Estando en la cocina el hijo con la madre, mientras ella cocinaba y el niño jugaba con la cacharrería como pinche de cocina, dice el padre: "Voy a bajar a la calle a fumar un cigarro." El hijo lleno de curiosidad, propia de su edad, pregunta a mamá: "¿Y papiiiiiiiiiii?" La madre, evitando contar la verdad del paradero del padre, le contesta: "¿Papá? Ha ido a tirar la basura."....(Silencio)..... "Nooooooo, mami. Papi fue ha fumaaaaaarrrrr."
miércoles, 14 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
Algo para recordar
Pues si. Llegó el final de las vacaciones. Y casi sin darnos cuenta, el ocaso del verano. Como balance de este venturoso y afortunado asueto vacacional, las expectativas que llevábamos en la maleta, -leer un poco, hacer algo de ejercicio, ver a los amigos, ir a la playa con la familia, descansar y tapeo con cervecita-, con el paso de los días se iba mermando, y te conformas con ir a desayunar por las mañanas, ver a la familia, salir un par de veces con unos amigos, pasar un día en la playa con la familia al mas puro estilo, España cañí, y por las tardes cumplir con el rito de cervecita y tapa para pasar "la caló" pegajosa e insoportable del agosto granaíno. Pero como compensación y para sorpresa de todos, nuestro pequeño sugus de fresa, ha disfrutado con sus abuelos; se ha portado como un campeón cuando nos hemos ido de tapeo por Graná: por cierto, le encantan las tapas; ha jugado al fútbol con el balón de la "selesión" que le compró Tata; ha perfeccionado sus carreritas, estilo lagarto del National Geographic; se ha bañado, comido plastilina, peleado por derechos de propiedad y dado millones de besos a su primo Hermes; ha repetido, hasta la saciedad, los nombres de cada una de las personas que ha conocido: Tite Jose, Juan Pablo, Tita Loli, Tite Juan, Tite Paco, "Fransis", Rosario, más conocida como "Rosairo", Jose Manuel, Iván, Selene- según Bruno, "Cuchi Selena", Tao -el perrito de "Selena"-, Yulia: la niña que enseñó a mi pequeño Willy Fog ha maullar, Juan y Lola: dos hermanos encantadores que jugaron en el tobogán con mi trotacalles, Álvaro y Lucía: ambos hermanos y que llamaban a Bruno: "el niño pequeño que habla mucho", Teo, Olmo: niño al que Bruno llamaba "Elmo", y que por más que se lo repetía la madre: "Olmo. Oooolmo", Bruno, -no sé si con intención de vacilar o desafiar-, invariablemente machacaba a la madre con el nombre dado a confusión, "Elmo", no sólo por él, sino que seguramente por el resto de los retacos del parque. Finalmente la mujer, agotada, derrotada y resignada, se marchó sin decir adiós. Javi, con el que disfrutó montado en hombros, sobre 1.92 cm de altura, de las mejores vistas, -experiencia que tuvo como resultado "vomitona cascada de manantial"-, Maria Ángeles, Inés la dulce. "Guapa Inés", como le decía Bruno. A la que se comía a besos y a la que le pedía "cariñitos". Joaquín, María, Maruja, de la que repetía:"Bruno presioso"; los desayunos en Granada pidiendo la tostada de tomate y el descafeinado de máquina; ha pedir al camarero una tónica; cantando con el abuelito Antonio Bob esponja, o "Pobre esponja"; en la piscina con Tata, que lo dejaba tirarse de la escalera- daba la sensación que se estaba lanzando desde un trampolín de 7 u 8 m de altura, por la emoción que le daba al momento; ha decir su edad:"dos años", y el mes en que los cumple: "en Septiembre"...etc,.
Y todo eso sin separarnos del él. Disfrutando de cada momento. Así que descansar, lo que se dice descansar precisamente no es lo que hemos hecho. Pero supongo que esto es lo que nos queda de este verano; algo para recordar : que mi pequeño trotamundos se hace grande.
sábado, 27 de agosto de 2011
Por mi nieto: Ma-to
Una de las cosas que he observado en estas vacaciones es como los abuelos de Bruno, mis padres, han estado bajo una especie de hechizo bobalicón con las garambainas y pamplinas del benjamín. Ser abuelo/a, ¿realmente afecta al sentido común? O, ¿ al darles la opción de la inmortalidad en la memoria de sus nietos/as justifica hacer de cuidadores, compañeros de juegos, contadores de historias, transmisor de valores, el pino con la orejas? De todo ello he sido testigo estas vacaciones.
