viernes, 2 de septiembre de 2011

Algo para recordar

Pues si. Llegó el final de las vacaciones. Y casi sin darnos cuenta, el ocaso del verano. Como balance de este venturoso y afortunado asueto vacacional, las expectativas que llevábamos en la maleta, -leer un poco, hacer algo de ejercicio, ver a los amigos, ir a la playa con la familia, descansar y tapeo con cervecita-, con el paso de los días se iba mermando, y te conformas con ir a desayunar por las mañanas, ver a la familia, salir un par de veces con unos amigos, pasar un día en la playa con la familia al mas puro estilo, España cañí, y por las tardes cumplir con el rito de cervecita y tapa para pasar "la caló" pegajosa e insoportable del agosto granaíno. Pero como compensación y para sorpresa de todos, nuestro pequeño sugus de fresa, ha disfrutado con sus abuelos; se ha portado como un campeón cuando nos hemos ido de tapeo por Graná: por cierto, le encantan las tapas; ha jugado al fútbol con el balón de la "selesión" que le compró Tata; ha perfeccionado sus carreritas, estilo lagarto del National Geographic; se ha bañado, comido plastilina, peleado por derechos de propiedad y dado millones de besos a su primo Hermes; ha repetido, hasta la saciedad, los nombres de cada una de las personas que ha conocido: Tite Jose, Juan Pablo, Tita Loli, Tite Juan, Tite Paco, "Fransis", Rosario, más conocida como "Rosairo", Jose Manuel, Iván, Selene- según Bruno, "Cuchi Selena", Tao -el perrito de "Selena"-, Yulia: la niña que enseñó a mi pequeño Willy Fog ha maullar, Juan y Lola: dos hermanos encantadores que jugaron en el tobogán con mi trotacalles, Álvaro y Lucía: ambos hermanos y que llamaban a Bruno: "el niño pequeño que habla mucho", Teo, Olmo: niño al que Bruno llamaba "Elmo", y que por más que se lo repetía la madre: "Olmo. Oooolmo", Bruno, -no sé si con intención de vacilar o desafiar-, invariablemente machacaba a la madre con el nombre dado a confusión, "Elmo", no sólo por él, sino que seguramente por el resto de los retacos del parque. Finalmente la mujer, agotada, derrotada y resignada, se marchó sin decir adiós. Javi, con el que disfrutó montado en hombros, sobre 1.92 cm de altura, de las mejores vistas, -experiencia que tuvo como resultado "vomitona cascada de manantial"-, Maria Ángeles, Inés la dulce. "Guapa Inés", como le decía Bruno. A la que se comía a besos y a la que le pedía "cariñitos". Joaquín, María, Maruja, de la que repetía:"Bruno presioso"; los desayunos en Granada pidiendo la tostada de tomate y el descafeinado de máquina; ha pedir al camarero una tónica; cantando con el abuelito Antonio Bob esponja, o "Pobre esponja"; en la piscina con Tata, que lo dejaba tirarse de la escalera- daba la sensación que se estaba lanzando desde un trampolín de 7 u 8 m de altura, por la  emoción que le daba al momento; ha decir su edad:"dos años", y el mes en que los cumple: "en Septiembre"...etc,. 
Y todo eso sin separarnos del él. Disfrutando de cada momento. Así que descansar, lo que se dice descansar precisamente no es lo que hemos hecho. Pero supongo que esto es lo que nos queda de este verano; algo para recordar : que mi pequeño trotamundos se hace grande.

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