, casi vamos al parque para hacer un casting de niños que quisieran acudir al cumple, pues finalmente, confirmaron 5 entre los cuales, dos eran nuestros sobrinos¡Qué lastima!
Seguimos nuestra investigación sobre, ¿quién forma la "pandi" de Bruno? Nuestras pesquisas sobre dicha información tenían un largo recorrido. Hay que retrotraerse a este verano. Si, señores y señoras esto es un trabajo de mucho tiempo, insistencia y mucha, mucha repetición. Hasta la saciedad...y más. Creo, que sin exagerar, un día si y otro...también, la pregunta era: "Bruno, ¿y con quién juegas más en el cole?" Mi dulce de leche, demostró ser fiel y leal a sus incipientes relaciones de amistad. El único nombre al que hacía referencia siempre, en todo momento; del que nos contaba chascarrillos y travesuras era, de su amigo Joel. "Mami. Joel, dice Juno... Con Joel, jugo a la pelota...Joel esto...Joel lo otro...etc,." Así que a uno ya lo teníamos seguro. Pero, ¿y el resto? Pasaron los días y fueron apareciendo más nombres: Sofía, Sofí, Saúl. Definitivamente, estos fueron los top four. Los "elegidos/as..."
A partir de aquí, la siguiente tarea: las tres "C": "Contactar, Comunicar para Convidar."¿Cómo hacerlo? -Esto de ser padres primerizos es lo que tiene: cada etapa nueva, en la vida de nuestro pequeño koala, nos parece un lío del copón. Y a mi personalmente, me crea bastante ansiedad-. Nuestra fuente, lógicamente, recurrir a las educadoras de la guardería. Y como siempre, la misión me tocó a mí. Una vez que mi cachorro entra en el corralito con el resto de los gorriones, me dirijo a una de las educadoras para cumplir con mi deber: descubrir como realizar el llamamiento a la convocatoria cumpleañera. "Normalmente, se hacen invitaciones. Las traes y se las ponemos a los padres en la mochila de los niños/as. Y ya ellos/as se ponen en contacto contigo." Genial. Me puse manos a la obra y al día siguiente les llevé las invitaciones; al parecer demasiado pronto...
¿Dónde celebrar el evento? 
Guiándonos de la experiencia de la hermana de mi queridísimo, la falta de espacio en casa y siendo conscientes que Bruno, y el resto de los/as pichones, se lo iban a pasar de MI-E-DO dando votes como auténticos/as marsupiales; decidimos celebrar el cumpleaños en un centro de ocio infantil. 
Llegamos al establecimiento. Bruno sale escopeteado hacia el parque de bolas. Mi queridísimo y yo mientras, informándonos del jaleo para la celebración de la efemérides de mi colibrí.
Con el folleto en la mano, en el que se explican todas las ofertas del parque infantil, iniciamos el interrogatorio. Bla, bla, bla...número de niñ@s, bebidas incluídas, tiempo de juego, precio...etc,.
Convencidos. Nos decidimos por un menú ignorando que la entrega de regalos la hace un oso llamado: "PIPO". O-O-O. Bruno tiene pánico a los osos. No hay más que verlo cuando ve el oso, GIGANTE, apostado a la entrada de la tienda Natura, que a más de un niño, y no tan niño, le ha dado un patatús. Así que vaticinando una crisis de pánico, qué posiblemente se viera superada al calor de mis brazos o por un bufido de mi queridísimo, al oso PiPo decidimos anular la oferta y contratar dos horas de saltos y juegos...
Una vez hecha la planificación del evento y apropiándonos de la archiconocida frase: "Yes we can" como mantra en este periplo de tres días dedicados, íntegramente a los festejos del segundo aniversario del nacimiento de mi garbancito, -el martes,  celebración del cumpleaños en casa, con la familia. El viernes, la fiesta en la guardería. Tuve que preparar, por primera vez, un bizcocho, -debió salir bueno, pues no he recibido ninguna circular en la que se me pida responsabilidades por intoxicación alimenticia-Y el sábado, la traca final de fin de fiesta: parque infantil de juegos con bolas, castillo hinchable, pinturas, saltos, tarta, regalos, primitos y amiguitos-, no me queda más que decir que a pesar del agotamiento, no me quejo. Para mí ha sido todo un festival de emoción, risas, ilusión y nervios el recuerdo del 27 de septiembre en el que la ilusión cumplió sus cuentas y del dolor se pasó a la caricia; a la mirada que despierta la inocencia del que estaba protegido en mi vientre tomando rumbo hacia la luz en la madrugada de un incipiente otoño lleno de amor...Son ya dos años. Dos años sumando vida y brindando AMOR INCONDICIONAL...Felicidades Mi canijo de "las foles."


miércoles, 14 de septiembre de 2011

No subestimarás a tu hijo...