Pero en esta experiencia de ser abuelo/a también hay diferencias, tipologías, competencias en las relaciones con otros abuelos: en esta nueva historia lo he observado. Y he diferenciado cinco tipos, en particular de abuelas:
1. Abuela agradable: muy escasas, menos mal, las detesto. Son extremadamente simpáticas, hasta el aburrimiento.
2. Abuela coñazo: no para, no para, no para de controlar y de saber todo, todo, pero, todo, todo.
3. Abuela historietas: se caracteriza porque siempre cuenta la misma historia un millón de veces. O también se las conoce por inventarse palabras como cuchibamba (refiriéndose a corchopan).
En cuarto lugar está la que catalogo como "Abuelatus". Se trata de una abuela omnipotente. Un ser mutante descendiente directo de Espartacus, Chuck Norris y Don Vito Corleone. Que bajo ningún concepto admiten que sus nietos/as sean inferiores a los de los demás, a pesar de que el niño sea un "Tronco", el angelito. Y no digo ya, críticas, burlas o mofas. La abuelatus orgullosa y llena de vanidad, incapaz de admitir una derrota frente al gran pater o mater, con un empeño propio de cultura nipona, no cejará, en el caso de sufrir alguno de estos hechos, hasta que sus nietos no salgan airosos y triunfadores frente a los demás abuelos con los que comparten anécdotas de sus nietos.
En cuarto lugar está la que catalogo como "Abuelatus". Se trata de una abuela omnipotente. Un ser mutante descendiente directo de Espartacus, Chuck Norris y Don Vito Corleone. Que bajo ningún concepto admiten que sus nietos/as sean inferiores a los de los demás, a pesar de que el niño sea un "Tronco", el angelito. Y no digo ya, críticas, burlas o mofas. La abuelatus orgullosa y llena de vanidad, incapaz de admitir una derrota frente al gran pater o mater, con un empeño propio de cultura nipona, no cejará, en el caso de sufrir alguno de estos hechos, hasta que sus nietos no salgan airosos y triunfadores frente a los demás abuelos con los que comparten anécdotas de sus nietos.
La quinta y última categoría es la de: "Abuela Ministra del Interior". Son aquellas abuelas que suelen tener una relación más estrecha e íntima y que incluso actúan como madres sustitutas. Son mujeres activas y están demasiado involucradas emocionalmente. Abuelas que organizan, planifican y gestionan la vida de sus nietos; normalmente por delegación deliberada de sus padres. Con esta descripción ya se pueden hacer una idea de que cuando se trata de compartir anécdotas con otros abuelos, sus nietos siempre serán los precoces y desarrollados antes de lo acostumbrado; los más espabilados; los más parlanchines...etc,. Y la verdad, no sé si esto esconde algún tipo de frustración en la crianza de los que ahora son padres y antes fueron hijos/as.
Estando en el parque, mi madre, coincidió con una vecina que también estaba acompañada por sus nietos. Los nietos de 8 y 4 años respectivamente según mi madre son dos "siesos repelentes" y con menos arte y gracia que Maxim Huerta(no he visto hombre con menos gracias que él). Compartiendo un tinto de verano, unas tapas, chuches y juegos con los niños, mi madre se percata de que el pañal de Bruno está bastante cargado de pis y que va siendo hora de cambiarlo. "Uy. Voy a cambiarle el pañal al niño. ¡Que mira! Casi lo va arrastrando". Dirigiéndose mi madre a la otra abuela. De estas, salta la abuela con tono altanero: "Ah, ¿pero es que todavía no hace pipí sólo?" Mi madre, rápida, llena de coraje le salta sin pensarlo: "¡Qué dices! Hasta que no cumpla los dos años no empiezan con el tema del pipi." La otra interlocutora, sin ningún tipo de prudencia, es más, con un tono bastante chulesco dice: "Ah, pues mi niño el mayor antes de los dos años ya hacía el solo pipi."A mi madre ya se le estaban inflando las narices y la señora le estaba tocando los bemoles. Sin pensarlo dos veces, y con voz castiza le manifiesta: "Pues Bruno no hace pipí solo porque tampoco lo han puesto sus padres que sino, seguro que ya lo haría."
