viernes, 11 de noviembre de 2011

Ya me veo como el padre del artista...

No fue un espejismo. La imagen me dejó perpleja, pasmada. Y se describe tal que así.  Sentado en su sillita, con la mandíbula pegada a su pecho, la mirada hacia abajo, casi como un reflejo de adoración a un Tótem. Sosteniendo entre sus manos, como si de un emblema protector se tratara, el que hasta ahora es, ha sido y será-creo que por mucho tiempo- el juguete favorito y el tesoro más preciado para mi aprendiz de "Gollum": LA PELOTA, BALÓN O ESFÉRICO. He de ir familiarizándome con la jerga futbolística pues parece que el niño apunta maneras. O eso es lo que dice MI QUERIDÍSIMO; el padre del artista.
Este objeto, de origen chino, ¡como no! Ha resultado ser el bálsamo de mi BG3. Me explico: B( Bruno); G (Gálvez) le daré la alegría al padre por "dejarle" utilizar su apellido para la futura estrella del fútbol y próspera marca de merchandising; y 3, -porque algo me tendré que llevar yo- en la futura camiseta- sea del Madrid o Barça-, botas, calcetines, joyas, tatuajes- al más puro estilo Beckan-, que exhiba, mostrará el número 3 en honor a su madre; la que escribe.   
¿Porqué cuento todo esto? Resulta que el otro día, en nuestro habitual y rutinario paseo de la tarde, decidimos subir a La Laguna pues acompañaba el tiempo, oportunidad que no se debe desaprovechar pues son pocas, la verdad. 
Como si de una rutina se tratara, BG3 nos "obliga" a hacer una parada, por decreto, en una plaza a la que el llama: "el banco". Lógicamente porque está llena de ellos. La plaza es una de nuestras favoritas; por espacio, porque no tiene peligro de tráfico y porque está rodeada de comercios y terrazas para tomarte algo mientras nuestro intrépido e impaciente futbolista le pega "PA-TA-DO-NES" al balón. 
Obedeciendo ordenes, nos sentamos. Dos minutos, creo que permanecí inmóvil observando como Bruno jugaba, más abstraída y pendiente de otras cosas que de mirar la peripecias y mañas de mi cachorro. Así que ni corta, ni perezosa decido ahuecar el ala dejando a mi gamonito y a mi queridísimo disfrutando de unos pases.
De regreso, la escena era la misma que cuando me..... ¿escaqueé? Padre e hijo dando balonazos a trote y moche. ¡De repente! El padre para el juego y se acerca a mi. En principio pensé que era para reprobar mi tardanza, pero no, la emoción de lo ocurrido le restaba importancia a mi huída. "Jo. Si vieras. Bruno le pegó tan fuerte a la pelota que la metió en un comercio. Y ¿ a qué no sabes que me dijo el que salió a darme el balón?" "No". Le contesté. "¡Qué de dónde había salido este niño! Que con la edad que tiene no veas la fuerza, la visión espacial y el control del balón. ¡Seguro que va pá futbolista! ¿Ves, cómo no son cosas mías? Ya son dos, las personas que me lo han dicho..."
 Ya veo a mi queridísimo como el padre del artista.  Al igual que la madre de Tamara; la Pantoja; la Jurado...o cualquier otra folklórica.
Mientras yo, al igual que curro; y padre e hijo se preguntarán: ¿Y mamá? ¿dónde estará?.... 

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