Estando en la cocina el hijo con la madre, mientras ella cocinaba y el niño jugaba con la cacharrería como pinche de cocina, dice el padre: "Voy a bajar a la calle a fumar un cigarro." El hijo lleno de curiosidad, propia de su edad, pregunta a mamá: "¿Y papiiiiiiiiiii?" La madre, evitando contar la verdad del paradero del padre, le contesta: "¿Papá? Ha ido a tirar la basura."....(Silencio)..... "Nooooooo, mami. Papi fue ha fumaaaaaarrrrr." 

viernes, 2 de septiembre de 2011

Algo para recordar

Pues si. Llegó el final de las vacaciones. Y casi sin darnos cuenta, el ocaso del verano. Como balance de este venturoso y afortunado asueto vacacional, las expectativas que llevábamos en la maleta, -leer un poco, hacer algo de ejercicio, ver a los amigos, ir a la playa con la familia, descansar y tapeo con cervecita-, con el paso de los días se iba mermando, y te conformas con ir a desayunar por las mañanas, ver a la familia, salir un par de veces con unos amigos, pasar un día en la playa con la familia al mas puro estilo, España cañí, y por las tardes cumplir con el rito de cervecita y tapa para pasar "la caló" pegajosa e insoportable del agosto granaíno. Pero como compensación y para sorpresa de todos, nuestro pequeño sugus de fresa, ha disfrutado con sus abuelos; se ha portado como un campeón cuando nos hemos ido de tapeo por Graná: por cierto, le encantan las tapas; ha jugado al fútbol con el balón de la "selesión" que le compró Tata; ha perfeccionado sus carreritas, estilo lagarto del National Geographic; se ha bañado, comido plastilina, peleado por derechos de propiedad y dado millones de besos a su primo Hermes; ha repetido, hasta la saciedad, los nombres de cada una de las personas que ha conocido: Tite Jose, Juan Pablo, Tita Loli, Tite Juan, Tite Paco, "Fransis", Rosario, más conocida como "Rosairo", Jose Manuel, Iván, Selene- según Bruno, "Cuchi Selena", Tao -el perrito de "Selena"-, Yulia: la niña que enseñó a mi pequeño Willy Fog ha maullar, Juan y Lola: dos hermanos encantadores que jugaron en el tobogán con mi trotacalles, Álvaro y Lucía: ambos hermanos y que llamaban a Bruno: "el niño pequeño que habla mucho", Teo, Olmo: niño al que Bruno llamaba "Elmo", y que por más que se lo repetía la madre: "Olmo. Oooolmo", Bruno, -no sé si con intención de vacilar o desafiar-, invariablemente machacaba a la madre con el nombre dado a confusión, "Elmo", no sólo por él, sino que seguramente por el resto de los retacos del parque. Finalmente la mujer, agotada, derrotada y resignada, se marchó sin decir adiós. Javi, con el que disfrutó montado en hombros, sobre 1.92 cm de altura, de las mejores vistas, -experiencia que tuvo como resultado "vomitona cascada de manantial"-, Maria Ángeles, Inés la dulce. "Guapa Inés", como le decía Bruno. A la que se comía a besos y a la que le pedía "cariñitos". Joaquín, María, Maruja, de la que repetía:"Bruno presioso"; los desayunos en Granada pidiendo la tostada de tomate y el descafeinado de máquina; ha pedir al camarero una tónica; cantando con el abuelito Antonio Bob esponja, o "Pobre esponja"; en la piscina con Tata, que lo dejaba tirarse de la escalera- daba la sensación que se estaba lanzando desde un trampolín de 7 u 8 m de altura, por la  emoción que le daba al momento; ha decir su edad:"dos años", y el mes en que los cumple: "en Septiembre"...etc,. 
Y todo eso sin separarnos del él. Disfrutando de cada momento. Así que descansar, lo que se dice descansar precisamente no es lo que hemos hecho. Pero supongo que esto es lo que nos queda de este verano; algo para recordar : que mi pequeño trotamundos se hace grande.