Cuando mi madre me contó el final de la anécdota, noté cierto aire picajoso aunque con remate victorioso sobre la historieta del aprendizaje, precoz, o no, de la micción de los nietos. Pero aún faltaba algo más a esta crónica entre yayas: "Pues no sé porque me dijo esa mentira. A su nieto, que lo conozco desde pequeño, no tenía los dos años y yo lo he visto con pañal. Ha sido envidia, de ver que Bruno es más parlachin y más simpático que los desabridos de sus nietos."
Está claro, las abuelas cuando intentan explicar como quieren a los/as nietas no saben como hacerlo. Al menos mi madre no. Ella lo ilustra con esta frase: "No sé. Querer a un nieto/a es algo muy especial. Es diferente." Esa incapacidad para explicar el afecto y el amor, se responde y se descubre con este tipo de acciones: relatos que no deja lugar a dudas de su condición de madre y de defender lo suyo a cuchillo.
Estando en el parque, mi madre, coincidió con una vecina que también estaba acompañada por sus nietos. Los nietos de 8 y 4 años respectivamente según mi madre son dos "siesos repelentes" y con menos arte y gracia que Maxim Huerta(no he visto hombre con menos gracias que él). Compartiendo un tinto de verano, unas tapas, chuches y juegos con los niños, mi madre se percata de que el pañal de Bruno está bastante cargado de pis y que va siendo hora de cambiarlo. "Uy. Voy a cambiarle el pañal al niño. ¡Que mira! Casi lo va arrastrando". Dirigiéndose mi madre a la otra abuela. De estas, salta la abuela con tono altanero: "Ah, ¿pero es que todavía no hace pipí sólo?" Mi madre, rápida, llena de coraje le salta sin pensarlo: "¡Qué dices! Hasta que no cumpla los dos años no empiezan con el tema del pipi." La otra interlocutora, sin ningún tipo de prudencia, es más, con un tono bastante chulesco dice: "Ah, pues mi niño el mayor antes de los dos años ya hacía el solo pipi."A mi madre ya se le estaban inflando las narices y la señora le estaba tocando los bemoles. Sin pensarlo dos veces, y con voz castiza le manifiesta: "Pues Bruno no hace pipí solo porque tampoco lo han puesto sus padres que sino, seguro que ya lo haría."
Cuando mi madre me contó el final de la anécdota, noté cierto aire picajoso aunque con remate victorioso sobre la historieta del aprendizaje, precoz, o no, de la micción de los nietos. Pero aún faltaba algo más a esta crónica entre yayas: "Pues no sé porque me dijo esa mentira. A su nieto, que lo conozco desde pequeño, no tenía los dos años y yo lo he visto con pañal. Ha sido envidia, de ver que Bruno es más parlachin y más simpático que los desabridos de sus nietos."
Está claro, las abuelas cuando intentan explicar como quieren a los/as nietas no saben como hacerlo. Al menos mi madre no. Ella lo ilustra con esta frase: "No sé. Querer a un nieto/a es algo muy especial. Es diferente." Esa incapacidad para explicar el afecto y el amor, se responde y se descubre con este tipo de acciones: relatos que no deja lugar a dudas de su condición de madre y de defender lo suyo a cuchillo.
Los nietos, en definitiva, siento, y no creo equivocarme, que son una fuente de renovación biológica, de continuidad vital de autorealización emocional que les posibilita ser fuente de experiencia. Así lo he sentido este verano. Y espero que así lo sienta mi canijo.
lunes, 22 de agosto de 2011
felices vacaciones II
..."El viajar es un placer, que nos suele suceder. En el auto de papá nos iremos a viajar. Vamos de paseo pipipi en un auto feo pipipi pero no me importa pipipi porque llevo torta pipipi"...
Así, con la banda sonora de los payasos de la tele, y en concreto con la tonadilla "en el auto de papá", se desarrolló la segunda parte de este periplo vacacional hasta mi tierra mora.
