martes, 4 de octubre de 2011

Yes we can

La verdad, no sabía que para la celebración de los cumpleaños se necesitaba tal despliegue de medios. Incluso, he descubierto que existe un "protocolo", no oficial, a seguir por los padres y madres como si del diseño de un proyecto de investigación se tratara. La planificación de evento se organiza por fases, y en mi caso, con tres días de celebración. Vamos, se asemeja más a los preparativos de una boda real,-aunque los nuestros más sandungueros-, que a una simple fiesta de cumpleaños.
Fase preliminar: ¿A quién invitamos, Bruno?
Averiguar. Ese era nuestro objetivo. Sacar información, "veraz", a Bruno sobre qué niñ@s eran con los que más  juega en la guardería y con los que quería compartir su festín. Queríamos algo que no fuera ni tan multitudinario como la celebración de una "comunión gitana inglesa", -que hay que verlas para creer todo el despliegue que llevan a cabo para recibir la "hostia" (eucaristía)...bueno, eso es otra historia-, pero si, que al menos Bruno no quedara huérfano en su segundo cumpleaños. Por lo que consideramos que 10 sería una cifra estupenda. Al final, casi vamos al parque para hacer un casting de niños que quisieran acudir al cumple, pues finalmente, confirmaron 5 entre los cuales, dos eran nuestros sobrinos¡Qué lastima!
Seguimos nuestra investigación sobre, ¿quién forma la "pandi" de Bruno? Nuestras pesquisas sobre dicha información tenían un largo recorrido. Hay que retrotraerse a este verano. Si, señores y señoras esto es un trabajo de mucho tiempo, insistencia y mucha, mucha repetición. Hasta la saciedad...y más. Creo, que sin exagerar, un día si y otro...también, la pregunta era: "Bruno, ¿y con quién juegas más en el cole?" Mi dulce de leche, demostró ser fiel y leal a sus incipientes relaciones de amistad. El único nombre al que hacía referencia siempre, en todo momento; del que nos contaba chascarrillos y travesuras era, de su amigo Joel. "Mami. Joel, dice Juno... Con Joel, jugo a la pelota...Joel esto...Joel lo otro...etc,." Así que a uno ya lo teníamos seguro. Pero, ¿y el resto? Pasaron los días y fueron apareciendo más nombres: Sofía, Sofí, Saúl. Definitivamente, estos fueron los top four. Los "elegidos/as..."
A partir de aquí, la siguiente tarea: las tres "C": "Contactar, Comunicar para Convidar."¿Cómo hacerlo? -Esto de ser padres primerizos es lo que tiene: cada etapa nueva, en la vida de nuestro pequeño koala, nos parece un lío del copón. Y a mi personalmente, me crea bastante ansiedad-. Nuestra fuente, lógicamente, recurrir a las educadoras de la guardería. Y como siempre, la misión me tocó a mí. Una vez que mi cachorro entra en el corralito con el resto de los gorriones, me dirijo a una de las educadoras para cumplir con mi deber: descubrir como realizar el llamamiento a la convocatoria cumpleañera. "Normalmente, se hacen invitaciones. Las traes y se las ponemos a los padres en la mochila de los niños/as. Y ya ellos/as se ponen en contacto contigo." Genial. Me puse manos a la obra y al día siguiente les llevé las invitaciones; al parecer demasiado pronto...
¿Dónde celebrar el evento? 
Guiándonos de la experiencia de la hermana de mi queridísimo, la falta de espacio en casa y siendo conscientes que Bruno, y el resto de los/as pichones, se lo iban a pasar de MI-E-DO dando votes como auténticos/as marsupiales; decidimos celebrar el cumpleaños en un centro de ocio infantil. 
Llegamos al establecimiento. Bruno sale escopeteado hacia el parque de bolas. Mi queridísimo y yo mientras, informándonos del jaleo para la celebración de la efemérides de mi colibrí.
Con el folleto en la mano, en el que se explican todas las ofertas del parque infantil, iniciamos el interrogatorio. Bla, bla, bla...número de niñ@s, bebidas incluídas, tiempo de juego, precio...etc,.
Convencidos. Nos decidimos por un menú ignorando que la entrega de regalos la hace un oso llamado: "PIPO". O-O-O. Bruno tiene pánico a los osos. No hay más que verlo cuando ve el oso, GIGANTE, apostado a la entrada de la tienda Natura, que a más de un niño, y no tan niño, le ha dado un patatús. Así que vaticinando una crisis de pánico, qué posiblemente se viera superada al calor de mis brazos o por un bufido de mi queridísimo, al oso PiPo decidimos anular la oferta y contratar dos horas de saltos y juegos...
Una vez hecha la planificación del evento y apropiándonos de la archiconocida frase: "Yes we can" como mantra en este periplo de tres días dedicados, íntegramente a los festejos del segundo aniversario del nacimiento de mi garbancito, -el martes,  celebración del cumpleaños en casa, con la familia. El viernes, la fiesta en la guardería. Tuve que preparar, por primera vez, un bizcocho, -debió salir bueno, pues no he recibido ninguna circular en la que se me pida responsabilidades por intoxicación alimenticia-Y el sábado, la traca final de fin de fiesta: parque infantil de juegos con bolas, castillo hinchable, pinturas, saltos, tarta, regalos, primitos y amiguitos-, no me queda más que decir que a pesar del agotamiento, no me quejo. Para mí ha sido todo un festival de emoción, risas, ilusión y nervios el recuerdo del 27 de septiembre en el que la ilusión cumplió sus cuentas y del dolor se pasó a la caricia; a la mirada que despierta la inocencia del que estaba protegido en mi vientre tomando rumbo hacia la luz en la madrugada de un incipiente otoño lleno de amor...Son ya dos años. Dos años sumando vida y brindando AMOR INCONDICIONAL...Felicidades Mi canijo de "las foles."


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