sábado, 27 de agosto de 2011

Por mi nieto: Ma-to

Una de las cosas que he observado en estas vacaciones es como los abuelos de Bruno, mis padres, han estado bajo una especie de hechizo bobalicón con las garambainas y pamplinas del benjamín. Ser abuelo/a, ¿realmente afecta al sentido común? O, ¿ al darles la opción de la inmortalidad en la memoria de sus nietos/as justifica hacer de cuidadores, compañeros de juegos, contadores de historias, transmisor de valores, el pino con la orejas? De todo ello he sido testigo estas vacaciones. 
Pero en esta experiencia de ser abuelo/a también hay diferencias, tipologías, competencias en las relaciones con otros abuelos: en esta nueva historia lo he observado. Y he diferenciado cinco tipos, en particular de abuelas:
1. Abuela agradable: muy escasas, menos mal, las detesto. Son extremadamente simpáticas, hasta el aburrimiento.
2. Abuela coñazo: no para, no para, no para de controlar y de saber todo, todo, pero, todo, todo.
3. Abuela historietas: se caracteriza porque siempre cuenta la misma historia un millón de veces. O también se las conoce por inventarse palabras como cuchibamba (refiriéndose a corchopan).
En cuarto lugar está la que catalogo como "Abuelatus". Se trata de una abuela omnipotente. Un ser mutante descendiente directo de Espartacus, Chuck Norris y Don Vito Corleone. Que bajo ningún concepto admiten que sus nietos/as sean inferiores a los de los demás, a pesar de que el niño sea un "Tronco", el angelito. Y no digo ya, críticas, burlas o mofas. La abuelatus orgullosa y llena de vanidad, incapaz de admitir una derrota frente al gran pater o mater, con un empeño propio de cultura nipona, no cejará, en el caso de sufrir alguno de estos hechos, hasta que sus nietos no salgan airosos y triunfadores frente a los demás abuelos con los que comparten anécdotas de sus nietos.
La quinta y última categoría es la de: "Abuela Ministra del Interior". Son aquellas abuelas que suelen tener una relación más estrecha e íntima y que incluso actúan como madres sustitutas. Son mujeres activas y están demasiado involucradas emocionalmente. Abuelas que organizan, planifican y gestionan la vida de sus nietos; normalmente por delegación deliberada de sus padres. Con esta descripción ya se pueden hacer una idea de que cuando se trata de compartir anécdotas con otros abuelos, sus nietos siempre serán los precoces y desarrollados antes de lo acostumbrado; los más espabilados; los más parlanchines...etc,. Y la verdad, no sé si esto esconde algún tipo de frustración en la crianza de los que ahora son padres y antes fueron hijos/as.
Estando en el parque, mi madre, coincidió con una vecina que también estaba acompañada por sus nietos. Los nietos de 8 y 4 años respectivamente según mi madre son dos "siesos repelentes" y con menos arte y gracia que Maxim Huerta(no he visto hombre con menos gracias que él). Compartiendo un tinto de verano, unas tapas, chuches y juegos con los niños, mi madre se percata de que el pañal de Bruno está bastante cargado de pis y que va siendo hora de cambiarlo. "Uy. Voy a cambiarle el pañal al niño. ¡Que mira! Casi lo va arrastrando". Dirigiéndose mi madre a la otra abuela. De estas, salta la abuela    con tono altanero: "Ah, ¿pero es que todavía no hace pipí sólo?" Mi madre, rápida, llena de coraje le salta sin pensarlo: "¡Qué dices! Hasta que no cumpla los dos años no empiezan con el tema del pipi." La otra interlocutora, sin ningún tipo de prudencia, es más, con un tono bastante chulesco dice: "Ah, pues mi niño el mayor antes de los dos años ya hacía el solo pipi."A mi madre ya se le estaban inflando las narices y la señora le estaba tocando los bemoles. Sin pensarlo dos veces, y con voz castiza le manifiesta: "Pues Bruno no hace pipí solo porque tampoco lo han puesto sus padres que sino, seguro que ya lo haría."
Cuando mi madre me contó el final de la anécdota, noté cierto aire picajoso aunque con remate victorioso sobre la historieta del aprendizaje, precoz, o no, de la micción de los nietos. Pero aún faltaba algo más a esta crónica entre yayas: "Pues no sé porque me dijo esa mentira. A su nieto, que lo conozco desde pequeño, no tenía los dos años y yo lo he visto con pañal. Ha sido envidia, de ver que Bruno es más parlachin y más simpático que los desabridos de sus nietos."
Está claro, las abuelas cuando intentan explicar como quieren a los/as nietas no saben como hacerlo. Al menos mi madre no. Ella lo ilustra con esta frase: "No sé. Querer a un nieto/a es algo muy especial. Es diferente." Esa incapacidad para explicar el afecto y el amor, se responde y se descubre con este tipo de acciones: relatos que no deja lugar a dudas de su condición de madre y de defender lo suyo a cuchillo.
Los nietos, en definitiva, siento, y no creo equivocarme, que son una fuente de renovación biológica, de continuidad vital de autorealización emocional que les posibilita ser fuente de experiencia. Así lo he sentido este verano. Y espero que así lo sienta mi canijo.
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