Felices, contentos, satisfechos por el viaje tan estupendo que tuvimos, recogemos nuestro equipaje y nos dirigimos al mostrador de alquiler de coches. Siempre me ha cabreado mucho, una vez cerrado el contrato del coche, las explicaciones que te "lanzan"para encontrar el vehículo: "Salga del aeropuerto. Verá un pequeño montículo. Siga hacia delante. Luego gire a la derecha. Verá a una persona de nuestra agencia que le entregará la sillita para el bebé y que le indicará donde se encuentra el vehículo." Vale. Hasta aquí, todo bien. Bueno, no. Nada más salir del aeropuerto, equivocación. Teniendo el montículo justo delante de nuestras narices, lógicamente, al igual que cualquier mortal, en vez de ir por la derecha, que justo es donde estaba el badén, no sé porqué razón, o si tiene algo que ver con alguna ley física, nuestra tendencia es la de dirigirnos hacia la izquierda. Gracias que el trayecto no fue mucho, pero bastó para que comenzara el desbarajuste dentro del parking del aeropuerto.
Rectificamos, al igual que los pilotos de carreras, y ya en la dirección correcta y con la instrucciones memorizadas, giramos a la derecha y efectivamente la trabajadora nos estaba esperando con la sillita de coche y con bastante prisa. Y las prisas no son buenas consejeras."Señorita, ¿nos podría indicar cómo llegar hasta el coche?"La sevillana nos dice: "Clarooo, zi. Uté, zale ahora de agquí y ¿ve donde etá la máquina pa pagar el coshe? Po zigue reto. Verá un pazo peatone. Zigue, zigue, zigue. Luego a la deresha. Verá donde etán tó lo coshe de la caza de alquilé. Po tuerce a la iquierda y allí eta." Contestación nuestra: "Estupendo. Nos ha quedado clarísimo. Gracias." Boquiabiertos, estupefactos. Como dos pasmarotes y sin saber como, nos dimos media vuelta para iniciar nuestra particular Odisea.
Con Bruno en brazos. Jose llevando el carrito, que resultó ser más un estorbo que un apaño y motivo para aumentar la ansiedad del momento,- el puñetero carrito no iba derecho ni "pa trás"-, mi Ulises casi se deja, las cervicales junto con la garganta, soltando improperios y blasfemias al amasijo de hierros con ruedas. Por fin, encontramos el coche: creo que jamás me había encomendado tanto a un santo como en esta ocasión.
Dispuesto el equipaje en el maletero; Bruno en su sillita; yo junto a él; y Jose conduciendo, partimos rumbo Granada. Ahora la prueba siguiente era: Salir del aeropuerto. Primer obstáculo: encontrar la indicación de salida. Cómo ya he comentado al principio, la tendencia fue la misma: ir en dirección contraria para salir al acceso de autopista. Esta vez los candidatos a recibir los insultos fueron: AENA, la empresa que gestiona el parking, Obras Públicas y si me apuras, hasta los mismísimos Payasos de la tele que se escuchaban de fondo haciendo las veces de censura sonora a cada blasfemia que se soltaba en el interior del coche.
Salimos y, segundo obstáculo: programar el GPS. El GPS se rie de mi queridísimo haciéndole dar vueltas sin parar en una rotonda, cual tiovivo; lanzándonos hacia una base militar en el culo de Sevilla. Hasta que, tras el correspondiente insulto al cacharro (¡Me cago en el puto chino que te fabricó!) y vuelta a restablecer la ruta; por fin nos vemos, sin saber cómo en la A92 hacia Granada "Tierra Soñada por mí".
Por fin, las vacaciones iban a comenzar. Por fin, la caló, las cervecitas y el tapeo. Por fin, la Operación "XXS" iba ha hacerse realidad: Xola, Xiringuito y Sol. Bienvenido querido verano!!!
Salimos y, segundo obstáculo: programar el GPS. El GPS se rie de mi queridísimo haciéndole dar vueltas sin parar en una rotonda, cual tiovivo; lanzándonos hacia una base militar en el culo de Sevilla. Hasta que, tras el correspondiente insulto al cacharro (¡Me cago en el puto chino que te fabricó!) y vuelta a restablecer la ruta; por fin nos vemos, sin saber cómo en la A92 hacia Granada "Tierra Soñada por mí".
Por fin, las vacaciones iban a comenzar. Por fin, la caló, las cervecitas y el tapeo. Por fin, la Operación "XXS" iba ha hacerse realidad: Xola, Xiringuito y Sol. Bienvenido querido verano!!!
sábado, 6 de agosto de 2011
Felices Vacaciones I
¡¡Felices vacaciones!! A pesar de que la intención es esta: disfrutar, no hacer nada, bañarse, cerveza, tapeo y olgazanear mucho, mucho. En este momento de nuestras vidas, y a esta altura de la película, parece que no nos hemos enterado de que la palabra, planificar: no forma parte de nuestra actual situación. De hecho, la noche antes de partir rumbo a mi tierra querida, Bruno nos sorprendía con un pico de fiebre y con una de sus, ya olvidadas, pero necesarias purgas de mocos, que nos hacían presagiar que el comienzo de unas maravillosas vacaciones estivales se verían truncadas por un virus entrometido y agua fiestas.
Las 5.30 de la mañana. La noche, prácticamente en vela. Suena el puñetero despertador. Remoloneando y pensando, al igual que hacía una amiga de infancia: "Que llegue la noche para poder dormir otra vez", (a esto se le llama vagancia extrema). Nos levantamos más zombies que, que. Hasta eso de las 6.30 no comenzamos a cruzar palabra mi queridísimo y una servidora. Aunque mi dulce "romeo" farfulló una palabra nada más verme:"¡Qué!" Mi contestación no se hizo esperar. Con la cara de un indio con las pinturas de guerra, le manifesté con una subida de hombros, que estaba echa una verdadera piltrafa y que a ver quien se metía ahora, 11horas de viaje ¡Cuanto significado tiene el lengua no verbal! ¡Y qué listo mi queridísimo que ni me rechistó!
Después de dar......una ciento cincuenta mil vueltas, motivadas por la falta de sueño. Y después de haber comprobado, otras....ciento cincuenta mil veces que no faltaba nada, siguiendo ordenes de cabo furrier Gálvez. Ponemos rumbo al aeropuerto Norte. Viento, no. Nublado, no. LO SIGUIENTE. El clima perfecto para coger un vuelo. La cara del oficial Gálvez era todo un poema. Y la mía: de nuevo recurría al lenguaje no verbal. Mueca con la boca, bufido y mano en la cabeza. Recurriendo a una de mis frases favoritas, -cuya autora provoca en mi un instinto asesino, debido a esa continua repetición de palabras y frases, DORA LA EXPLORADORA-, suelto la expresión trillada: "ÁLA. FIESTA TRÍO."
Pasado el percance climatológico. Llegamos al mostrador de facturación. "MALETAS". ¡¡Qué gran tema!! Desde el lunes llevaba preparando la dichosa maletetita, aunque de maletitia tenía más bien poco. Cada vez que mi queridísimo la veía expuesta en el cuarto de invitados, lo único que se le oía decir era: "Dios. ¿Y todo eso vamos a llevar? Mira que como nos pasemos del peso nos van a meter una clavada de mil pares." Mi respuesta, recurrir a la amenaza que siempre funciona con los hombres, en estos casos: "Eso se arregla fácil. Hazla tú."Fin del conflicto. No hay cosa que me de más coraje en esta vida, (bueno hay otra, llevar calcetines de color blanco con zapatos), que los aprendices de adivino o vaticinadores de tres al cuarto. Ahora, resulta que mi queridísimo se ha convertido en uno de ellos. Cómo decía, mostrador de facturación. Mostramos todos los documentos. Llega el momento de subir la maleta a la cinta. No se como decirlo. A ver. A José casi le da un colapso. Y a mí casi me fulmina con la mirada. La profecía de: "TE LO DIJE. ¿VES? TE LO DIJE, QUE ERA DEMASIADO EQUIPAJE", se iba a cumplir. 32 kilos de peso. La azafata de tierra nos dice que nos pasamos en un kilo. Que por normativa en prevención, los trabajadores nos pueden levantar más de 31 kilos. "!!No-me-jo-...-as!!" Pensé. José mientras, histérico. A punto de sufrir convulsiones. Me mira, cual inquisidor general para decirme: "¿Y ahora que hacemos? ¿eh? ¿qué hacemos?" No es por nada, pero mi pericia me avala y me precede al igual que Macgyver. "Abre la maleta. Saca los neceser." Dice el papá en apuros: "¿y dónde los metemos? Le contesto. "En mi bolso. Y en la mochila de Bruno."Ahora ya sabéis porqué las mujeres llevamos los bolsos tan exageradamente grandes, por si en el aeropuerto no te facturan la maleta y así poder cargar los neceser.
El vuelo se desarrolla sin contratiempos. En tierra ya, con todo el equipaje perfectamente dispuesto en el carrito nos dispusimos a emprender la segunda parte de nuestro viaje Sevilla-Granada en carretera...
Pasado el percance climatológico. Llegamos al mostrador de facturación. "MALETAS". ¡¡Qué gran tema!! Desde el lunes llevaba preparando la dichosa maletetita, aunque de maletitia tenía más bien poco. Cada vez que mi queridísimo la veía expuesta en el cuarto de invitados, lo único que se le oía decir era: "Dios. ¿Y todo eso vamos a llevar? Mira que como nos pasemos del peso nos van a meter una clavada de mil pares." Mi respuesta, recurrir a la amenaza que siempre funciona con los hombres, en estos casos: "Eso se arregla fácil. Hazla tú."Fin del conflicto. No hay cosa que me de más coraje en esta vida, (bueno hay otra, llevar calcetines de color blanco con zapatos), que los aprendices de adivino o vaticinadores de tres al cuarto. Ahora, resulta que mi queridísimo se ha convertido en uno de ellos. Cómo decía, mostrador de facturación. Mostramos todos los documentos. Llega el momento de subir la maleta a la cinta. No se como decirlo. A ver. A José casi le da un colapso. Y a mí casi me fulmina con la mirada. La profecía de: "TE LO DIJE. ¿VES? TE LO DIJE, QUE ERA DEMASIADO EQUIPAJE", se iba a cumplir. 32 kilos de peso. La azafata de tierra nos dice que nos pasamos en un kilo. Que por normativa en prevención, los trabajadores nos pueden levantar más de 31 kilos. "!!No-me-jo-...-as!!" Pensé. José mientras, histérico. A punto de sufrir convulsiones. Me mira, cual inquisidor general para decirme: "¿Y ahora que hacemos? ¿eh? ¿qué hacemos?" No es por nada, pero mi pericia me avala y me precede al igual que Macgyver. "Abre la maleta. Saca los neceser." Dice el papá en apuros: "¿y dónde los metemos? Le contesto. "En mi bolso. Y en la mochila de Bruno."Ahora ya sabéis porqué las mujeres llevamos los bolsos tan exageradamente grandes, por si en el aeropuerto no te facturan la maleta y así poder cargar los neceser.
El vuelo se desarrolla sin contratiempos. En tierra ya, con todo el equipaje perfectamente dispuesto en el carrito nos dispusimos a emprender la segunda parte de nuestro viaje Sevilla-Granada en carretera...
martes, 26 de julio de 2011
Carpe Diem
He de confesar, que lo que para muchos el inicio de la semana supone un sacrificio casi depresivo, para mi, es toda una liberación cuando dejo al churumbel en la guardería. Sé que a lo mejor por ello, no soy una madre perfecta. Qué decir esto quizás suponga renunciar, voluntariamente, a la entrada en el selecto club de las entregadas, pusilánimes y abnegadas mamás. Pero es la verdad. Liberada y llena de ideas para planificar el día; las 7 horas que pasa el canijo fuera, es como sufrir un espejismo en la llanura de un desierto: fugaz y efímero. Pero esta breve e intensa sensación de libertad me sorprende de nuevo para darme cuenta que a pesar de no recordar cuando fue la última vez que me tomé una tarde libre o, sencillamente, estar quince minutos sin hacer nada, absolutamente nada: Carpe diem, vive el momento, aprovecha el momento. De los 420 minutos de soledad marental, cada hora, cada segundo, cada minuto pienso en mi pequeño polluelo. Deseosa que llegue el minuto 419, para escuchar la voz gritona, puntiaguda y escandalosa de mi bebe que suena como eco reflejado a lo largo del pasillo que va desde el ascensor a la entrada de casa. La emoción de sentir la alegría y el alboroto de mi niño por el pasillo, no se puede igualar a nada: experimentarlo es indescriptible. Corro hacia la puerta a toda velocidad para abrirla y recibir, -al igual que si se tratara de un semidiós-, de cuclillas y con los brazos abiertos a mi pequeño Pavarotti. Y la imagen es insuperable. Sonrisa de oreja a oreja; abrazo fuerte, lleno de besos. El silencio taciturno, de la mañana, deja de ser afónico para dar paso al jaleo grandioso de mi parlanchín.Y pienso: Carpe Diem. No dejes que el presente se te escape de las manos; haz todo cuánto puedas para no perder el preciado instante de amar, de aprender, de ir más allá, de crecer como persona y de no dejar que la vida se te pase sin detenerte a reflexionar en lo que le da su verdadero significado: mi pequeño canijo de las "foles". ¿Será que el amor amorfa la identidad?
miércoles, 20 de julio de 2011
El cónclave del Parque. Pacto entre caballeros y otras reflexiones.
El parque que hay justo al lado de casa, bueno: la plaza con dos columpios, un caballito balancín y un amasijo de hierros, o aparato gimnástico, compuesto de dos grandes argollas de madera natural sujetas por dos correas de cuero y una barra fija. Resultan ser la composición lúdica que forma este "peculiar" "mini-mini-mini parque".
No hace falta ser muy avispado/a para darse cuenta que en este "parque/plaza", los conflictos de juego por competencias de espacio son, y serán evidentemente palpables, visibles e inevitables. Pese a ser conscientes de tal hecho, nos arriesgamos a pasar un rato para complacer la martilleante tozudez-evitando con ello una severa cefalea- de Bruno por montar en los columpios.
Compartiendo espacio con niños/as de 5 a 6 años en el parque, Bruno, a pesar de ser un enano al lado de gigantes, y sin mostrar el mayor atisbo de miedo, susto o congoja se interesaba por los juguetes y juegos de los próceres del parque pues les resultaban ser más novedosos e interesantes que los propios. Deambulando de acá para allá. Curioseando y explorando todo. Pero, jugar, lo que se dice jugar con sus iguales, con otros niños de su edad, nada de nada. Con lo cual, os podéis hacer una idea de como Bruno se estaba convirtiendo en un elemento perturbador difícil de ignorar para el desarrollo del juego del cónclave infantil.
De repente, como si se tratara de un equipo de jugadores de baloncesto: reunión para planificar estrategia de juego. Objetivo: despistar y sortear al enano entrometido. Reunidos, emulando a la mesa mítica de Camelot, con sus brazos dispuestos en el hombro del contrario y sus cabezas gachas cuchilleando sibilinamente, como atajar y resolver con inteligencia colectiva, la intromisión en sus juegos del pequeño invasor.
Finalizada la sesión extraordinaria del corrillo de nobles mortificados. El cabecilla del sarao, un moreno retaco de unos 6 años, fortachón, rechoncho, listillo y espabilado, se dispuso a manifestar las conclusiones y el fallo de la sentencia a la que habían llegado en la mini asamblea. Dando un paso adelante, gira su cabeza al lado derecho, localizando a Jose (padre de la criatura que iba a pasar a ser juzgada y condenada). "¡Señor!"Dice el morenito fortachón. "¿Si?" Contesta el Papá. -Mientras, yo, la madre del acusado, sigo la jugada desde la retaguardia. Impasible, perpleja, estupefacta, deseosa por saber cual sería el decretazo.- Continúa diciendo el regordete: "Verá. Querremos seguir jugando al fútbol. Pero como el parque es muy pequeño y el niño va por todos los lados. Lo que haremos será jugar con cuidado de no darle un pelotazo." El padre beligerante, y ansioso de socialización contesta: "Vale. No hay problema." Yo, no estando en absoluto de acuerdo con aquella propuesta, miré al padre con mirada asesina advirtiéndole que nada del pacto se iba a resolver con éxito pues cada niño/a tiene su tiempo para adquirir el sentido de colectividad, compromiso y ley distributiva. Sino al tiempo.
Efectivamente, al cabo de 5 minutos de juego Bruno iba a ser atropellado por el tsunami gordinflón pedante del parque. Lógicamente, el pacto entre caballeros lo rompí dando un soberano chillido. Conteniendo, eso si, cualquier tipo de blasfemia. "¡¡¡CUIDADO CON EL NIÑO!!!" Sin poder evitarlo, mi cabeza, al igual que Regan MacNeill (niña de la película "El Exorcista"), se volteó, dirigiendo mi mirada parricida hacia mi queridísimo, para soltarle: "Los niños/as, al igual que los políticos/as: NUNCA CUMPLEN SUS PROMESAS. Además, no entiendo el empeño por querer interactuar. ¡¡YA TENDRÁ TIEMPO!!"
A raíz de esta historieta surge una reflexión personal sobre la obsesión de muchos padres, la mayoría de las veces impuesta por nuestros familiares, o al menos este es mi caso, de la obligación de llevar a los niños pequeños a los parques con la idea de que es bueno que se relacionen con otros críos. Conclusión que no se de donde la sacan. Además, para mí supone un reto: mi relación con los parques infantiles se asemeja a la de Jesulín con Belén Estebán, IM-PO-SI-BLE. Por no ir a un parque infantil: ¡¡MA-TO!!. Los parques infantiles me suelen poner bastante nerviosa. Pero...no me queda otra.
Me pregunto por que los/as progenitores estamos empeñados en que nuestros hijos, desde bien temprano compartan, dejen, presten y se relacionen si por lo general, en la mayoría de las ocasiones, lleva a la frustración, enfado o llanto del niño. Y si esto acaba así es de sentido común pensar que los niños a estas edades no están preparados para esta interacción social. Es tan simple como pensar; ¿los adultos compartimos, dejamos, prestamos?
Me pregunto por que los/as progenitores estamos empeñados en que nuestros hijos, desde bien temprano compartan, dejen, presten y se relacionen si por lo general, en la mayoría de las ocasiones, lleva a la frustración, enfado o llanto del niño. Y si esto acaba así es de sentido común pensar que los niños a estas edades no están preparados para esta interacción social. Es tan simple como pensar; ¿los adultos compartimos, dejamos, prestamos?
Una observación. Una pareja llega al parque, con su hijo de 2 años, el cual lleva su juguete favorito, un coche. De repente otro niño reclama el juguete del pequeño. No es extraño escuchar como los padres incitan al niño a compartir, a que se lo preste, a que se haga amiguito del otro niño. Y el pobre niño estalla en un llanto, seguro de rabia e impotencia. Pero, ¿dejaría su padre, o su madre, su bien más preciado a un desconocido? Por ejemplo, su ordenador portátil. O su magnífico coche. Seguro que no se lo prestaría a nadie, mucho menos a alguien a quien no conoce. Esperamos que los niños hagan cosas que nosotros como adultos jamás haríamos.
Creo que no hace falta que los padres hagamos nada, la socialización vendrá sola. Debemos aprender a RELAJARNOS. Llegará el día en que los niños/as vayan al parque y busquen a sus iguales, y será entonces cuando no les importe dejar su pelota, compartirla con otros niños para así jugar juntos, o intercambiar un juguete, porque definitivamente entenderán la ventaja del trueque.
¿Y yo? ¿Superaré mi fobia a los parques infantiles? Quizás les tenga tanta aversión porque no tuve una socialización temprana. ¿Soy demasiado individualista? O es que pretendo proteger a Bruno de posibles luchas y batallas sobre los derechos de propiedad de un coche, de un rastrillo, de una pala... ¿Excusas? Creo que esta labor se la voy a encomendar a mi queridísimo.
¿Y yo? ¿Superaré mi fobia a los parques infantiles? Quizás les tenga tanta aversión porque no tuve una socialización temprana. ¿Soy demasiado individualista? O es que pretendo proteger a Bruno de posibles luchas y batallas sobre los derechos de propiedad de un coche, de un rastrillo, de una pala... ¿Excusas? Creo que esta labor se la voy a encomendar a mi queridísimo.
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